El Futuro de la Astronomía
I
La Creación de un Universo desde una Ingeniería Astrofísica que plantee un Edificio Policontelacional para subsistir en el Tiempo debe partir de un Centro Físico de Producción de Energía que cumpla la Función Mecánica de Mantenimiento de los Parámetros Naturales a la Materia Estelógica en el Espacio Universal. Cualquier planteamiento para la Creación de un Edificio Astrofísico que no cuente con una Fuente de Energía Gravitatoria Central, haciendo las veces de Océano desde el que surjan los Ríos de Abastecimiento Policonstelacional, será, por inercia, un Edificio expuesto a su destrucción natural por consumo de la energía original.
Tomando esta consideración puramente metafísica se ve en qué manera la representación ontológica del universo antes del Cristianismo y su re-conceptuación después del Cristianismo trae a la mente la diferenciación entre un cosmos con Origen en las fuerzas naturales al Espacio, el Tiempo y la Materia, y otro basado en la Concepción del Universo como una obra de Ingeniería Astrofisica Policontelacional donde el Origen de la Fuerzas es el Creador del Sistema que su Mente proyecta sobre el cosmos.
Isaac Newton -dado el condicionamiento astro-tecnológico de su época - cosmológicamente hablando adoptó la posición precristiana, para la cual el universo se identifica con el cosmos antes de la Creación de Dios, y de aquí la distorsión que su teoría de la Gravedad, a nivel de distancias infinitas introdujo en la Física del Cosmos.
Albert Einstein, curiosamente, jugó con un cosmos creado pero sujeto a la distorsión de la gravedad newtoniana, originando la teoría de una Creación sin Dios, que finalmente reprodujo la cosmogonía oriental suprema a nivel de ciencias físicas, revolucionando de esta manera Enstein el sistema religioso oriental mediante la divertida sustitución del superdios bramánico por la superfuerza gravitatoria newtoniana, efecto de cuyo juego entre guerras mundiales no podía sino ser la CSXX: una teoría de la Estructura del Cosmos en el Espacio y su Dinámica en el Tiempo hecha para aquella carne de cañón miserablemente conducida al Matadero de la Gran Guerra por las fuerzas que el Ateismo Científico liberó sobre la Tierra al destruir el Hombre en el ser humano y degenerar su conciencia en la de un Animal Salvaje para quien la Civilización es un Arma para Imponer su ley sobre las demás bestias de la selva.
En suma, si quisiéramos abrir el Espacio a un Edificio Astrofísico cuya existencia se mantuviera en el Tiempo, creado para romper la Inercia Natural de todo Cuerpo a su desintegración por pérdida de energía interna, la primera Necesidad a satisfacer sería la Creación de una Fuente de Abastecimiento Gravitatorio, que cumpla la Ley de la Existencia ad eternum (entendiendo este ad eternum como factor ecuacional capaz de satisfacer la igualdad propuesta en el proyecto, y que mira al tiempo de existencia que le adjudicamos a la estructura sobre el papel que nos planteamos levantar en el espacio, y esto hablando tal que tomandole a nuestro Creador prestados sus zapatos. Este presupuesto dado digo que: ) Una vez que la tengamos - la satisfacción ecuacional derivada y antecedente de esa Fuente Universal de Mantenimiento del Sistema Universal Configurado sobre el papel- y nos sirvamos de ella como Plancha sobre la que levantar el Edificio, todos los parámetros termodinámicos internos se mantendrán constantes en el tiempo (y durante el tiempo estipulado por la ecuación astrofísica original, etcétera... -si bien entendiendo siempre que constancia termodinámica no significa congelación en el tiempo de sus propiedades, y en todo caso abriendo la visión a un pulso estelógico -entendiendo aquí pulso a la manera que hablamos del pulso fisiológico, que a nivel estelógico se ve con los ojos de la cara en la fluctuación de la intensidad luminosa típica de los astros del cielo)
