Resumen
General de la Creación
Uno
Es
verdad que desde los principios mismos de la búsqueda del
conocimiento de Dios, el Hombre y el Universo según el
Pensamiento Occidental, siguiendo el método del análisis
de todas las cosas, que llamamos Lógica, la costumbre ha
impuesto su norma y la tendencia a la formación de una
visión final, meta de todo el conocimiento, es, más
que una ley, una deuda.
Gracias
a Dios la Lógica ha unificado en su Método a toda
la Humanidad, a estas alturas de la línea del Tiempo entendiendo
por fin todos los hombres, sin excepción, el lenguaje de
la Ciencia de la Creación. Y digo gracias a Dios porque
ha sido el Cristianismo quien al unir Lógica y Teología
-por obra de la Necesidad: de Apología frente al Terror
Imperial Romano, de un sitio, y como fruto del amor a la salvación
de todos los hombres, del otro- importó el Método
Filosófico a la Europea, y desde esta plataforma la Historia
la ha exportado -en forma de Ciencia- a todas las naciones, cual
se ve al presente. De manera que a nadie más que a Dios
le debemos esta universalización del Pensamiento a Imagen
y Semejanza de Aquel que nos creara para participar en su Inteligencia
y tener en su Omnisciencia nuestra Herencia. Realizado lo cual
nos toca -como quien presenta el cuadro final del puzzle- trazar
un esquema abreviado sobre la Creación de Dios, el Autor
y Protagonista de la Revolución Cosmológica que
alzó un Antes y un Después en el Infinito y la Eternidad,
cuando Dios pasó de ser la Causa Metafísica del
Origen de todas las cosas a ser la Causa Física del Movimiento
Cosmológico.
Dejando,
entonces, ahora de lado la tradición de esa escuela dialéctica
más apegada a la palabra como arma revolucionaria que a
su naturaleza de comunicación abierta, pacífica
y clarividente entre inteligencias en crecimiento perpetuo, y
dando por sentado que quien sigue estas líneas ha cruzado
la Puerta de la CSXXI,
la misma dinámica del proceso abierto nos sienta alrededor
del puzzle, presupuestamente terminado por la CSXX, a fin de ver
sobre la mesa la Nueva Imagen Cosmológica Final, reflejo
del Cosmos tal cual existe al otro lado de las Fronteras de nuestro
Universo, por la CSXXI extendida a la luz ante las naciones de
la Tierra, libremente. Lo que también es obra de Dios,
de manera que a su amor por la Humanidad se le debe toda la gracia
y a su omnisciencia y presciencia la existencia el que estamos
frente por frente a ambos lados de esta pantalla.
¿Contrario
al espíritu del pensamiento científico este tipo
de discurso? ¿Y no es contrario a la naturaleza humana
el discurso por el que la Creación y el Creador son puestos
en extremos separados, antagónicos, tal que la identifiación
del hombre con el ser creado, y por tanrto criatura, es una neurosis?
Pero he dicho que no invocaré el carácter polémico
del Logos y me ceñiré exclusivamente a ese alma
preciosa de la Palabra en la que tiene toda inteligencia su vehículo
de crecimiento y comunicación. Concluyendo: Tenemos que
cerrar vías y abrir nuevas.
Dos
realidades que se integran en un Todo, la Creación, se
han abierto camino hasta aquí. Por un lado el Universo
entendido como nuestra Vía Láctea, y por el otro
el Cosmos, entendido como el mundo de las galaxias. Dos principios
distintos, dos momentos diferentes. Que hasta ahora la Ciencia
no pudo ver tal cual porque le era imposible por sí sola
entrar en el Pensamiento de Dios, y desde esta impotencia ha ido
acumulando error tras error hasta acabar en la pura ciencia ficción,
saltándose las leyes de la misma Lógica cuando antepuso
la hipótesis a los hechos, siendo que son los hechos los
que dan lugar a una hipótesis de trabajo y no viceversa.
Ahora bien, cuando nace la CSXX el volumen de datos no era suficiente
para dar curso a una hipótesis cosmológica; hasta
el punto que la avalancha de los datos adquiridos en la segunda
parte del XX no solo barrió del escenario los presupuestos
de la hipótesis adelantada sino que, haciendo resaltar
el ego cientìfico, éste se negó a deshacerse
de aquella hipótesis preestablecida entre cuyos perímetros
sólo haciendo el loco podìa defenderse el modelo
de cosmos que se enciende y se apaga a imagen y semejanza del
dios hindú aquel que cierra los ojos y todo se acaba, se
echa a dormir, se despierta y todo vuelve a empezar de nuevo.
