Sistemología
Astrofísica Aplicada
(Estructura dinámica
del Sistema Solar)
136 A.- La
respuesta al enigma expuesto en la sección anterior - a saber, ¿qué tipo de
freno automático mantiene la velocidad de crucero del Sistema Solar igual a sí
misma contra la ley gravitatoria que expone la necesidad de una aceleración
constante en razón de la disminución de las distancias entre el Sol y cualquier
punto al que se aproxime? - la respuesta a este dilema es inequívoca. Ahora
bien, y confieso mi falta, el deber exige especificar más la naturaleza del
problema. Quiero decir, estamos o hemos sido acostumbrados a trabajar con una
photo finish del Sistema Solar. Aquí la tenemos:
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Por
inercia y previa simulación virtual implantada durante los años de nuestra
formación intelectual tendemos a ser omniscientes y nos basta la aplicación de
las leyes de Kepler a la foto imaginaria para sentirnos como dios. La
implantación viene de siglos y la imagen se hereda en las vísceras con tal
sutileza que a los profesionales de la formación intelectual sólo les basta
imponer el orden con la batuta de sus regímenes estatales para cerrar el
problema. El hecho es que hoy día esta simplona imagen del movimiento
kepleriano es propia de mentes retardadas y de inteligencias sin ninguna
actividad independiente con nula capacidad para el juicio crítico. Lo cierto es
que el resultado queda bien y hasta bonito y consigue su objetivo: hacer que
hasta el más idiota se siente más grande que un Santo Tomás y un San Agustín
juntos. A la hora de la correspondencia con la Realidad esta foto de un Sistema
Solar congelado en el tiempo es lo más contrario a la Física de Sistema Solar
que se mueve entre astros a escasos años luz y con los que forman, a todas
luces, - ¿cacofonía? - un Cúmulo Estelar Abierto. He aquí el Sistema Solar
abierto a los miembros de su Cúmulo:
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Si tomamos
por medida los parámetros de los cúmulos estelares abiertos de nuestros Cielos,
y combinamos las de los sistemas estelares binarios y múltiples, donde las
distancias entre los astros de un Sistema Estelógico Individualizado superan en
muchas ocasiones la distancia existente entre el Sol y Alfa Centauri, por
ejemplo, yo me pregunto ¿dónde queda esa foto para niños recién iniciados en la
Astrofísica que salió del taller de Kepler en los días de María Castaña? Dicen
que la ley opera a distancias infinitas ¿y se niega que esa misma ley actúe
entre cuerpos situados a escasos cuatro o cinco años luz de distancia? Alguien,
además del sentido común, perdió la Razón a lo largo del Siglo XIX, y nadie del
siglo XX, lanzada la Academia a la aventura de la Búsqueda del Origen del
Cosmos, acomodados ya en la nave del Tiempo que había de conducir a los sabios
hasta el Núcleo del Origen y de ahì saltar hasta el Fin mediante un pliegue del
Espacio ... a nadie se le ocurrió darle al botón y poner en marcha la foto de
un Sistema Solar congelado en el tiempo que Kepler lanzó al futuro. Ni siquiera
para divertirse un rato. El dogmatismo de los discípulos de la revolución
einsteiniana demostró ser tan primitivo y fuerte que ni aún con los cálculos
dinámicos más actuales sobre la mesa se atrevió astrónomo alguno a arrimar el
dedo al botón y ver el Sistema Solar tal cual existe en el Espacio y el Tiempo,
incrustado en un Cúmulo Estelar Local y dotados sus miembros planetarios de
estructura sólida. Es, por tanto, deprimente hasta la carcajada más rotunda
abrir un Manual de Astronomía, escrito por Catedráticos, como por ejemplo, el
Manual de la Complutense de Madrid, por no perderme en otras Lenguas más
sutiles, y leer que Plutón sea un cuerpo gaseoso. Porque uno es bien educado
aguanta el vómito. Sigamos pues.
136
B.-Dije arriba que la respuesta al por qué la velocidad del Sistema Solar
escapa al imperio de la ley gravitatoria bajo cuya fuerza es gobernado el
universo entero, debe ser una respuesta inequívoca, sencilla y lógica.
Reconozco ahora que las expresiones verbales, a diferencia de las matemáticas,
poseen una ambiguedad de una naturaleza tan profunda como para ser capaz de
tragarse en su abismo la pureza de no importa qué montaña de números. Y
quisiera explicar este enigma. La palabra, en definitiva, es un vehículo capaz
de transportar en su seno distintos viajeros y sucede que dependiendo del
viajero una palabra puede dejar de significar una cosa para venir a tener un
nuevo significado. Los políticos son maestros en este arte. Pero no sólo ellos,
no seamos crueles con esos animalitos. El número, por ejemplo, es un ente perfecto,
su significado es intransferible, divino en su incorruptibilidad, y de aquí la
adoración pagana, salvaje que los matemáticos sienten por estos entes. Un
cuatro es un cuatro y se aplique a bananas o a ratones la esencia y sustancia
del cuatro, en tanto que ente asbtracto, puro, inmaculado, permanece a pesar de
los cambios. Yo, que soy un capullo, y siéndolo sirvo de ejemplo, pues lo mismo
puedo ser un cretino que una flor, de donde se ve la ambiguedad de la palabra,
confusión a la que no se presta bajo ninguna excusa el número, y porque
defiendo la necesidad de darle al botón del Movimiento Sistemológico Solar a
fin de superar los traumas keplerianos y los complejos heredados de los siglos
pasados, me reservo para mí la risa que me produce ver en la Red la defensa a
ultranza de este sistema sistemológico antiguo que, si en su día nació para
revolucionar, al presente es el sistema más reaccionario que conozco. Ignoro
por qué los astrónomos no cumplen con su oficio y no procesan la montaña de
datos con la que de haber trabajado Kepler y Newton la imagen terminada del
sistema heredado habría ya pasado a engrosar la larga lista de errores,
necesarios como paso adelante, pero enemigos de la Civilización por su negación
a pasar a mejor historia.