Si nosotros observamos de nuevo los Cielos de nuestra Via Láctea veremos que existe un Centro Gravitatorio Universal, confundido por nuestros Astrónomos con un "agujero negro", Fuente de la que se nutren todas las Constelaciones para mantener sus relaciones electrodinámicas y sus constantes termodinámicas iguales a sí mismas en el Espacio y el Tiempo. Observemos -puntuando ya la crítica al Modelo CSXX- que de aplicarsele a nuestros Cielos la Configuración Prototípica Galáctica, y precisamente desde esa aplicación, la constancia de la Carta de Navegación del Firmamento Oceánico desde los Sumerios a nuestros días sería un imposible matemático, puesto que moviéndose diferentes esferas a distintas velocidades en relación a un centro geométrico común: durante los seis mil años que han pasado desde los primeros registros de las constelaciones y estrellas del firmamento a nuestros tiempos, toda la configuración astrológica celeste hubiera debido cambiarse, debiendo ser el firmamento constelacional de hoy día irreconocible para el de los sumerios. (En este esquema "las esferas" ocupan distancias de barrido respecto a este centro "galáctico" común. Pero esta es una propiedad que se puede observar tomando como estudio la velocidad a que se mueven las diferentes partes de una superficie esférica, asunto elemental sobre el que entrar es infravalorar la inteligencia del lector pero que podría solucionarse teniendo en cuenta las diferencias culturales en razón de las circunstancias sociales, etcétera. En definitiva, esa dinámica responde de la diferencia de velocidad de rotación entre dos puntos situados sobre dos zonas distintas de la misma esfera, la importancia de cuya respuesta se entiende cuando se aplica a la constancia de la Carta Constelacional de Navegación desde los tiempos más remotos a nuestros días).
Sabemos positivamente que esto no es así.
Es decir, sabemos positivamente que la Carta de Navegación Celeste no ha cambiado en absoluto en los últimos cinco milenios de los que tenemos registros. Ahora bien, sabemos que la Carta de Navegación se basa en una Ingenieria Optica donde puntos situados a distancias distintas sobre un espacio esférico se comportan como si estuviesen congelados en el tiempo, lo cual es inadmisible para ninguna inteligencia que tome como real el Modelo de la Gran Vaca Galáctica que la CSXX ha impuesto a base de Dictadura Universitaria Nobelesca durante el Siglo XX.
Así que o las velocidades a las que se desplazan las estrellas son el producto de un cálculo erróneo, o el modelo donde se produce ese movimiento es falso. Una de las dos cosas. Pero pretender lo que la Astronomía del siglo XX, a saber, que los Cielos giran sobre un Centro Común y a la vez -tomando como correctas las velocidades individualizadas de los sistemas estelares componentes- mantener la Configuración Constelacional del Firmamento Lácteo durante un periodo de seis mil años, esto es una paradoja que se resuelve dando por falso o bien el modelo galáctico oficial o bien el método de cálculo de las velocidades, entendiendo que ambos no pueden existir sin provocar en la Ciencia un" agujero negro".
Ahora bien, si algún astrónomo puede demostrar que dos cuerpos que se desplazan a velocidad idéntica o parecida, pero a distinta distancia respecto a un mismo centro geométrico, pueden localizarse en el mismo punto de referencia dentro del sistema, y esto variando entre las medidas computadas para los distintos cuerpos en movimiento un espacio de tiempo igual a seis mil años, en este caso tendremos que mantener como reales las dos partes de la paradoja.
Siendo imposible sin embargo la resolución de la paradoja en la que cayó las Astronomía del Siglo XX bajo el imperio de la Cosmología del Materialismo Científico, la situación actual que vive el Mundo -y porque impone cálculos erróneos en el entramado de un concepto fallido- es de Dictadura de Pensamiento.
