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Introducción a la Cosmología del Siglo XXI - Cristo Raúl Y&S

Prólogo 1-Intro 2-Toma de contacto 3-Cosmología Cuántica
4-El Big Crunch 5-El espacio en cuanto Plano de Movimiento y la Velocidad media de la luz

Prólogo a la Estelogía Atómica de Creación

Recuerdo los tiempos infinitos de mi juventud, bullendo en mi ser el pensamiento eterno por los dioses del Universo expuestos a la nueva Luz del Génesis de la Creación. Abstraído del barro de la Vida para moverme con la libertad de un hijo de Dios, creado para gozar de la Verdad sin imposiciones externas procedentes de deberes y lealtades extrañas a mi inteligencia, como el que ha nacido de nuevo a una existencia dotado de todas las potencias ontológicas necesarias para crecer en el reino de la Ciencia de la Creación del Universo, me lancé a la búsqueda de las piezas sueltas que el Creador dispersó en el mundo de las ciencias la mente puesta en un objetivo único: dibujar las líneas maestras de la Estructura del Universo a la Luz de la CSXXI que mi Dios alboreaba en mi cabeza.

Y estaba leyendo el otro día una disertación sobre el proceso del nacimiento de las ideas y sin quererlo el pensamiento se me fue a la memoria de aquéllos días de juventud infinita. Eran días de revolución interna, que yo comparo con un viajero que sólo tiene que dejarse llevar, relajarse, estar tranquilo y disfrutar del paisaje, la máquina hace de por sí el trabajo, porque lo que había que hacer, comprar el billete y subirse, ya estaba hecho. Es decir, la manzana cayó, ciertamente, y el agua que se derramó hizo el Eureka, pero el viajero había pagado el billete y de no haberlo pagado no hubiera visto el paisaje, es decir, no hubiera visto en algo que todo el mudo ve eso que sólo él podía ver: la Idea, la Palabra, fruto de un trabajo personal, individual, único, solemne y sagrado para aquél que en secreto, sin consejo de nadie, cabalga solitario por la autopista del pensamiento.

La Introducción a la CSXXI, tiene mucho de ese proceso solitario, intelectivo, maravilloso y arduo. Es cierto que su concepción hubiera sido imposible sin el Dios que le cerrara a los sabios el acceso a la Memoria de la Creación del Universo y sin embargo se complaciera en darme la Llave para que por mí mismo entrara y saliera. Yo, encantado, hasta reunir todas las piezas y poder modelar en letras el Edificio Teórico que le sirvió a Dios para alzar los Cielos y la Tierra, fui entrando y saliendo durante muchos años, y sigo haciéndolo al ritmo de mis otras actividades según se ve en el rumbo que he tomado en dirección a la Estelogía Atómica de Creación, es decir, la recreación en signos y letras del Cosmos a la medida de un Ser Todopoderoso e infinitamente Inteligente que revoluciona el Espacio y el Tiempo sujetando la Reproducción de Materia estelógica ad infinitum et ad eternum a la Actividad de su Espíritu Creador.

Esta revolución cósmica, que toqué biohistóricamente en la Tercera Parte de la Historia Divina, es el punto de enemistad entre la Fe y la Razón. Choque violento, traducido en la Ideología del Materialismo, producto de la irracionalidad que implica tener una Inteligencia nacida para no tener límites y, con todo, verse esclava de fronteras insuperables contra cuyos muros nada se puede hacer.