¿En qué se diferencia el Big Bang según la
CSXX de la Edad Atómica de ese dios antiguo a cuya salud
infinito número de viudas fueron sacrificadas y criaturas
desheredadas de su condición humana? ¿Desde cuándo
la mentira es menos mentira o más verdad según quien
la diga y cómo se vista su cuerpo?
Dos
realidades forman nuestra realidad. De un lado tenemos el Principio
del Cosmos y del otro tenemos el Principio del Universo. Buscando
la paz, digamos que el principio a que se refiere la CSXX toca
al principio del Cosmos. Y el principio a que se refiere el Génesis
toca al principio del Universo.
Pues
que quienes estais ahí habéis leido la CSXXI y conoceis
la CSXX no es necesario machacar las diferencias ni abrirle espacio
a la dialéctica. Digamos que el siglo XX asistió
aun diálogo de sordos. Y nos toca a nosotros abrir los
oidos y abandonar las consecuencias a que se entregaron quienes,
siéndoles imposible lo contrario, no pudieron entrar en
el Secreto del Génesis.
Hablamos
de dos revoluciones distintas cuyo Protagonista es Dios. Por la
primera Dios pasó a ser la Causa del Movimiento Cosmológico,
y la Revolución consistió en que hasta entonces
Dios había sido la Causa Metafísica del Movimiento
Cósmico Especial y General. Dios abrió esta Nueva
Era, la Era de la Creación, dando curso a una serie en
cadena de Big Bangs. Y Dios deviene el Creador de todas las cosas,
poniendo en marcha un proceso de Multiplicación del Espacio
Cosmológico y del Tiempo Cósmico que llegó
a su punto final y murió a sus pies, de donde El recogió
el Testigo de la Fuerza Increadora, resucitando en su Ser como
río que agotado ve abrirsele en su lecho de muerte una
fuente de agua que no sólo no se agota sino que crece conforme
pasa el tiempo. La Increación pasa a devenir Creación
de Dios, y porque El es la Causa y el Origen del Movimiento allí
donde se acaba el Proceso de multiplicación hasta el infinito
la Materia se encuentra de nuevo a Dios para mantener ad eternum
su proceso de expansión cósmica.
La
CSXX negó este proceso de expansión cósmica
ad eternum, aún cuando el banco de datos así lo
revela, y eligió entre este modelo de Creación ad
eternum y el modelo del panteón extremooriental, contra
su Lógica, la imagen de este último.
Nosotros
partimos de un banco de datos posterior a la hipótesis
de la CSXX, y establecemos el Principio del Cosmos, entendido
como el mundo de las galaxias, en un Big Bang originado por Dios,
principio de una reacción en cadena que realimentó
la materia y la disparó hacia el infinito, asegurando Dios,
con su Existencia, el mantenimiento de este Proceso Cosmológico
General.
Pues
que la hipótesis es el resultado de los datos sobre la
mesa y no preestablece un condicionamiento a la hora de la lectura
de su información, factor anticientífico que la
Cosmología del Siglo XX impuso como norma de trabajo, las
cuestiones del tiempo y las verdaderas dimensiones del Cosmos
en este momento son consideraciones que no alteran nuestro pensamiento
ni interfieren en nuestra actuación en el Tiempo y el Espacio.
El Futuro del Cosmos, siendo la expansión hasta el infinito,
nos deja delante de nuestro propio mundo, el Universo en el que
hemos sido creados y cuyas fronteras fija nuestro dominio.
La Creación, de esta manera dada, tiene dos sentidos. De
un sitio la existencia de las Fuerzas Naturales al Espacio, el
Tiempo y la Materia, autonómas, con sus propias leyes operando
dentro de un juego cósmico que supera el radio existencial
de nuestro ser, y abre su Mundo exclusivamente al Ser de Dios.
Del otro sitio está nuestro Universo, la Región
que Dios le abrió al Árbol de la Vida en el seno
del Cosmos y es el campo donde la Vida ha echado sus raíces,
sacado Tronco y abierto ramas, cada rama un Mundo, entre los cuales
nosotros, el Mundo de los hombres.
El
Principio de este Universo tiene su propio tiempo, su propio espacio
y por tanto tiene su Historia Especial dentro de esa Historia
General que es la Historia de la Creación de Dios. Entremos
en esta Historia General. Y como no hay Historia sin Prehistoria
recordemos.
La
CSXX acabó con el problema al qué hubo antes del
Big Bang del mismo modo que acabó con el problema del qué
habría después. Ni que decir tiene que la CSXX se
limitó a acabar con la enfermedad matando al enfermo, solución
común a todo el siglo que le prestara su cuerpo para experimentar
el bien o el mal que sirgiría de su respuesta.