136 C.- Pero
que una respuesta pueda ser inequívoca no quiere decir que no deba ser
compleja. Todo dependerá del modelo con el que se trabaje. Si el razonamiento
choca con una inteligencia anclada en la imagen arquetípica que identifica los
planetas con bolas de gases, a la postre se llegará al puente de los suspiros,
para sobre las aguas escribir un melancólico: ¡Pobrecito! Este problema
superado y dando por sentado que el banco de datos a nuestro servicio hace
imposible que mantengamos en activo una respuesta obtenida desde una serie de
datos sin peso a los pies de la montaña de conocimientos desde cuya cima
volvemos a mirar el Universo, el Cosmos y el Sistema Solar, la decisión es
nuestra, y en nuestras manos se ha dejado el procesado de este cúmulo de
parámetros cuya igualdad final, y porque está basado en una nueva serie de
datos, por lógica ha de ponernos delante de los ojos una Arquitectura
Estelógica Local respecto a la cual - sin renegar de la photo finish kepleriana
- esta Sistemología Finística Aplicada no quiere ser más que la acción de
apertura y jamás el punto y final a la cuestión eje madre de esta Sección: ¿por
qué la velocidad del Sol es estable y se desvía de la ley de la gravitación
universal, acorde a la cual y a medida que el Sol se aproxima a un sistema
astrofísico debe doblar su velocidad dependiendo de la distancia?
136 D.- Se
ve que por el mero hecho de su complejidad una respuesta tampoco deja de ser
sencilla. Hay que situarla en su verdadero contexto. Precisar la naturaleza del
problema que encarna. Definir qué ley incita. Abrir espacio y dibujar en la
pantalla de nuestra inteligencia la naturaleza de la cuestión a la que buscamos
respuesta. Hay un momento en que son los expertos quienes deben intervenir,
pues son ellos quienes tienen ese banco de datos procesando el cual puede
demostrarse o refutarse, si cabe, la Integración del Sol dentro de un Cúmulo
Estelar, más o menos abierto y más o menos poblado en razón de la Arquitectura
Gravitatoria a que esos datos den lugar. Tomemos una nueva ampliación
estelógica local a 20 años luz:
 |
¿Cuántos
cúmulos estelares abiertos podrían servirnos de modelo astrofìsico? Obviamente
estamos hablando de una verdadera revolución a nivel de conceptuación sobre qué
sea un cúmulo estelar. Habrá que borrar conceptos antiguos y trabajar desde los
sistemas binarios hasta abrir en el espacio universal campos gravitatorios
regionales dentro de cuyos perímetros los astros se comportan como átomos
dentro de una molécula astrofísica. Esto explicaría el por qué de la constancia
óptica de las formaciones estelógicas en el firmamento de los cielos, la
constancia en distancias y velocidades de los sistemas estelares dentro de la
Red Universal Láctea, y nos pondría delante de un Universo que se comporta como
un Cuerpo Cristalino, alimentado por corrientes gravitatorias, en función de
las cuales el consumo de la energía total se mantiene en el tiempo dentro de
una franja de máximos y mínimos. De aquí las fluctuaciones de las intensidades
luminosas estelares. Esto implica a Dios, por supuesto, pero en este Sistema
Cosmológico Dios está dado por supuesto, así que puntuemos ya la respuesta
local al problema de la constancia de la velocidad del Sol.
136 E.- Al
presente tengo que corregirme a mí mismo y después de haber destacado el punto
verdaderamente importante: la existencia del Sol como Miembro de un Sistema
Sideral, mi propio pensamiento me conduce a definir la transformación de la
masa planetaria en Mecanismo De Corrección de la Órbita Solar, por cuya acción
la Fuerza Centrífuga a que está sujeta el Sol en respuesta al Movimiento de su
Sistema dentro de un Campo Gravitatorio Cumular es anulada y queda sujeta a una
constante específica. Si antes dije que "No tenemos más que transformar la
masa total de la familia planetaria en masa de arrastre, y ya tenemos el freno
estabilizador de la velocidad de crucero del Sol", ahora pienso que esta
transformación concentra su peso en la Ecuación Correctora de la Órbita del
Sol, por la cual, según he dicho, la fuerza centrífuga a que está sujeto el Sol
es vencida mediante la transformación de la masa planetaria en Control de
Dirección por Mecanismo Remoto. (Si la objeción os viene a la cabeza pensad en
echaros a correr tirando solamente de vuestros cuerpos y luego repetid la misma
operación echándoos a las espaldas un saco de arena. Esto de entrada. Mas antes
de echarnos a la espalda no el Globo, a semejanza de aquél titán, sino los
nueve planetas con sus satélites y los cinturones de anillos solares, antes de
coger la palanca para mover el universo tendreis que abandonar el lastre de la
visión decadente de los planetas como inmensas bolas de gases flotando entre
los hilos electromagnéticos del campo del Sol).