Y en caso de intento de resolución de la paradoja invencible, dada la imposibilidad de concierto entre la Observación Astrológica y el Análisis Astronómico, queriendo echar abajo la discrepancia en función de la individualización de las velocidades estelógicas, esas velocidades singulares tendrían que seguir una ley exacta de duplicación de la velocidad por el incremento de distancia al centro universal desde el que se mueve todo el cuerpo galáctico. En este caso la Astronomía tendría que demostrar que existe una ley universal por la que la velocidad de los sistemas se multiplica por la distancia, de manera que a diez veces la distancia cien veces la velocidad, o la que se correspondiera, salvando mediante esta ley la continuidad de la Carta de Navegación Astronómica. Esta Carta ha estado en uso desde que los hombres aprendieron la Navegación; desde entonces no se conoce ni una sola perturbación en el Modelo.
La idea de basar esta Continuidad en las diferencias de velocidades estelógicas cae, antes de empezar siquiera a respirar, en el cubo de la basura. Máxime cuando la Cartografía de Navegación Astronómica de la que se sirvieron los Marinos desde los Sumerios Primitivos a nuestros Colones Modernos es un Dibujo Artístico cuya composición es el desarrollo supremo de una Ingeniería Astrofísica Óptica jugando con puntos de distintos tamaños entre ellos aparentando una unidad artificial al observador en la distancia remota.
Si nosotros resolvemos las diferencias -incluso de milenios de años luz- entre las partes de un Icono Constelacional y le aplicamos la Invencibilidad antes expuesta, tenemos que concluir diciendo que la Astronomía del Siglo XX, o bien con tal de desterrar a Dios del Universo no dudó en desplazar la Realidad por la Fantasía o bien los Astrónomos del XX, sobrepasados por los acontecimientos: Guerras Mundiales, Revoluciones Marxistas, Revoluciones Tecnológicas, Carreras Armamentística y Espacial, Crisis de Humanidad y Recursos -- absorvidos por estas mareas, los Astrónomos perdieron el Norte y se dedicaron a hacer el tonto, porque hasta un tonto puede ver que un Movimiento Galáctico Unidireccional que tiende a rechazar la ley de Multiplicación de la Velocidad en razón de la Distancia al Centro Lácteo con objeto de mantener una Imagen idéndica a sí misma en el tiempo de un sujeto estacionado en el espacio interior de dicho sistema cartográfico, y precisamente por esta invencibilidad de reconciliación: es incompatible con el Firmamento Real.
Bastaría conjugar un par de astros de un mismo sistema astrológico para enviar al traste el Modelo de nuestro Universo Lácteo a imagen y semejanza de una Galaxia Cósmica cualquiera. Unas tablas estelógicas valdrían para probar la incoherencia matemática del Modelo de Movimiento Unidireccional Lácteo atribuido a todos los sistemas de nuestro universo. Si Sirio se desplaza a una velocidad aparente de 26.oook/h y está a una escasa decena de años luz, siguiendo esta ley astronómica de una dirección universal ¿a qué velocidad tendría que desplazarse una estrella diez mil años más allá a fin de mantener constante su presencia en el Firmamento al lado de Sirio en el transcurso de seis mil años?
Es cosa de Astrónomos
Y, con todo, el problema existe: La Carta de Navegación Astronómica escrita en los genes de las Aves, por ejemplo, no ha cambiado en seis mil años, y ni siquiera en seis millones de años, que son, como mínimo, los que la Naturaleza ha requerido para dibujar esa Carta de Navegación en sus genes.
La Astronomía Moderna ha pasado por alto el Verdadero Valor de las Cartas Astronómicas de los Babilonios. En esas Cartas el Firmamento muestra el mismo aspecto que muestra en nuestros días. Y han pasado, con todo, algunos milenios, cuatro lo menos, cinco lo suyo. Y que antes de la Era Posdiluviana la Humanidad ya conocía la Navegación, y que por tanto conocía las Constelaciones y su Valor como Carta de Movimiento sobre las aguas, lo prueban los propios documentos.
