El
Universo dentro de los 50 Años Luz del Sol
Las
innovaciones requieren volver al trabajo partiendo desde
unas premisas más amplias, sobre todo cuando los
intrumentos de trabajo y el volumen de información
a nuestra disposición han dejado obsoletos los
métodos de trabajo de nuestros predecesores.
La
inercia está siempre presente. Aunque a esta fuerza
de la naturaleza prefiera llamarsela conservadurismo su
existencia no es menos real y poderosa, según se
ve por los hechos. El Sistema Solar, poniendo los pies
en el tema, es esa parte de la casa tan conocida a la
que ya nadie se acerca y nadie quiere tocar... aún
cuando todo el edificio esté siendo remodelado
y en pleno proceso de actualización.
¿Será
porque la potencia y definición de la actual tecnología
radiotelescópica ha alcanzado unos niveles tan
perfectos que su proyección a distancias cortas
hace que pierda sentido aquello por lo que sus usuarios
renunciaron al sentido común? Aplicar el microscopio
más potente a moléculas gigantes perfectamente
definibles con un microscopio casero es ¡lógico.
El usuario de semejante maravilla no va a perder sus ojos
contra semejante objetivo. A la postre es el fenómeno
que estamos observando en la telescopía radioastronómica.
De todos modos ¿no son bolas de gases los planetas
?
El
hecho es que La estructura mecánica y dinámica
del Sistema Solar está pidiendo a gritos una nueva
generación de astrofísicos dispuestos a
liberar la Idea de su Edificio de acuerdo a los planteamientos
obsoletos de la CSXX. El punto que estoy machacando y
sobre él que estoy insistiendo es la razón
cosmográfica perfecta que existe entre las estrellas
de nuestro Cúmulo Sideral. Las velocidades de crucero
del Sol y sus compañeras rompen los criterios de
una ley gravitatoria que obliga a la concentración
de materia en un centro newtoniano. Para saltarse esta
dificultad los astrónomos del siglo XX acogieron
la cosmología perfecta de Einstein y colegas, desde
cuya dinámica al expandirse el universo esta tendencia
salvaba el punto de irregularidad que nuestro sistema
sideral le presenta a la ley universal.
El
hecho es que semejante expansión cósmica
uniforme y perfecta no sólo no existe sino que
además las distancias estelares del universo local
permanecen estáticas. En miles de años de
observación las estrellas del Firmamento siguen
siendo las mismas y conservan sus posiciones, cosa que
dada la velocidad de crucero sideral y el movimiento cosmológico
perfecto einsteiniano no puede ser posible. Pero...de
nuevo... vuelven a salvar la dificultad transformando
la ley en freno ralentizador de la velocidad de fuga...
etcétera, etcétera, etcétera...
Es
un fenómeno psicológico la cantidad de formas
que el terror tiene para santificar sus crímenes,
los nacionalismos sus delitos, los políticos su
corrupción, y los científicos la estupidez
de la que se jactaran en público durante todo el
siglo de horror que a ellos les perteneciera tanto como
a sus héroes infernales, a los que, sin señalar
a nadie, sirvieron con devoción exquisita y adoración
perfecta.
La
imagen que viene ha sido trazada hace poco, pero lo mismo
hubiera podido haberse trazado cinco mil años atrás.
Las posiciones no variarían. Las constelaciones
pintorescas son la mejor prueba de la existencia de una
ley electrodinámica transformadora de la gravedad
en el combustible del que se alimentan las fuerzas necesarias
para la estabilización dinámica dentro de
un Cúmulo.
Si
difícil era imaginarse el movimiento sideral de
nuestro Sol entre las estrellas vecinas, trazar su trayectoria
entre este mar de astros es un ejercicio de sabios. Desde
la nueva óptica que defiende esta CSXXI la trayectoria
del Sol parece corresponderse a la de una partícula
moviéndose dentro de un frente de ondas; o al de
la corriente dentro de un circuito. La imagen arquetípica
del Sol y los planetas según las leyes de Kepler,
sin heretizarlas, han supuesto un paso hacia adelante,
pero ahora hay que volver a avanzar. Tenemos todos los
medios tecnológicos necesarios para reproducir
virtualmente la trayectoria de vuelo del Sol, y lo que
es más importante, la Puerta
abierta para alcanzar la meta. |