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Hace
tiempo que bulle en mi mente la idea de abrirle en mi Cosmología
un espacio al Mundo de las Galaxias. La belleza astroiconográfica
que nos brinda el Hubble y sus mellizos sobrepasa la imaginación
de los sabios que, ignorantes de las verdaderas magnitudes del
Cosmos, se atrevieron a cartografiarlo en el tiempo a fin de derivar
de su hipótesis indemostrable una photo finish de sus dimensiones
en el espacio. Pocos son los profesionales que han desechado la
radiografía del cosmos en el espacio según la Cosmología del Siglo
XX (CSXX); los más tienden al conservadurismo innato al molde
acorde cuyos principios fueron clonados sus intelectos por las
universidades einsteinienses. El cosmólogo einsteiniense es un
fósil vivo que domina el hábitat de la Hipótesis Académica pero
que, atado a la silla de ruedas de su incapacidad para adaptarse
y evolucionar, su futuro es ninguno.
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A
estas alturas hay que ser ciego para negar las evidencias que
el Hubble y sus mellizos nos han puesto sobre la mesa. El mundo
de las galaxias según la CSXX ha sucumbido a las pruebas y al
presente únicamente la estupidez innata de la Gaya Ciencia mantiene
el cadáver del héroe en su silla. No quiero decir ni mucho menos
que la Generación de Einstein fuera un club de acomplejados cuya
tara fuese no ser dios. Esa Generación se distingue de todas las
que le precedieron por haber sido los Padres de la Edad Atómica.
Nadie pone en duda su inteligencia. De haber tenido a su disposición
el arsenal astroiconográfico al presente a nuestro servicio la
CSXX no hubiera sido la que fue. Tienen por tanto excusa y se
justifica en esta falta sus rimbombantes conceptos dedicados al
Movimiento Cosmológico Perfecto, Espacio Cosmológico Perfecto ...bla bla bla, bla bla bla... Quienes no tienen excusa son sus discípulos, el pozo
de ciegos que teniendo delante de las narices un Mundo donde la
Homogeneidad Dinámica del Cosmos no es más que un destello de
la ignorancia de sus maestros,
y muy a pesar del cúmulo inagotable de imágenes en contra de aquella
Perfección de la Hipótesis Einsteiniense, esa escuela de ciegos
sigue manteniendo que el Cosmos se expande o se contrae, pero
en ningún caso se halla en crecimiento ad infinitum et ad eternum.
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Se
suele decir que discutir con un borracho, un loco, un idiota y
un niño es cosas de niños, de locos, de idiotas y de borrachos.
Nadie que tenga dos dedos de frente lo hace. El problema con los
herederos de la CSXX es que tienen el Poder, tienen la Academia,
y desde ella dominan las Universidades y los medios de manipulación
de la inteligencia de las naciones. No quieren que el Siglo XXI
vea la verdad hubbleliana, y no faltándoles medios no ahorran
poder para mantener en las tinieblas ensteinienses a los pueblos.
Gracias a Dios la luz de los hechos comienza a despertar en la
propia comunidad astro-científica la conciencia de la falsedad
del modelo acorde a cuyo molde fuera diseñado su sentido cosmológico,
y sus voces comienzan a darle sonido a los primeros cantos del
gallo. Ni que decir tiene que, devotos creyentes en que la fuerza
del más fuerte puede detener el curso del sol e incluso el devenir
de la evolución de los tiempos, el gran gallinero de los Nobeles
hace todo lo posible por silenciar a los solistas del alba, a
la par que le cantan a las naciones la nana de la carrera espacial,
de los motores iónicos, y sus naves que orbitan ya las inmediaciones
de "Blutón" , "pla pla pla"... basura para
consumo del Homo Basurensis de sus amores.
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Verguenza tenía que darles poner en boca de otros aquéllos conceptos
de Homogeneidad Cosmológica en la base del Movimiento Universal
Unidireccional delSiglo XX, cuando los ojos nos están poniendo delante de las
narices el Movimiento Browniano como Norma Cosmológica. Pero
no quiero perder mi tiempo y matar el vuestro despreciando la
mentira más infinita por arte de magia potagia matemática transfigurada
en la verdad más todopoderosa. Mi intención con esta escueta sonata
dinamitera es aullarle a la noche que se va y encender la hoguera
mientras el calor de la madrugada que llega viste de luz los horizontes. Mas
antes de entrar en las profundidades de la Creación ad infinitum
et ad eternum de materia Cosmológica, de la misma manera que la
sabia naturaleza antes de unir a la pareja la enlaza con amores
shakespearianos para hacer más intenso el placer de la reproducción
de materia, me serviré de la incontrolable pasión que la
belleza de la Astroiconografía derrama en nuestros sentidos para,
una vez suscitado el deseo de conocimiento, entrar a matar. El
reto es una victoria cantada. Es como tener de socio no ya al
viento sino a los mismos huracanes, no al río sino al propio mar.
El necio mira a la Luna y se enamora de su luz, el sabio espera
a que salga el sol para rendirle homenaje a su Creador; este es
mi homenaje al mío.
Y
comenzamos este viaje saltando no ya a Plutón sino a los confines
del Universo.

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