183.- Entramos en una de
las grandes preguntas, el origen de las estrellas del firmamento. La respuesta
creo que ha sido ya dibujada en las secciones precedentes. La producción de
estrellas en tanto en cuanto meta de la existencia de las galaxias, todo conduce
a la transformación del Cosmos en el campo de materia prima del que Dios extrae
la materia con la que hacer sus Obras. Constante la creación de galaxias la
masa total de materia prima que el campo cósmico pone al servicio de Dios para
llevar adelante cualquier Obra no tiene límites. Otra cosa será cómo Dios
extrae esa materia estelar y la transporta de sus regiones de origen al
Universo. Nosotros, conociendo que la manera de hacer las cosas depende siempre
del Poder de quien las hace, y que la imaginación para hacer las cosas está en
relación directa con la Inteligencia del que se plantea hacerlas, podemos
hablar de teleportación, de transporte natural a la velocidad de la
imaginación, o en grandes ríos recorriendo las llanuras intergalácticas, y en fin,
según lo considere mejor y acorde a sus necesidades de trabajo el Señor de las
Galaxias. ¿Qué otro Nombre podremos darle a quien las crea y las gobierna? ¿O
cómo someteremos nosotros a nuestro criterio las leyes que las rigen y las
formas de comportamiento de las galaxias y sus mares de estrellas ante la
acción de su Creador sobre sus cuerpos? ¿Le pondremos por límite a la
imaginación Divina los límites naturales a la imaginación nuestra? ¿Cómo
podríamos atrevernos a comparar nuestra forma de vivir, sentir, respirar,
pensar, andar, trabajar, proyectar, tocar, amar, tratar, ordenar, reir,
calcular…con las de ese Ser en el Origen del Cosmos? ¿Desde los límites
naturales a su realidad cómo podría juzgar la criatura a su Creador sin
demostrar estar haciendo ejercicio de un acto de locura? El principio y el fin
de la inteligencia humana es la admiración; nace de la admiración de la
Creación para terminar en la admiración de su Creador. Todo lo que se diga de
más viene de esa semilla que no estaba en el Hombre y fue sembrada en su ser
por una fuerza extraña a la Creación de Dios, lo cual es asunto de la Teología.
De cualquier forma la gran cuestión del Origen nos lleva directamente a la otra
gran cuestión: la Constitución del Universo.
184.- De lo leído hasta
aquí se deduce que el Universo y el Cosmos son dos cosas diferentes. Estas dos
cosas unidas forman la Creación de Dios, y dentro de ésta una cosa es el Cosmos
y otra cosa es el Universo. El Cosmos es el campo de materia prima del que Dios
se sirve y con la libertad del que es el Señor coge todos los materiales
necesarios para llevar adelante sus Obras. En cuanto al Universo, el Universo
es el campo estelar donde Dios lleva adelante estas Obras. Cuando, pues, Moisés
nos habla de la Creación del Universo se estaba refiriendo a este campo
estelar. Cuyo Origen, como hemos visto, está en ese campo cosmológico del que
Dios hace derivar ríos de estrellas que recorren las llanuras intergalácticas y
vienen a desembocar en este océano universal en cuyas aguas el Árbol de la vida
echó sus raíces. Árbol de la vida sobre el cual hay mucho que decir,
especialmente a estas alturas de su Historia. Sobre la Constitución del
Universo sin embargo no todo está dicho.