135 F.-
Quiero insistir en este tema porque creo que es importante. La declaración
académica de ser los planetas bolas de gases comprimidos bajo presión
gravitatoria es uno de esos argumentos seudocientíficos primitivos, típicos del
fundamentalismo del siglo XX que no se sostienen por su propio pie de ninguna
manera, pero que se mantienen en el siglo XXI como símbolo de sumisión de las
universidades al genio del ateísmo científico. ¿Hasta cuándo la idiotez y el
genio irán juntos a ambos lados de la misma moneda?, no es cosa fácil de
asegurar. Hasta ayer mismo, un ejemplo, Marte era una bola de gas, como Venus,
Mercurio, Júpiter, Saturno y los demás miembros de nuestro Sistema. Y así sigue
reseñándose en los manuales elaborados por las más prestigiosas cabezas del
planeta para consumo de las masas. Las fotos y las expediciones a Marte y
vecinos nos sirven de prueba tocando este tema -el de la absurda visión gaseosa
de los planetas-. Con todo las pruebas no son suficientes para borrar de los
manuales de Astronomía y de los libros de Ciencias Naturales esta vergonzosa
patraña. Resulta por tanto gracioso hasta la payasada ver a los eminentes
genios de los Observatorios astronómicos de todo el mundo seguir predicando el
evangelio de la naturaleza gaseosa de los planetas. Alguna razón oculta deben
tener para confesar con sus labios lo que sus orejas tienen por herejía. Ahora
bien, si hay algún supersabio eminente en alguna de las universidades del mundo
que pueda demostrar que Marte es una bola de gas, no se quede quieto y
exorcízenos, que cumpliendo la voluntad de tal megadios al tártaro de los tontos
nos iremos. Verguenza ajena -digo- engendra ver en los manuales de Astronomía
palabras que sólo en boca de un idiota podrían ser excusadas; verguenza ajena
porque quienes las escriben son eminencias todas ellas, dueñas de cátedras y
cosas por el estilo. ¿Se merece el siglo XXI la mente típica de un necio por
maestro y guía del conocimiento del universo? La cuestión sigue siendo: ¿bajo
qué tipo de filosofía le concederemos a una Cosmología para el suicidio la
palabra sabiendo que sus efectos sobre las naciones, esta vez con medios de
destrucción infinitamente más mortíferos a su alcance, serán los mismos?
Recordemos que no mató Satanás a espada, sino con la palabra, porque aunque
haya aún quien no lo crea, el arma definitiva, para el bien y para el mal, es la
palabra. ¿Como creer entonces en estos días que Plutón sea una bola de gas? A
estas alturas hay que ser un verdadero patán para enseñar semejante absurdo, y
un idiota para creerselo. El que escribe y el que lee fuera de ese círculo
mortal típico del siglo XX, lo que a nosotros nos interesa ahora es descubrir
cómo la suma de la masa planetaria total entra en juego a la hora de la
estabilización correctora de la velocidad de crucero del Sol. Regresemos
entonces al problema en cuestión, que en otra ocasión las circunstancias mismas
nos conducirán de vuelta a la panza de este agujero negro en cuya barriga lavan
los cerebros de la juventud mundial, en los que contra naturase escribe que los
planetas son bolas de gases. Y yo soy Caperucita, está claro.
137 A.- Retomemos
entonces el hilo. Navegando a velocidad de crucero X tenemos entre las
constelaciones de los Cielos una estrella llamada el Sol. El rozamiento de esta
nave contra la superficie de vuelo es insignificante para frenar su velocidad;
y lo que es más natural, el empuje de la fuerza centrífuga a que está sujeto su
órbita impulsa esta nave hacia el exterior del campo gravitatorio al que
pertenece. Nuestro problema es saber por qué no aumenta su velocidad de
aproximación respecto a la estrella hacia la que se mueve a medida que pasa el
tiempo. Con independencia ahora de si el Sol vuela en línea recta o siguiendo
una línea curva, mientras el Sol navega en el espacio interestelar las
distancias entre él y el punto aparente de aproximación: se acortan. Es de cajón.
Y en cuanto que se acorta la distancia entre el Sol y punto aparente de
aproximación la fuerza de atracción entre el Sol y ese punto estelógico sube.
La ley de la gravedad es la que impera. Al subir la atracción entre el Sol y el
sistema estelar de referencia puntual sube la velocidad de aproximación. En
consecuencia la velocidad de crucero de nuestro Sistema sube. Y sigue sumando.
Más corta se hace la distancia entre dos astros más alta deviene la velocidad
del menor de los dos. Podemos estar hablando o no del Sol. Sea el Sol el astro
más grande o el más pequeño de la pareja en juego el hecho es que se produce
una variación en su velocidad de crucero. Pero puesto que estamos hablando del
Sol....hablemos.
