122.- He dicho que al
estabilizar el ángulo de rotación del Globo mediante el desplazamiento de masa
continental sobre un hemisferio, obtenía Dios un ángulo constante de incidencia
de la luz solar sobre los polos geográficos. De este efecto esperaba obtener la
descongelación gradual que le concedería a la evolución del árbol de las
especies el tiempo necesario para ser llevada a término. Y he resaltado que por
supuesto que esta versión arquitectónica choca con la famosa hipótesis de la
deriva continental. Pero es que no podía ser de otra forma. La deriva
continental no puede explicar la constancia del ángulo de rotación; y lo que es
peor, contradice su existencia. Aparte, obviamente, de no poder satisfacer
ninguna de las incógnitas que la estructura y morfología de la litosfera
presenta. Negar las incógnitas para imponer la ficción sobre la ciencia fue,
lamentablemente, la actitud que en su ateísmo adoptó por filosofía la edad
moderna.
123.- Pasando de
discusiones barrocas, y partiendo de la materialización de las matemáticas del
Sustrato Ecosférico Autónomo, digamos que la arquitectura geofísica a la que
Dios le diera su visto bueno nos configura una estructura donde la Litosfera
pasa por ser un anillo compacto girando uniforme sobre un anillo magmático,
líquido. El anillo magmático o Manto a su vez flota sobre un anillo
cromosférico. Y en el centro la microestrella que compone el Núcleo pendula en
el seno de las corrientes gravitatorias que le sirven de órbita. Dentro de esta
configuración el detalle de la igualdad de temperatura entre la superficie del
Núcleo y la del Sol no es una casualidad. Ni tampoco que al mantener constante
la temperatura litosférica los océanos se comporten como las aguas del río que
el reactor nuclear necesita para mantener su temperatura en equilibrio. (En
cuanto a la igualdad de temperatura entre la superficie del Núcleo y la del Sol
no se sabe si se cumple en todos los miembros del Sistema o sólo se cumple para
la Tierra. Caso de valer sólo para la Tierra es posible llegar a una ley de
interacción entre estrella y planeta que confirme esta regla de igualdad para
todo sistema biosférico. El tamaño del astro y su temperatura superficial
determinarían la distancia al planeta en cuestión. Aunque hoy por hoy esto sea
hablar por hablar ¿la igualdad dada no implicaría una paridad entre los ciclos
termodinámicos del Sol y del Núcleo? En este caso lo importante no es tanto
determinar cuanto captar la interacción entre Sol y Tierra).
124.- Dicho lo anterior
me diréis entonces que lo que estoy proponiendo es una especie de engranaje de
cojinete donde el anillo magmático cumple las funciones de las bolas sobre las
que se mueve la rueda externa. Y os doy toda la razón. Me objetaréis entonces
que en este caso hay que explicar cómo esa olla a presión no revienta. Pregunta
sutil que os honra, y a la que vosotros mismos os podréis contestar desde la
visión diaria del sistema de flotación del calor interno que son los volcanes. ¿Las
líneas de flotación del calor geonuclear no son constantes, y no vienen
marcadas por la circulación de las corrientes electromagnéticas?