Aunque mi crítica a la CSXX parezca dura lo es exclusivamente desde la razón teleonómica que le es natural al conocimiento científico; desde el pensamiento cristiano esa crítica, en apariencia destructiva, se torna en constructiva a la manera que corrigiendo un error se avanza en conocimiento si se aprende de la caída. Ahora bien, si quien está en un error no quiere ni aprender ni salir de él, en este caso ya no hablamos de proceso intelectivo sino de fenomenología patológica. Que esta operación destructora del tejido científico estuvo en las raíces del comportamiento esquizoide agresivo del siglo XX sólo quien tiene las manos manchadas de sangre es capaz de negarlo. En la relación entre naturaleza teleonómica del conocimiento y definición biohistórica del comportamiento de un ser inteligente vienen ambas partes tan profundamente integradas en un todo específico, indisociable y perenne que la sola idea de ofrecer una disociación es síntoma visible de una esquizofrenia aguda superviolenta. Las guerras mundiales del Siglo XX fueron la expresión suicida de la disociación entre Fe y Razón, cuyas causas podemos reducir a simples prolegómenos estéticos, pero insuficientes del todo para dar cuenta de la vastedad de sus orígenes culturales. La angustia del ser humano ante el hecho de haber sido creado a la imagen de su Creador y sin embargo verse en el espejo de la Historia reducido a la condición de la peor bestia, junto a síntomas paranoides dispersos, está en la etiología del conflicto de Guerra Civil Mundial que caracterizó el comportamiento del Género Humano a lo largo y ancho de la Tierra.

Es cierto que entrar en este conflicto supera el tema al que se quiere ceñir la Estelogía Atómica de Creación. A fin de volver a este estudio y dejar el tema de la relación teleonómica fundamental entre Conocimiento y Comportamiento y la implicación de la Limitación del Intelecto Humano en el desarrollo de dicho conflicto, diré que la Idea de esta Remodelación de la estructura de la materia astrofísica procede de la observación del comportamiento del Sol desde las operaciones simples de la creación de materia en el mundo de la mecánica cuántica. Observaciones que se vieron consolidadas en mi cabeza a raiz de la Catástrofe de Chernobil, cuando los mortales jugaron a ser dioses y creyeron poder controlar el proceso de creación ad infinitum de materia entre los límites de un espacio tecnológico: sin querer comprender que un espacio tecnológico es un sistema con sus propias reglas y la simulación del espacio gravitatorio en su área es imposible.

La idea de la creación de una fuente ilimitada de energía eléctrica desde las leyes elementales de la física de partículas era seductora y atractiva para alcanzar por ella el dominio de las fuerzas del universo a nivel local. Pero los efectos venían dados ya en la propia idea, de aquí que el mundo "capitalista" abandonara ese camino, que, sin embargo, ha emprendido actualmente abriendo ese mismo proceso, desde otro punto de vista, en lo que se ha dado a llamar el proyecto de creación del Sol a escala microfísica.

Esperemos que la Quimera se quede en un saqueo de las arcas de los Estados Unidos Europeos, saqueo a que están tan hábilmente acostumbrados los pueblos de Europa, y el experimento no pase jamás de una burla internacional basada en la ignorancia de las naciones sobre las causas de las catástrofes que las aquejan y pintan en el horizonte de su futuro un paisaje... ¿sin colores? Porque ciertamente no hay uno sólo entre ellos que tenga la menor visión de futuro sobre lo que hay al otro lado del Siglo XXI. Chernobil sucedió en una región apartada del planeta, por lo que sus efectos fueron mínimos dentro de la catástrofe soviética; principio del fin de la URSS en cuanto potencia mundial, de sucumbir la Quimera del ITER al descontrol inevitable, los efectos de la Catástrofe del ITER, por hallarse en una de las zonas más interconectadas del planeta, el Sur de Francia, podrían ser de tipo definitorio para el porvenir de la raza europea sobre la faz de la Tierra.

La CSXX expuso las leyes elementales que hacen posible la creación por la Destrucción, de aquí sus efectos delictivos contra la Humanidad y la dureza de mi crítica contra los padres de la Edad Atómica y su escuela de Nobeles. La CSXXI es la Puerta abierta hacia esa Ciencia de la Creación, que le permite a Dios mantener la palanca con la que mover no el Universo sino el Cosmos entero acorde a su Voluntad, y trabajando con cuyos principios el Hombre puede realizar la meta para la que fue creado: Dominar las fuerzas del Universo.