Es
curioso, por extraño, que declarándose anticristiana
por fuerza mayor de vocación y tendencia, la Ciencia del
Siglo XX se apoyara en una idea pararreligiosa concebida por hombres
a quienes la Lógica les decía tanto como el diablo
a Cristo. ¿Pues, insisto, en qué se diferencia la
idea del nacimiento y muerte del cosmos según la CSXX de
la idea de muerte y renacimiento del Cosmos por el abrir y cerrar
la conciencia de aquel dios del hinduísmo? Queriendo ser
más listos que el Dios de Occidente los padres de la Edad
Atómica acabaron siendo seducidos por el dios de Oriente...
y reinterpretaron el OM poniendo Gravedad donde los otros pusieron
Conciencia. OM, el dios abre los ojos y nace el universo; OM,
el dios los cierra y se acaba todo; duerme; se despierta, OM,
y todo vuelve a empezar, y así eternamente. Ahora: Big
Bang PUM, comienza la expansión; POM, comienza la contracción.
PUM, comienza el nuevo Big Bang. PUM, POM, BIG BAG PUM, POM ...y
así eternamente. No hay Prehistoria, sino Historia sin
historia ... porque siempre es la misma historia, y una historia
que se repite eternamente no es Historia ... porque lo que hace
que un trayecto de tiempo se llame Historia es su irrepetibilidad,
su unicidad, su naturaleza sui géneris, especial.
Para
privar a un esclavo del deseo de libertad la Historia sin historia
necesita la extinción de la prehistoria de la esclavitud,
de la Memoria de la Libertad. Es la técnica de lavado de
cerebro más perfecta que se haya dado jamás. No
tienes prehistoria, no hay Historia. Esclavo nacistes y esclavo
morirás.
Pero
el Cosmos tiene una Historia, y una Prehistoria. Que os he presentado
en la Tercera Parte de la Historia Divina. En esta sección
lo que nos toca es entrar en la Ciencia de la Creación,
es decir, en el Juego de Fuerzas Naturales a la Materia, el Espacio
y el Tiempo que operan sobre las Fronteras del Cosmos. Asunto
que tocaremos seguidamente.
Dos
Empecemos
por el principio. Y el principio es el Espiritu Creador. Quiero
decir, no es algo incomprensible para nosotros, porque sea que
nosotros mismos lo seamos, en razón del Poder de quien
nos creó a su imagen y semejanza, sea por conocimiento
directo, ya por tener creadores como amigos, o por conocimiento
indirecto, como quien disfruta del fruto de la actividad creadora
de quien tiene espíritu creador, sea de un modo o de otro
sabemos positivamente que la propiedad esencial que define a la
persona creadora es la pasión por la actividad que le es
natural a su espíritu. Es en el espíritu creador
donde nace el consejo, haciendo suyo el deseo de que todo hombre
desarrolle su personalidad participando en la actividad que le
cause el máximo placer. El amor, en este caso es pasión,
por el instrumento de su actividad, en el músico el piano,
el violín o la guitarra, por ejemplo, en el pintor sus
pinceles, en el inventor la Ciencia, este amor por el instrumento
a través del cual su espíritu se vuelca en la actividad
creadora, es la sustancia fundamental inalienable que se define
con una mayor `perfección la raiz y el sustrato del que
parte la actividad de todo creador, sin entender la cual es imposible
comprender el grito del artista, del escritor, de todo aquel que
ama lo que hace, cuando afirma que hace lo que hace porque si
no se muere y se muere hacviendo lo que ama, hasta el último
momento. Pues el amor, la pasión arrolladora que envuelve
la actividad creadora, transforma lo que en otro sería
una carga insoportable en el peso más leve imaginable,
de tal manera que allí donde otro se sentiría aplastado
el espíritu creador avanza ligero con una fuerza sobrenatural
que le es propia, que en él es su naturaleza.
En
fin, serían los espíritus creadores quienes tendrían
que seguir este discurso de vocación infinita y eterna,
de otro modo pareciera que me estoy echando flores. Los ejemplos
a la luz por miles salto de la criatura a su Creador, pues haciéndonos
a su Imagen y semejanza levantó El entre Dios y el Hombre
un puente maravilloso cruzando el cual lo imposible, que la criatura
entienda la pasión de su Creador por la Creación,
se nos abrenlos ojos de la inteligencia a fin de por la experiencia
que procede del conocimiento veamos la naturaleza del instrumento
por el que Dios siente verdadera pasión: ¡la Ciencia!
No la ciencia en tanto que rama del Árbol del Conocimiento
sino la Ciencia en tanto que Árbol, es decir, la Ciencia
de la Creación.
Pero
para simplificar algo tan complejo digamos que Dios se vistió
de las Fuerzas de la Naturaleza, siendo El Energía, para
mantener ad eternum la actividad que le es propia a la Naturaleza.