En consecuencia: el Movimiento referido a un Centro Universal Local y la computación de una Cartografía Estelógica desde un Punto igual a sí mismo en el Tiempo dice que sería imposible la Constancia de dicha Carta de Navegación Constelacional si realmente el Modelo Galáctico adoptado por la Astronomía del XX fuese el Correcto. Pero la Constancia existe, y las Matemáticas existen, y el Modelo Matemático de nuestros Cielos se aviene con esta Constancia y reniega del Movimiento Totalitario, Absolutista y Unidireccional impuesto por el Padrino de los Telescopios a las Universidades del mundo entero.
También digamos en descargo de la Astronomía que al salir de aquellas tinieblas de Guerras Mundiales, Revoluciones Marxistas y Crisis Internacionales la Astronomía se encontró al servicio de las Nueves Redes de Espionaje en órbita y Control de todo el Sistema de Satélites, respecto al cual los Observatorios Astronómicos son lo que la torre de control a un aeropuerto. Y una vez ya enredada en la maraña de la Edad Atómica y no pudiendo por sí misma regresar a su Verdadero Objeto, el Estudio del Universo, y, en definitiva, para ocultar estos hechos, se sacaron de la manga el conejo de la Foto Astronómica del Día. ¿Qué más propio de un astrónomo que el estudio del Universo para la Creación de una Cartografía Exacta para el Vuelo Interestelar? Se limitan si embargo los astrónomos a hacer magia potagia con sus pinceles ofimáticos, alucinando con sus fantasmas cósmicos la inteligencia de las nuevas generaciones, a las que como a los chiquillos se les calla con una piruleta a los estudiantes se les ciega con impresionantes dibujos de galaxias al filo del cosmos, y planetas que no existen pero que un buen profesional del Photoshop se inventa en un rato.
II
Si las Velocidades de los sistemas estelares son correctas y las distancias de los mismos al Centro Común igualmente, cualquier Físico puede demostrar, usando Cálculo de Vectores Cinéticos que seis mil años, partiendo de estos dos parámetros,Velocidad y Distancia con Centro de Referencia Universal, y siguiendo el Movimiento de Puntos sobre un Cuerpo Esférico, el Firmamento hubiera debido cambiar su Carta de Navegación más de una vez por Milenio, siendo la Constancia observada por la Historia un sin sentido. Lo cual, como se comprenderá, es absurdo, y da por absurdo, por contra, el Modelo Dinámico sobre la Constitución de la Vía Láctea que hemos heredado de la Astronomía del Siglo XX bajo la Influencia de la Cosmología del Materialismo Científico del XIX.
Regresando a nuestro Edificio en construcción, y una vez que hemos superado el principal Problema -entendiendo siempre que Dios pone la Energía Original de la que se sirven todos los sistemas particulares del Universo para mantener sus constantes estelógicas en equilibrio- a simple ojo, hablando sobre lo que está hecho y nos toca de lleno, diríamos que Nuestros Cielos se basan en dos grandes Escudos Electrodinámicos girando sobre sí mismos en razón de la Ley Universal de Atracción a distancia, por fuerza magnética, y Repulsión a proximidad en función de la fuerza eléctrica.
Un movimiento en sentido contrario de dos Escudos Electrodinámicos determinaría la apariencia de un Movimiento Global Único y Establecería la Carta de Navegación del Firmamento igual a sí misma en el Espacio y el Tiempo. Es más, resuelta la estructura desde un Punto Central en el que estos dos Conos Invertidos verjen, la Rotación de las partes de ambos Escudos dibujará en el Tiempo sobre el Escudo Opuesto una misma Figura, como puede demostrarlo cualquier Pintor con sentido de la Perspectiva Dinámica Tridimensional y sujetar con Números Cualquier Físico Clásico.