137
B.-Creo que la distancia del Sol al sistema estelar más cercano es de unos
cuantos escasos años luz. Próxima Centauri está a unos cuatro años del Sol. Se
han descubierto estrellas más próximas incluso. A la velocidad que se mueve el
Sol, unos 600 kilómetros por segundo, el choque entre el Sol y el sistema de
Próxima Centauri, contando desde ahora mismo, tendría lugar dentro de 500 años,
aproximadamente. Nos preguntamos a bocajarro ahora: ¿Cuántos miles de años
lleva el Sol navegando entre las constelaciones de los Cielos? ¿Y de estos
millones de años durante los que la vida en la Tierra ha seguido su camino sin
experimentar una alteración letal no podemos deducir nosotros la estabilidad de
la velocidad de crucero del Sol? ¿Y no estamos en nuestro derecho de creer que
la velocidad del Sol es una constante? ¿Y siendo una constante no obliga esta
constante a corregir la fenomenología de la gravedad, no en tanto que ley sino
en cuanto a su naturaleza? Apuntillo este fragmento especificando que mis
cuestiones intentan abrir campo, jamás cerrar vías. En la medida de mis
conocimientos hago lo popsible por condensar a fin de ver el proceso desde un
puesto dinámico. No admito en mi cabeza la photo finish kepleriana y si a algo
relaciono el movimiento de los planetas alrededor del Sol es a una corriente
eléctrica sobre de una barra de metal, tipo solenoide. La propia angularidad de
las órbitas proyectadas a un espacio tridimensional expone la necesidad de un
vuelo en ondas de corriente donde el Sol ocupa el lugar de la barra de metal.
Más o menos así:

Trabajando
desde esta imagen la cuestión tridimiensional se simplifica y se deducen las
irregularidades nutacionales de algunas órbitas externas. En otro apartado,
dedicado exclusivamente al Sistema Solar, volveré al tema intentando definir
más la imagen mediante la importación de datos físicos. No pretendo con esta
imagen solenoidal sino desplazar la imagen congelada en el tiempo que circula
desde los tiempos de Kepler, Galileo y Newton, y que ha venido a ser un muro en
estos tiempos, un ídolo barato ante el que todo dios se cree un genio, y
doblando sus rodillas se va tranquilo a su casa porque ya lo sabe todo.
138 A.- La
Academia, siempre tan brillante, sabe buscarse en cada momento la explicación
que mejor le conviene para mantener intacta su gloria frente a la crítica del
futuro. Y es que, al parecer, el Sol navega siguiendo una trayectoria atípica,
tal que rehuye el contacto gravitatorio con las demás constelaciones.
Haciéndose la ignorante al estilo de aquél Sócrates que sólo sabía que no sabía
nada, pero sabiéndolo todo, la Academia le prohíbe a las Universidades el
permiso para borrar de los Manuales de Astronomía las falsedades sobre la que
se basa su idea sobre el Sistema Solar y su lugar en el Universo. Porque claro,
si el Sol no sigue una trayectoria natural a un cuerpo que está sujeto a la ley
de la gravedad universal: ¿qué tipo de trayectoria dibuja el Sol entre los
demás sistemas estelares de su vecindario? El cálculo infantil que arriba
establecí entre Próxima Centauri podemos extrapolarlo a los quinientos millones
de años últimos y habiendo estado estas quinientas mil veces el Sol al borde de
la colisión, que no lo haya hecho me da cuerda para quitar del mapa la idea
feliz de un Sol solitario, Miembro de ningún Cúmulo. Y a vosotros os debería frenar
en seco y mirando para arriba sentir bajo vuestros pies las vibraciones del
motor estelógico. Preguntaos a vosotros mismos cómo es posible que el Sol, en
los millones de años que lleva navegando a 600 kms por segundo, no haya
colisionado con ninguno de estos caballeros de su vencindario. ¿No os parece
lógico pensar que no podía ni puede porque sencillamente el Sol pertenece a
este Cúmulo? Insisto en la imagen:
 |
138
B.-Realmente esta es una pregunta interesante, que por la sencillez de su
declaración puede sonar a nimiedad sin importancia. Error grave. ¿O acaso al
pasajero que se sube al avión no le interesa para nada la mecánica de la nave,
sabiendo como sabemos que uno se juega la vida en el aire? ¿No es en todo el
Sol una nave eternamente en el aire, repleta de pasajeros? En cuanto al
mantenimiento de la velocidad autónoma de la nave solar nosotros podemos
deducirlo mediante la transformación de la fenomenología fotosférica solar en
el quemado del combustible necesario para mover un cuerpo en el espacio. ¿En
qué no se parecen las grandes fulguraciones solares al chorro del reactor que
mueve una nave en dirección contraria a su emisión? ¿Ambos fenómenos no están sujetos
a la misma ley de acción-reacción? Supongamos por un momento que así es. Y
puesto que conocemos el ciclo de once años por el que se gobierna la
temperatura del cuerpo fotosférico solar, ya que este ciclo de calentamiento
fotosférico está sujeto a un ciclo estable ¿no podemos deducir nosotros de su
constancia la mecánica de propulsión controlada que rige la velocidad de
crucero del Sol, mecánica a su vez sujeta a la ley de transformación de la
energía gravitatoria en energía luminosa? La respuesta es difícil pero no
imposible.
138 C.-
Tomemos la reacción del Sol al paso del cometa Hale Boop. ¿Lo recordais? La
llamarada extraordinaria que se viera sobre la superficie solar inmediatamente
tras el paso del cometa Hale Boop ¿no es fenómeno suficiente para abrirnos la
inteligencia a la conexión entre temperatura, densidad gravitatoria y velocidad
de transformación, en este caso provocada por un frente de onda con cabeza
sólida? Y si la conexión entre el paso del Hale Boop y la llamarada
extraordinaria observada es un hecho científico ¡cómo seguir manteniendo dentro
de los mismos parámetros de comportamiento la relación entre el Sol y los
planetas cuando un minúsculo cuerpo se basta para acelerar durante un tiempo
equis la velocidad de transformación de toda una estrella!
