El
Movimiento Cosmológico General
168.- Aquí conviene
afirmar que la Idea del Universo fue primero que el Universo. No se trata de
dogmatizar ni de filosofar. No es mi intención. Se trata únicamente de poner
sobre la mesa una realidad tan natural como que el estudio del terreno es
necesario antes de levantar cualquier obra de ingeniería. Y es que conociendo
Dios las leyes de su Creación, sus dimensiones, su fenomenología y su
naturaleza es lógico y natural que al plantearse levantar una Obra tire líneas
y haga cálculos pensando en la influencia del terreno sobre el futuro del
edificio, en este caso astrofísico. Mejor que yo quien puede precisar este
proceso de estudio y reflexión anterior al Acto Creador es el propio Dios que
le inspirara a Salomón estas palabras sobre su Sabiduría: “Yavé me poseyó al
principio de sus caminos, antes de sus obras, desde antiguo. Desde la eternidad
fui yo establecida; desde los orígenes, antes que la tierra fuese. Antes que
los abismos, fui engendrada yo; antes que fuesen las fuentes de abundantes
aguas; antes que los montes fuesen cimentados, antes que los collados, fui yo
concebida. Antes que hiciese la tierra, ni los campos, ni el polvo primero de
la tierra. Cuando afirmó los cielos; cuando trazó un círculo sobre la faz del
Abismo. Cuando condensó las nubes en lo alto, cuando daba fuerza a las fuentes
del abismo. Cuando fijó sus términos al mar para que las aguas no traspasasen
sus linderos. Cuando echó los cimientos de la tierra estaba yo con El como
arquitecto, siendo siempre su delicia; solazándome ante El en todo tiempo”.
169.- La Idea en Mente,
todos los cálculos resueltos, Dios mete mano a la Obra. En el caso de los
Cielos lo primero que hizo fue -según Salomón: “trazar un círculo sobre la haz
del abismo”. Esto es, marcar el territorio, señalar el perímetro dentro de cuyos
diámetros crearía los Cielos. Que es decir especificar las dimensiones del
edificio material por el perímetro que se le asigna en el Espacio. El radio y
el diámetro de ese Círculo dentro de cuyo perímetro pensó crear los Cielos no
es un número que nos sea desconocido. La razón de este Número, desde el
conocimiento de la naturaleza del terreno cósmico, se entiende perfectamente;
máxime teniendo delante de nuestros ojos el álbum de fotos que el Hubble nos
regala gratuitamente. No olvidemos que aunque la foto astronómica se limita a
ofrecernos una congelación puntual de la materia en el tiempo los fenómenos que
producen son de tal punto parecidos a los fenómenos que observamos en el mundo
físico local que por lógica tenemos que deducir de lo conocido lo que está por
conocer. ¿No se parecen las nebulosas a tormentas atmosféricas? ¿Y no parece
como si olas gigantes de energía las levantaran y las lanzaran contra los
sistemas estelares de nuestro Universo?
170.- Ya hemos entrado
en el problema. Las galaxias levantan en el Espacio Cosmológico General
poderosas corrientes y vientos. Estos se desplazan y siguen las direcciones que
les marcan las propias galaxias. Pero no sólo de materia nebular estamos
hablando. Aquí hay que conjugar la ley de la curvatura de la luz con el vuelo
de la energía cósmica. Mejor pongámoslo de otro modo. Partamos de una imagen
más llana. Transformemos las galaxias en cañones creadores de energía cósmica.
A la par que la crean la disparan al Espacio Cosmológico General. No abolimos
la velocidad de la luz dentro del campo galáctico; al contrario, mantenemos su
límite. Y mientras hace su camino, conforme da vueltas buscando su camino al
exterior de la galaxia el chorro de energía de una estrella se suma a la de la
otra, dando como resultado al final la proyección al Espacio Cosmológico
General, no de haces, sino de corrientes de energía.
171.-Este fenómeno de
multiplicación y concentración de la masa de un haz de partículas, creando una
corriente que se comporta como un núcleo duro se ha observado en los
aceleradores de partículas. Se ha visto que la multiplicación cuántica de la
materia por la aceleración de la velocidad del haz inicial no crea nuevos haces
dispersos, tal que cada cual sigue su propia trayectoria. La experiencia con
este proceso de creación de materia cuántica como fuente de energía eléctrica
entre las vueltas de un acelerador ha demostrado la imposibilidad de la
victoria en los campos de Chernobyl, donde el núcleo duro resultante rompió las
paredes del acelerador y se resolvió en la nube radioactiva natural a la
entrada en tromba en la atmósfera de una corriente de energía.