El caso es que, siguiendo a Newton, la Gravedad es una energía que penetrando todos los cuerpos: los sobrepasa, de donde se ve que quien gira en lo universal es el Campo Gravitatorio Celeste, que, conteniendo la materia en su área, le sirve de combustible, y habiendo hallado en su interior su estado natural los sistemas se mueven acorde a sus propias leyes, determinando su futuro en el tiempo el valor absoluto del Campo y en el espacio la Relación de este Campo con el Cosmos.
Y como ya hemos dicho que el Movimiento Unidireccional Lácteo es una entelequia - por emplear un término sublime - partiendo de la Constancia de las Cartas de Navegación Constelacionales podemos afirmar que los Cielos no sólo no giran sobre sí mismos en lo absoluto sino que el movimiento general se aviene a la estructura de las regiones que componen el Edificio Celeste. Aún más, una lectura fotoestelógica pone sobre la mesa el mismo fenómeno que escribe en la pared el fenómeno del Sol observado desde un punto fijo durante todo el año.
Este analema del SOl se repite en multitud de ocasiones sobre las planchas astronómicas que observamos en los Catálogos de sistemas estelares abiertos. La causa es la existencia de un giro sobre sus trayectorias de los sistemas estelógicos múltiples, provocando el disparo de luz desde distintos puntos de su recorrido, que, por razones de variación de velocidad durante el recorrido de la luz desde el foco al objetivo causan el impacto al unísono sobre la plancha, creando estrellas fantasmas que se repiten debido a la constancia de las trayectorias de los sistemas múltiples dentro de sus regiones de emplazamiento, pudiendo comparar nosotros por esta razón los Cielos a un Cuerpo Cristalino donde los sistemas estelares son moléculas.
La contradicción aparente sobre el impacto al unísono tomando como foco distintos puntos en el tiempo se supera entendiendo que el recorrido no es estático sino que el espacio entre el foco y el objetivo está igualmente en movimiento y siendo sensible la luz a los campos electromagnéticos estas variaciones, siguiendo las leyes de los aceleradores de partículas, aceleran las corrientes.
Como en todo lo demás la absolutización de la velocidad de la luz es un reflejo psicopático del siglo que le diera su valor. Una media standar no implica congelación en el espacio de sus posibilidades sino su tendencia inercial a guiarse por esa norma una vez dejado el objeto a sus constantes naturales. Y si además le añadimos que esta medida "absoluta, eterna" ha sido tomada en un centro de referencia local sin posibilidad de comparar el comportamiento de la luz en otros escenarios, la absolutización de la velocidad de la luz es un artículo para mentes que se han plantado en el absolutismo como método de defensa frente a la velocidad de las corrientes últimamente puestas en juego por los tiempos.
En suma, una vez contrastada la imposibilidad del Movimiento Astronómico Unidireccional Totalitario con el rechazo de los cúmulos estelares y los sistemas múltiples estelógicos a seguir una Ley Universal de Multiplicación de Velocidad de Barrido en función de su distancia al Centro Galáctico, no sólo se cae por su peso la Foto Galáctica de nuestros Cielos sino que su Estructura se resuelve en Regiones de Movimiento dentro de un Campo Gravitatorio General.
Y concluyendo, el legado cosmológico del Siglo XX es una apología socrática en defensa de la conversión de la Tierra en un cementerio de elefantes, induciendo con toda la potencia dialéctica de las Matemáticas a la Humanidad a morir en la Tierra, renegando de su Futuro en las Estrellas. Como apología frente a un auditorio de paletos el discurso de Einstein queda gracioso para una Comedia de los Miércoles Sangrientos. Pero como perspectiva de futuro la Absolutización del Universo que el Totalitarismo del Siglo XX impuso desde el Templo de los Nobeles, haciendo de las Universidades sus parroquias, es una filosofía cuyo objetivo es la renuncia de la Civilización a saltar a su estadio final biohistórico: El Viaje a las estrellas.
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