139 A.-
Uno de los pilares básicos del desarrollo del pensamiento humano se refiere a
la búsqueda de las causas a raiz de los efectos observados, y al contrario,
descubrir los efectos partiendo de las causas dadas. Gracias a la capacidad de
la inteligencia para servirse de los instrumentos de la lógica la aventura del
pensamiento pudo alcanzar cotas inesperadas. Pero andando el tiempo y muchas
hazañas los pensadores en su día revolucionarios cometieron el crimen nefasto
que se define por matar la causa origen del efecto observado en razón de no
convenirle a sus intereses subjetivos y emociones irracionales el
descubrimiento. Perdido el siglo XX en la red de un ateismo científico que
borró causas y puso razones contra la lógica de la realidad, es de creer que
los herederos de aquellos genios sepan cómo retorcer el camino entre efecto y
causa y conducir a los ignorantes al abismo de una irracionalidad pasada de
moda. Pues, aunque y por muy difícil que sea creerlo, la Ciencia se hizo atea
para demostrarse a sí misma que sabía más que Dios. Que terminara su discurso a
los pies de la Gran Guerra no la hizo recapacitar durante la Guerra Fría sobre
la patología en la que su inteligencia habia deslizado su lógica. Su patología
se llamaba Ateísmo. Pero volvamos al tema de nuestro Sistema Solar.
139 B.-El
primero que había de pensar en todos los factores a tener en cuenta a la hora
de la estabilidad dinámica del Sistema Solar era el Ingeniero que se planteó su
creación dentro de una red molecular astrofísica llamada los Cielos. La
dificultad más grande a superar que Dios tenía se la plantaban delante los
millones de años que la Evolución del árbol de las especies exigía para su
nacimiento y crecimiento. Si en el caso de la creación de la Biosfera los procesos
podían ser acelerados sin ocasionar ningún conflicto científico, en el caso de
la Vida la ley era y es otra muy distinta. En el terreno de la Vida, digámoslo
así: las leyes son más rigurosas. Los millones de años que la Evolución de la
Vida en la Tierra le exigía a Dios habían, por necesidad, de plantarle delante
de la mesa un complejo sistema de ecuaciones sistemológicas. Entre las cuales
cómo mantener la velocidad de crucero del Sol constante en el espacio y el
tiempo, y cómo dotar a su Sistema de una ruta de vuelo tal que planease entre
las constelaciones sin integrarse en sus sistemas, fueron los dos grandes y
principales retos que hubo de superar su Inteligencia. Y buscando aquí cómo lo
hizo, en esto estamos.
139 C.- La
autonomía de vuelo que a las estrellas les procura su naturaleza de
transformadores de la energía en luz y calor, fenómeno muy similar con el
comportamiento de una partícula excitada, que se defiende radiando una
subpartícula, es un aspecto que implica la necesidad de corregir la hipótesis
del movimiento astrofísico a partir y sólo desde la ley de la gravedad
universal. No se la niega, sencillamente se corrige su definición. Si hasta
ahora la ley era la única fuerza, desde ahora tenemos una mecánica de
transformación de energía, uno de cuyos efectos genera la autonomía de
propulsión necesaria para mantener constante la velocidad del Sistema. En este
orden la fenomenología de la fotosfera solar nos sirve de cuadro de referencia
desde donde activar la imagen de un astro como nave propulsada autónomamente
mediante la transformación de su energía en el combustible necesario para
mantener el impulso inicial. Otra cosa será que en su irracionalidad científica
la Academia quiera negar la aplicación de la ley acción-reacción a fulguraciones
estelares y velocidad sideral. El autor no ve cómo pueda demostrarse semejante
negación y en consecuencia prefiere seguir adelante con su exposición sobre la
relación entre los planetas y el giro del Sol durante su trayectoria entre las
constelaciones que marcan su órbita.
140.-
Pongámonos en el caso. Tenemos el Sistema en el que vamos a cultivar el Árbol
de la Vida. Sabemos positivamente que desde que lo sembremos hasta que nos dé
su fruto deberán pasar millones de años naturales. También sabemos que el desarrollo
de la Vida exige que la Naturaleza mantenga su Estructura en las condiciones
que le son propias. Lo cual quiere decir que debemos evitar la interferencia en
el proceso evolutivo de factores cosmológicos externos. Esto nos obliga a
proteger el Sistema Biosférico de tal forma que sin dejar de estar dentro de un
Universo la existencia de este Universo no le suponga la creación de una
interferencia letal. ¿Cómo hacerlo? La propia velocidad de crucero del Sol,
unos 600 kilómetros por segundo, y su sujeción a la ley de la Gravedad dice que
según pase el tiempo esa velocidad debe ir subiendo, que es lo que precisamente
nosotros no queremos. Y en consecuencia nos obliga a dotar al Sistema Solar de
un freno de seguridad que actúe automáticamente y se dispare reaccionando a la
elevación de su velocidad. Es lo que se busca. Veamos que soluciones prácticas
encontró nuestro Creador.