172.- Aquél fue un
resultado final que desde las propias leyes cuánticas y las experiencias
occidentales con el comportamiento de un haz de partícula en un acelerador se
vio venir desde el principio. El nacimiento de aquella idea soviética, la
transformación de una central nuclear en una fuente ilimitada de energía
eléctrica usando la tecnología de los aceleradores de partículas, era una idea
buena en la medida que hablamos de beneficio social, pero fue un delito contra
la Ciencia al cerrarse la ciencia soviética a la experiencia de las demás
comunidades científicas del planeta. Como un autista que se cierra al mundo
exterior la ciencia soviética, fuera porque estuviese impulsada por el complejo
nazi de superioridad en el que se desarrolló el comunismo estalinista, fuese
porque su contacto con el mundo exterior capitalista no le permitía acceder al
desarrollo de la ciencia mundial: Chernobyl se creyó Dios. Creyó que podría
dominar la energía fundamental en el origen del Cosmos. Creyó que dominándola
obtendría a coste bajísimo una fuente infinita de electricidad. Ciega,
Chernobyl ignoró el comportamiento de un haz y se encontró con la sorpresa de
la violencia liberada por el núcleo duro resultante de la creación de materia
cuántica hasta el infinito. Las paredes de un acelerador que hubieran debido
resistir una cantidad equis de tiempo fueron destruidas en cuestión de segundos
una vez que el núcleo duro tomó cuerpo y empezó a comportarse como una
partícula. Los efectos de la entrada en tromba en la atmósfera de aquel
proyectil liberó la nube radioactiva que se extendió por Europa dejando en su
cuna tantos efectos desastrosos.
173.- Esta breve
incursión en las páginas de una lección científica que ha querido ocultarse en
razón de su desastre, nos lleva a destrozar las ideas preconcebidas sobre los
límites de la velocidad de la luz, y a introducirnos en la creación de los
núcleos en el origen de las corrientes cósmicas que recorren los espacios
intergalácticos. Fuera del campo gravitatorio galáctico la aceleración de las
corrientes de energía liberadas por la galaxia tiende a elevarse a medida que
se alejan de su influencia, y a seguir creciendo a medida que se acercan a la
próxima galaxia. En este sentido la fuente de origen, la galaxia, se comporta
como el cañón en el que el haz recibe su energía inicial de vuelo cósmico, y el
Espacio Cosmológico General como el acelerador en el que el haz se multiplica y
genera los núcleos duros creadores de las corrientes intergalácticas en el
origen de los desplazamientos de materia cósmica nebular de un lado para otro.
Estas corrientes se mueven en el Espacio Cosmológico General a la manera que
los ríos hacen sus lechos sorteando los pies de las cordilleras y se lanzan en
línea recta cuando lo permite el terreno. De nuestro conocimiento Hubbleliano
del Cosmos podemos deducir el número y la variedad de corrientes que se mueven
en el espacio intergaláctico, la cantidad de energía que transportan y las
consecuencias sobre cualquier sistema que se cruzara en su camino sin
protección contra su frente de onda.
174.- La Creación de
Dios de esta forma dinámica estructurada, el Espacio Cosmológico General
transformado en una superficie sobre la que poderosos ríos de energía cósmica
pintan sus lechos, ¡el final del trayecto de estas corrientes es el Océano! Y
este Océano ¿qué otra cosa puede ser sino el campo creador externo en cuyo seno
se produce la transformación de la energía cósmica en materia astrofísica? Pero
antes de alcanzar su destino, durante el trayecto desde sus fuentes-cañones de
origen al Océano transformador de las corrientes cósmicas en materia
astrofísica estas corrientes cósmicas se comportan como verdaderos ciclones. Como
el río en cuya corriente cae un árbol viejo y es arrastrado lecho abajo, de la
misma manera las corrientes cósmicas mueven de un sitio para otro la materia
nebular intergaláctica. Y de la misma forma que el viento sigue su curso al
acercarse a la montaña pero descarga sobre ella su carga de esta misma manera
los ríos de energía cósmica hacen lo propio sobre las galaxias que bordean.
Obviamente nosotros no podemos detectar esas corrientes, pero sí podemos
deducirlas de nuestro conocimiento de la materia y de lo que vemos con los ojos
del Hubble.
175.- Nuestro
Universo-Galaxia, la Vía Láctea, se relaciona con el resto de la Creación
siguiendo los parámetros de este Movimiento Cosmológico General. Visto desde el
exterior, nuestro universo se comporta como la montaña sobre la que descarga el
cosmos sus nubes y de cuyas entrañas mana una nueva fuente de agua
electromagnética que extiende sobre el campo cósmico su lecho, adquiere sus
afluentes intergalácticos y avanza entre las galaxias hasta alcanzar su destino.
El origen de las Nebulosas está en este juego de interacción frente al cual y
pensando en sus dimensiones le diera Dios a nuestro Universo las suyas.