(No olvidemos jamás, pido excusa por el inciso, que la
tragedia de la Humanidad em,pezó cuando el Primer Hombre,
es decir, la primera civilización que surgiera en el seno
de la Raza Humana, por engaño como muy bien dice la Biblia,
desnaturalizó el sentido d ela ciencia y desvió
su fin: La actividad creadora hacia un fin criminal y maligno,
la actividad destructora, comenzando por el dominio del hombre
sonbre el hombvre. La ciencia devino magia, un instrumento al
servicio de asesinos, criminales y homicidas, como se ve en el
último arranque de la nueva carrera armamentística
comenzada por el nuevo Zarismo Putinesco, cuando apenas salido
de un geocidio frustrado la clase merlinesca que a sí misma
se llama cientìfica ha dado un paso más en dirección
al infierno. De donde se entiende que cualquier inteligencia entre
espíritu creador y razón científica ha sido
convertida en un arte diabólico homicida, para justificar
cuya existencia la ciencia humana tenía que declararse
anticristiana y darse un evangelio que lavase sus conciencias
y cegase sus ojos al fruto de su actividad antihumana, no otro
que el Ateísmo Científico vestido de Materialismo
Dialéctico, cuyo fruto fue la Cosmología del Siglo
XX, fruto maldito que comiendo de él enloqueció
a las naciones y las arrastró al campo de la guerra mundial.
Por supuesto que los padres de la Edad Atómica se murieron
con las manos limpias. También se murió Pilatos
con las suyas. Y las tienen igual de limpias los asesinos que
han reabierto una nueva carrera armamentística, infinitamente
más destructora que la cerrada cuando a diferencia de la
anterior esta propone la supervivencia del vencedor, aunque sea
sobre la superficie de una Tierra transformada en un cementerio.
Ahora bien, días llegan cuando esos científicos,
enloquecidos por la ciencia de la destrucción, han de responder
de sus inventos genocidas destructores y de su bestialismo maligno
dar cuenta ante el tribunal de la plenitud de las naciones.Y regresamos
al tema).
Esta
pasión hasta la muerte de Dios por el instrumento de su
espíritu Creador, la Ciencia de la Creación, y porque
Dios es Eterno, abre el Futuro del Cosmos al infinito. Hubo un
Principio Cosmológico General, que la imaginación
del Big Bang quiso describir sin Dios, y que en la Estelogía
Atómica intenté descibir centrando el tema en un
campo individual. Principio que podemos comparar a una noche de
fuegos artificiales donde cada explosión es igual al nacimiento
de una galaxia. Lo que le fue natural a aquel Principio, modelo
de todo proceso de expansión a caballo del cual recorre
el cosmos la multiplicación sin término de su diámetro,
no fue la destrucción de la materia existente sino su transformación
en energía y su reconversión en materia dentro de
un campo de espacio-tiempo simulador del proceso natural que había
estado siendo operativo en la eternidad y requería del
infinito en sus ecuaciones. Dios reinició este proceso
natural y se reservó, por su Espíritu Creador, el
placer de reabrir este proceso expansivo acorde a su pasión
por la Creación.
Dos
conclusiones primeras: NO hay colapso final cosmológico
y NO hubo creación a partir de la Nada. Parecerá
una entelequia alzarse contra los dos dogmas por antonomasia de
la Religión y la Ciencia. La Verdad, como dicen desde antiguo
los abuelos, sólo tiene un camino. Antes de la Creación
fue la Increación. Y la Increación no fue precisamente
la Nada.
Mas
si le hemos concedido a la Ciencia en cuanto instrumento al servicio
de la creatividad humana la afirmación a su Principio,
corrigiendo sus términos con objeto de incluir a Dios en
su Origen, la lógica nos obliga a concederle a la Iglesia
en cuanto Religión y puesto que sin Dios no hubiera procedido
la Revolución que conocemos como la Creación - y
ciertamente el Cosmos hubiera quedado encerrado definitivamente
y para siempre entre los muros del cementerio en que acabara la
Increación - legalidad al Dogma de la Creación a
partir de la Nada en tanto en cuanto es misión sempiterna
y natural de la Iglesia la adoración del Espíritu
Creador Divino y darle a su Dios nuestro Creador todo el Poder
y la Gloria. Sin embargo, así como el regreso al principio
científico sin Dios en el Origen presupone una Negación
invencible, cualquier regreso al dogma por el dogma es una Negación
inviolable. La Verdad para ambas, Ciencia y Religión es
ésta: Antes del Principio era Dios y al Final está
de nuevo Dios, como estuvo al Principio; y antes de la Creación
fue la Increación, la Creación es eterna y sus horizontes
tienen por frontera el infinito. |