141.- La
primera solución práctica era lógica: cargar la nave solar de tal manera que la
aceleración gravitatoria fuera frenada por el trabajo de desplazamiento y
obligase a la nave a transformar esa aceleración exógena en la fuerza necesaria
para realizar el trabajo de desplazamiento de la carga de frenado. De esta
manera práctica la nave solar mantendría su velocidad de crucero siempre
constante, a la vez que vencería la tendencia inercial a aumentar su velocidad
con el tiempo. Pero traslademos este caso al suelo. Imaginemos que tenemos la
máquina cargada de combustible. El tiempo durante el cual la máquina estará en
la carretera dependerá, además de la velocidad desarrollada, del peso con el
que la carguemos. Si cargamos el maletero al máximo reducimos el tiempo de
trabajo que puede desarrollar el tanque. A este tipo de freno lo llamaremos
exógeno.
142.- Pero
ahora imaginemos un tipo de freno exógeno aún más sofisticado. Imaginemos que a
medida que la máquina recorre un espacio mayor la carga del maletero
multiplicara su peso. ¿No llegaría el momento en que la máquina se vería
frenada, aplastada bajo el peso adquirido por este freno exógeno? La cuestión
es: ¿Está dotado el Sol de este tipo de freno exógeno, de tal forma que el peso
de los planetas se multiplica por la energía potencial adquirida durante el
tiempo transcurrido? Y viceversa, ¿no es por esta ley de la elevación de la energía
potencial y su transformación en peso que es frenada la tendencia del Sol a
comportarse según la ley de la gravitación universal?
143.-
Siendo falsas las ideas sobre la naturaleza de los planetas deben serlo los
números. Lo que me lleva a decir que no puede llegarse a ningún sitio mientras
la dictadura de la cosmología del siglo XX siga imponiendo su ley dogmática y
su absolutismo racionalista a la inteligencia del siglo XXI. Hasta ayer mismo
Marte -como dije antes- era una bola de gas. Así que si hemos de esperar a que
las sondas lleguen a Plutón para traducir su cuerpo en masa geofísica
sentémonos y esperemos que la muerte llegue; antes llegará la muerte que la
sonda a Plutón. Una vez los cálculos correctos sobre la mesa entonces podremos
empezar a trabajar sobre hechos y no sobre razones impuestas a base de premios.
Pasando, pues, de la crítica destructiva contra tales genios sigamos viajando a
bordo de la nave solar y sigamos preguntándonos cosas.
144.- El
Sol se está acercando a un sistema estelar y en consecuencia su aceleración se
va a disparar aún contra la operatividad del freno exógeno. ¿Cómo vamos a
superar este nuevo problema? En el juego imaginativo que hemos abierto nosotros
estamos al mando, pilotamos la nave y por tanto su futuro depende de nosotros.
Lo que ahora debiéramos hacer es coger el volante y girar por ejemplo a la
izquierda. Esto o chocamos con los astros del sistema estelar hacia el que nos
arrastra la ley de la gravedad. Puede que no mañana ni pasado mañana. Es lo
mismo. Nuestra misión es encontrar la forma de provocar el giro que nos
conducirá lejos del choque inevitable contra el sistema que se ha apoderado con
su gravedad del control de mandos de nuestra nave. Lo primero que se nos ocurre
es buscar el volante. ¿Dónde está? Porque haberlo, lo hay. Millones de años y
aún el Sol en ruta son la mejor prueba de haber dotado Dios a la nave solar de
un freno exógeno, que son los planetas y el juego de las energías que los
mueven, y de un volante que es movido por un programa de control remoto que
vence a la invencible aceleración interconstelacional obligando a la nave a
girar. Mi inteligencia me lleva a mirar a mi alrededor y preguntarme: ¿Qué tipo
de fuerza endógena es capaz de hacer que el Sistema Solar se comporte como una
nave pilotada por un capitán inteligente? ¿Para hacer posible este giro que el
Sol lleva ejecutando desde el alba de los tiempos y sin cuyo mecanismo la nave
se hubiera integrado en un sistema estelar cualquiera del vecindario: con qué
tipo de mecánica autónoma dotó Dios al Sol?
145.- Como
ayer y como siempre yo levanto mis brazos a mi Creador y le dedico la alegría
que levanta en mi inteligencia mi admiración por la respuesta que le diera a
estos problemas. El programa de control remoto de ruta se llama Alineamiento
Interplanetario. Creado el freno exógeno ¿para qué se quiere un freno si no hay
un pie que lo pise? A esta acción del pie sobre el freno lo llamaremos Mecánica
Endógena de Giro. Si la acción exógena de frenado viene como respuesta del
Sistema en su conjunto al medio universal, esta acción del pie sobre el freno
viene dada como respuesta de los planetas al comportamiento del Sol. Más o
menos. Pero antes de entrar en el efecto de los alineamientos planetarios sobre
la trayectoria solar, en este momento me gustaría traer a la memoria la
multiplicación de la fuerza del brazo bajo el agua y la reducción de peso de un
cuerpo bajo el mismo elemento. No os creáis que lo hago para despistar. Al
contrario, lo hago para abrir el medio natural en el que se mueve el juego de
fuerzas naturales a nuestro Sistema.
