185.-
Obviamente Moisés habla en su Relato de la Creación
de nuestros Cielos. Y al hacerlo nos pone delante de una
Realidad: Dios es su Creador. Realidad que nos conduce
a otra realidad: la Eternidad. Eternidad que implica al
Infinito. Realidades de cuyo conjunto el Género
Humano es el fruto, pero no el único de ese Árbol
de la vida al que el Dios del Infinito y la Eternidad
le dieran el Universo por campo de Origen y Crecimiento.
Conclusión final ésta que nos lleva de vuelta
a la revelación del Hijo de este Creador y Señor
del Cosmos y del Universo: “El Padre le muestra
al Hijo todo lo que hace y le mostrará Obras mayores
que éstas de suerte que vosotros quedéis
maravillados”. Empleando el plural al hablar del
Pasado como reflejo del Futuro nos descubre el Hijo de
Dios que nuestros Cielos y nuestra Tierra, en definitiva,
que el Género Humano no es la primera Cosecha que
el Árbol de la Vida ha dado. Afirmación
que cierra el dilema sobre la vida en el Universo. Y es
que el Hombre no es el primero ni será el último
Fruto de este Árbol. Antes del Hombre ya fueron
creados otros mundos y después del Hombre nuevos
mundos nacerán de las ramas del Árbol de
la vida. “Los hijos de Dios” de los que habla
la Biblia son el fruto de esas Obras sobre las que el
Hijo nos declaró que el Padre hace. Sobre las regiones
de origen en el Universo de tales “hijos de Dios”
no es cuestión de divagar. El hecho es que el conocimiento
de su existencia nos lleva a una nueva forma de plantearnos
la Constitución de los Cielos y del Universo en
general.
186.-
Y esta forma tiene que ver con la Concepción del
Universo. Esto es, ¿cuándo Dios lo concibió
en su Mente cuál era la Idea que le dio Origen?
¿Lo creó para ser un campo en el que se
levanta una casa y cuando se cae por vieja se echa abajo
y se levanta otra? ¿O lo creó para ir edificando
con el tiempo a la manera que quien tiene una tierra la
va cultivando y transformando según el tiempo va
pasando? ¿Creó los Cielos que rodean a la
Tierra y son la cuna del Género Humano para ser
por el tiempo barridos del Universo o creó los
Cielos para permanecer eternamente? Y considerando esta
última alternativa y sabiendo que la creación
de un Mundo introduce en el Universo un conjunto de problemas
constitucionales de envergadura astronómica, como
hemos visto en las secciones anteriores, ¿no es
el Universo un campo continuamente sujeto a una definición
creadora de sus regiones en razón de la transformación
de esas regiones en zonas de Origen de Mundos? Volvamos
al Principio del Universo para mejor definir esta creación
constante de la geografía universal.
187.-
Creado el Cosmos como región productora de Galaxias
y siendo éstas fábricas de estrellas, Dios
piensa en la Vida y concibe un océano estelar que
crecerá continuamente,y bajo cuyas Aguas la Vida
echará sus raíces, desplegará su
Árbol y dará su Fruto. Así que Dios
abre el Principio de los orígenes de los Mundos
dirigiendo ríos de estrellas de todas las partes
del campo cósmico, que cruzan desde sus fuentes
en las cordilleras galácticas las llanuras cosmológicas
y desembocan en un espacio concreto, donde crean un Océano
de estrellas, el Universo. Universo en principio amorfo
y de alguna forma salvaje en el que los cúmulos
y los supercúmulos se asocian y se disocian y las
corrientes estelares se mueven sujetas a las fuerzas desplegadas
en el interior de este Océano de estrellas que
en tromba han desembocado en las costas del Universo.
Pero el fin de este movimiento es sembrar la Vida y recoger
su Fruto; el horizonte que Dios le tiende al Universo
es el Infinito; y la edad es la Eternidad. Así
que durante cada Acto Creador extiende su Mano sobre una
Zona del Universo y le da forma, la esculpe, la identifica,
le da unas propiedades, dándole forma a lo amorfo,
haciendo identificable lo que no tenía identidad
propia. Dentro de este Proceso de Creación continua
del Universo y como resultado de este movimiento nacieron
nuestros Cielos. La cuestión madre, si los Cielos
de nuestro Firmamento han sido creados para permanecer
o para ser barridos del espacio como un castillo de arena
al subir la marea tiene una respuesta decisiva final:
al crearlos y mediante su creación Dios le dio
forma e identidad a una región del Universo General.
Creo que en su Libro sembró, como quien no quiere
la cosa, la expresión: los Cielos de los cielos,
donde se identifica el Universo con unos Cielos morada
de muchos cielos, cada uno de éstos, a la imagen
y semejanza del nuestro, cuna y origen de otros mundos
que fueron y otros que serán, cada uno con su región
singular. Aspecto éste que nos conduce a otra cuestión:
La navegación por el Universo.
188.-
La tendencia de crecimiento hasta el infinito que Dios
le ha dado al Universo supone e implica la necesidad de
una cosmografía universal que permita la navegación
interior mediante la identificación a distancia
de las regiones que lo componen. Dios es libre y poderoso
para hacer lo que la marea con el castillo de arena, pero
no concibió el Universo así. Hubiera podido
recoger en un libro la Historia y Constitución
celeste de cada Mundo, pero en su Mente lo que concibió
fue que esa Historia y Constitución permaneciesen
eternamente, deviniendo las Cielos las letras de ese Libro
universal donde cada Capítulo trata de la Creación
de un Mundo y sus cosas. ¿No son bellas las líneas
sobre las que las estrellas se ordenan para escribirle
este mensaje a la criatura humana: Infinito + Eternidad
= Dios? |