114.- Cerramos la
ascensión por la escalera de los elementos naturales y abrimos una nueva vía.
Hielo, agua, aire, todos los elementos estaban en su sitio y preparados para el
gran acontecimiento del salto de la materia inorgánica a la orgánica. (Punto alrededor
del cual la Razón y la Fe se perdieron y siguieron caminos tan opuestos como
suicidas. Hablando de la Evolución de las especies el sabio bíblico por
excelencia dejó caer en el agua la piedra, diciendo: “Y para ejercer en ellos
la justicia se pusieron de acuerdo los elementos, como en el salterio se
acuerdan los sonidos en una inalterable armonía, como claramente puede verse
por los sucesos. Pues los animales terrestres se mudan en acuáticos, y los que
nadan caminan sobre la tierra”. Palabras observadoras de un hombre que no dudó
llorar la soledad del genio en otra parte, pero que mientras estuvo en sus
mejores momentos tampoco dudó en adelantarse a la mente científica y afirmar
que Dios le dio “la ciencia verdadera de las cosas, y el conocer la constitución
del universo y la fuerza de los elementos; el principio, el fin y el medio de
los tiempos; las alternancias de los solsticios y los cambios de las
estaciones; el ciclo de los años y la posición de las estrellas; la naturaleza
de los animales y los instintos de las fieras; la fuerza de los vientos y los
razonamientos de los hombres; las diferencias de las plantas y las virtudes de
las raíces. Todo lo oculto y lo manifiesto lo conocía, porque la Sabiduría,
artífice de todo, me lo enseñó”. Es de creer que si la Fe y la Razón hubieran
escuchado con orejas más humildes esta confesión de Salomón la enemistad entre
cristianismo y ciencia no hubiera llegado a los extremos que se alcanzó en las
primeras décadas del siglo XX). Volviendo al tema de la Evolución del árbol de
la vida, lo primero son las raíces. Es por donde empieza el árbol a germinar.
Pero para que haya árbol debe haber semilla. Dando por supuesto que la Célula
Madre, la Semilla de la Vida tuvo en Dios su origen, se desprende de las
secuencias biohistóricas que estamos siguiendo que la semilla del árbol de las
especies la sembró Dios bajo las aguas del Gran Océano. Y por consiguiente
primero fueron las plantas. De este reino submarino vegetal, por adaptación de
las primeras ramas a la vida terrestre, según el nivel de las aguas del Gran
Océano fue bajando surgió el árbol de las especies vegetales terrestres. La
evolución de este nuevo reino se completó cuando la fotosíntesis transformó la
composición química de la atmósfera.
115.- Este paso
biohistórico tuvo lugar durante la Tarde del Tercer Día. Ya hemos visto cómo
una vez roto el Manto de Hielo los dos bloques resultantes emprendieron la
retirada hacia los polos, y cómo la evaporación del Océano en curso el
levantamiento de las cordilleras por el tirón gravitatorio produjo la
multiplicación del Océano en océanos y la división de los océanos en mares. Así
que a medida que fue bajando el nivel de las Aguas las plantas vegetales
marinas se adaptaron a la vida terrestre, para acabar con el tiempo
transformando la atmósfera prehistórica en la atmósfera histórica con el
oxígeno como elemento principal. A su vez y bajo la necesaria adaptación a la
revolución que el mismo reino vegetal estaba produciendo la fibra vegetal
prehistórica de sustrato submarino adquirió las propiedades de los árboles
históricos terrestres. Con la creación del reino de los árboles cerró Dios la
estructura del Plano de Interrelación Biosférico. Plano sobre el que me
detendré un momento antes de despegar del suelo y lanzar este relato a los
espacios.
116.- La autonomía del
Plano de Interrelación Biosférico podemos resumirla diciendo que los casquetes
polares fueron estabilizados para ser los dos focos termorrefrigeradores
principales del sistema ecosférico. Focos de los que hizo Dios depender el
equilibrio de la temperatura de la Biosfera, y que, para estabilizar la
descongelación de ambos focos termorrefrigeradores Dios hizo depender del
ángulo de rotación del globo terrestre. Vayamos por partes sin embargo.
117.- Imaginemos por un
segundo que la Tierra fuese plana y permaneciese siempre a la misma distancia
del Sol. ¿Qué sucedería? ¿Qué cantidad de tiempo necesitaría el Sol para
calentar los océanos hasta el punto de ebullición y hacer de los océanos un plato
de agua hirviendo? ¿Y en cuántas horas geológicas la atmósfera perdería su
equilibrio termodinámico y toda su arquitectura saltaría en pedazos por no
contar el ángulo de rotación de la Tierra con un mecanismo regulador?
Calculemos cuántos años harían falta para que, en ausencia de los dos focos
termorrefrigeradores polares, la temperatura de los océanos y la atmósfera se
dispararan hacia arriba diez grados. ¿Cómo le afectaría este aumento de
temperatura a la vida marina? Si a raiz de una ola de calor mueren las
criaturas humanas ¿cuántas morirían al año si esa ola de calor permaneciese, y,
lo que es peor, amenazase con subir otros diez grados en los próximos veinte
años, por ejemplo?
118.- Lo que ha venido
sucediendo en estos millones y millones de años es lo contrario. Los focos
termorrefrigeradores ecosféricos han permanecido constantes, han mantenido la
temperatura biosférica estable, siempre entendiendo que al disminuir su masa la
temperatura general tenía por fuerza que ir aumentando. Pero al hacer depender
la temperatura biosférica de los focos termorrefrigeradores polares nuestro
Creador se veía obligado a darles una plataforma geofísica. Plataforma a la que
llamaré Sustrato Ecosférico Autónomo y tiene que ver con las ecuaciones en la
base de la inmutabilidad del ángulo de rotación de la Tierra.