146.-
Pensad que el peso de un cuerpo está en relación directa con la gravedad. La
misma masa tiene una roca de un kilo en la Tierra como en la Luna. ¿Y esa misma
roca no tiene la misma masa en el agua como fuera del agua? ¿Tienen el mismo
peso sin embargo? ¿Verdad que no? Ahora aplicamos esta realidad al propio Sol.
Esto sin pretender igualar en visión al genio que buscó una palanca para mover
el universo. Imaginemos entonces que ponemos el Sol a un extremo de la palanca,
nosotros nos ponemos al otro extremo y nos toca moverlo. Lo primero que debemos
preguntarnos será cuál es el valor de la gravedad en el medio dentro del que
nos hemos situado. Aunque parezca truco mientras menor sea la gravedad menor será
el peso del cuerpo y mayor la eficacia de la fuerza del brazo contra la
palanca. La deducción es obvia. El peso del Sol y de cualquier cuerpo sideral
varía según la interacción gravitatoria del momento. Esto de un sitio. Del
otro, que a diferencia del Sol los planetas de nuestro Sistema sí se mueven en
un medio gravitatorio estable y por tanto mantienen la igualdad entre la fuerza
que desarrollan y el peso que pueden levantar.
147.- El
Alineamiento Planetario, Total o Parcial, Múltiple o Simple, actúa como un
Brazo, y su acción sobre el Sol es el del brazo contra la palanca. La ecuación
sistemológica dice que la aceleración solar es frenada por el programa
regulador en que transformó Dios el alineamiento planetario. Los planetas
transforman el peso del único cuerpo en que el Alineamiento los convierte: en
fuerza, y, pues que toda fuerza tiene por naturaleza realizar un trabajo, el
trabajo que ejecutan es provocar el ángulo de giro del que hablábamos, y
mantenerlo constante. Este, en efecto, es el volante que estábamos buscando.
148 A.- En
cuanto a la descripción físico-matemática de esta nave estelar guiada por
control remoto en vuelo autónomo en el seno de las constelaciones de los Cielos
se la dejo a otro más experto en números, incógnitas y demás ecuaciones
complejas. Resaltando siempre las alineaciones planetarias parciales como las
totales en el cuadro de la Sistemología Astrofísica Aplicada, las primeras
actuando como un contrapeso a la velocidad, y la segunda como el desplazamiento
del morro del Sistema hacia el hemisferio desde el que se realiza la carga. En
suma, que antes de sembrar bajo las aguas del gran océano la semilla del árbol
de las especies fueron muchas las ecuaciones que Dios hubo de resolver.
148 B.-
Concluyendo: Todo está por resolverse a nivel de datos finales. Las ideas son
la antesala de las investigaciones. Y en este contexto yo he querido retocar mi
primera idea sobre la relación entre los Planetas y el Sol en el seno de un
campo gravitatorio compartido, en el que, así como el propio campo solar es
causa de una fuerza centrífuga que despide los cuerpos y produce los anillos de
asteroides externos; estando integrado en Sol en un campo multiestelógico, cuyo
centro es gravitatorio, como si dijéramos que es un punto de referencia
alrededor del cual se produce el movimiento cumular, este centro es causa de
una fuerza centrífuga general, que el Sol vence mediante la masa planetaria
general que le corresponde a su sistema. Lo que nos lleva, finalmente, a una
estructura de Ingeniería Astrofísica tan perfecta que dejarla al caos es, pura
y llanamente, de genio que incapaz de entender el complejo edificio de
ecuaciones que Este Ingeniero Divino resolvió al principio, y porque no es
capaz de aceptar el fracaso para por si solo emular, si no en tres dimensiones
al menos en el papel, la infinita Ciencia de esta Inteligencia Creadora opta
por la alternativa del loco: Dios no existe. Tomen, pues, nota los astrónomos y
matemáticos de este siglo.
149.- Las cosas,
pues, son lo que son, y no lo que parecen; aunque a veces lo que parezcan sea
lo que son. Estamos hablando de una cantidad indefinida de millones de años,
tiempo durante los cuales el sistema biosférico exigía su integración en una
estructura astrofísica estable. Hasta el momento las cantidades de tiempo para
las secuencias geofísicas descritas no han entrado en el relato. Dejé estos
números a los desafíos que uno a uno Dios fue venciendo. Y creo haber dicho que
una vez relacionada la Omnipotencia Creadora con el concepto físico de potencia
los cálculos naturales se queman en el Fuego, se congelan en el Hielo, se
ahogan en el Agua y se evaporan en el Aire. ¿En cuántos millones de años redujo
Dios la sublimación y descongelación del Manto de Hielos al integrar la Tierra
en el Sistema Solar mediante la parábola boreal? ¿De haber quedado expuesta la
descongelación del Manto de Hielo a la distancia correspondiente a la tercera
órbita cuántos millones de años hubiera durado la descongelación?
150.- El
objetivo y meta de la creación de los Cielos y la Tierra, el Hombre al final
del túnel del tiempo, estamos viendo cómo Dios trazó la arquitectura general de
los Cielos y la especial de la Tierra pensando en los millones de años que el
Nacimiento y Crecimiento del Árbol de la vida exigía para dar su fruto. Porque
podía y sabía hacerlo Dios creó un Plano de relación entre los elementos de la
Biosfera, con dos focos termorrefrigeradores principales a los extremos de la
Ecosfera, y focos puntuales distribuidos por los continentes, que son las
Cordilleras de nieves perpetuas. Cómo desde los focos polares las corrientes
atmosféricas y oceánicas se reciclan y mantienen estable el termómetro
biosférico es una obra de ingeniería geofísica tan maravillosa como sorprendente
que implicaba a la morfología de la propia litosfera. Porque tenía que mantener
el termómetro ecosférico estable tenía que dotar a la Ecosfera de un ángulo de
rotación perenne. Y porque podía y sabía levantó el Sustrato Ecosférico
Autónomo, gracias al cual, como ya he dicho, el ángulo de incidencia de la
energía solar se mantendría constante durante los millones de años que el Árbol
de la vida necesitaría para dar su fruto. Pero había aún más, porque el Sistema
Solar no está aislado del resto de la Creación, y estando en movimiento y
sujeto a las leyes generales del Universo la interrelación había y podía causar
interferencias que echasen a perder el trabajo de tantos millones de años.
Porque podía y sabía Dios no dudó en desplegar su inteligencia y dotar al
Sistema Solar de un mecanismo de control remoto de su velocidad sideral, que he
llamado Sistemología Astrofísica Aplicada. Y sin embargo todo esto no era
suficiente.
151.- El
Universo local, la Vía Láctea, se mueve en el seno de un Cosmos en el que el
movimiento es la nota visible más característica. Puede que entre las galaxias
existan diferencias cualitativas y cuantitativas, pero en todas ellas existe un
denominador común, se mueven. Decir se mueven significa decir que
interaccionan, se multiplican, se dividen, se suman, se restan. La Creación es
movimiento constante, arrollador, maravilloso, sorprendente. Es más, el Cosmos
retratado en las teorías del siglo XX y el Cosmos del Hubble se parecen el uno
al otro lo que una foca a una golondrina. En el real, el del Hubble, no hay
movimiento homogéneo, no hay distancias estándares, no hay patrones. El reino
de las galaxias es pura diversidad, pura armonía en el descubrimiento de lo
desconocido, éxtasis en la apoteosis de la capacidad infinita de la materia
cósmica para reproducirse en el espacio y entretener sin aburrir jamás. Genio
desplegado a los cuatro vientos, belleza que se manifiesta alegre y no reclama
el último grito. Desarrollo de estrellas en cúmulos de cúmulos de billones de
astros que no se destruyen ni se colapsan sino que son como faros en las
distancias oceánicas. Galaxias que como criaturas submarinas viajan por las
corrientes cósmicas y como águilas abren sus alas y se dejan llevar por los
vientos intergalácticos. ¿Dónde está el Cosmos del Siglo XX?
152.- De
hecho la estructura celeste que observamos a nuestro alrededor inmediato
presenta unas características muy típicas. Para al final resolverse el conjunto
en una arquitectura constelacional de defensa del corazón astrofísico desde
cuyo centro se resuelve su configuración especial óptica. Pues tal y como
podemos contemplarlo con nuestros ojos telescópicos el universo está recorrido
por poderosas corrientes gravitatorias desplazando grandes masas de nubes de un
lado a otro, origen de las Nebulosas. De manera que al revelarnos Dios que
“creó las estrellas del Firmamento para separar la Luz de las Tinieblas” nos
dice mucho sobre cómo le afectaría al Sistema Solar el paso de la Tierra por
una de esas corrientes nebulares. Y nos descubre la naturaleza de los escudos
constelacionales.
153.- El
Texto Bíblico es claro como el agua. “Dios creó las estrellas para separar la
luz de las tinieblas” dice. En el Primer Día se nos dice que Dios creó la Luz y
la separó de las Tinieblas. En este Cuarto Día de la Primera Semana de la
Historia del Género Humano se dice que, hecho, separada la Luz de las
Tinieblas, Dios creó los Cielos para separar la Luz de las Tinieblas. El Texto
no puede ser más directo. Que las conclusiones que se derivan resulten
apasionantes y por maravillosas totalmente opuestas a la mentalidad del siglo
XX no significa nada. La opinión del hombre moderno sobre la Naturaleza del
Universo no cuenta. No fue mirando al hombre moderno que Dios le redactó su
Revelación a Moisés. Quien no contaba para Dios tampoco puede contar para sus
hijos. Las conclusiones a la que llegaron no le interesan a este libro ni sus
opiniones al autor. Así que sigamos adelante.
154.- La
estructura del Universo de la Revelación y su resolución en el espejo de la
Realidad nos da por igualdad lo siguiente. A saber: El Universo del Génesis es
la Vía Láctea. Y es sobre la Creación de esta Vía Láctea: “ creó Dios los
Cielos para separar la Tierra del reino de las Galaxias”. Necesidad física que
se infiere del estudio de los Cielos, y de cuyos fenómenos se ve que al otro
lado de los Cielos poderosas corrientes y vientos recorren el Cosmos. Ahí están
las imágenes astronómicas para hablar con el poder de mil palabras por foto. Su
belleza sin embargo no debe empañar la claridad de nuestra inteligencia a la
hora de interpretar los acontecimientos que son su causa. La función física que
cumplen los cúmulos estelares que nos rodean es la de la red que atrapa todo lo
que la corriente arrastra y le corta a las nubes intergalácticas el paso al
interior del sistema constelacional alrededor del cual están distribuidos.
Sentemos ahora sobre bases científicas la declaración divina de haber sido
creados los Cielos para levantar entre la Tierra y el mundo de las galaxias un
muro de protección.
