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Viaje dentro de los 100 millones de años luz
Esta sería el mapa que nos encontraríamos si, metiéndonos en los zapatos de Dios, nos fuesemos de excursión al otro lado de los 100 millones de años luz desde nuestro universo de origen.

La identificación por zonas parece ser la tónica, de donde se ve que Dios ha estructurado su Mundo dándole a sus Regiones unas caracteristicas propias, haciendo de la Región Cosmológica Central un area de FÁCIL IDENTIFICACIÓN A LA HORA DE SALIR Y VOLVER. El hecho del agrupamiento de galaxias acaba produciendo regiones de luz en la Oscuridad Profunda, transformando Dios el paisaje a la redonda en zonas tridimensionales fijas gracias a las conexiones de los campos gravitatorios, que, al enlazarse, crean redes cristalinas intergalácticas donde los átomos son galaxias y las galaxias enjambres de cúmulos estelares. Independientemente del movimiento individualizado de las galaxias en el seno de un Campo General Intergaláctico el juego de fuerzas internas acaba dándole solidificación al Campo Resultante, fijándose de esta manera a una zona concreta de referencia, en este caso el Universo Local, donde nuestro Creador se ha creado a Sí Mismo Su Casa.
Puesto que hemos nacido para ser ciudadanos del Universo e invitados a salir y entrar a placer en el horizonte de la Eternidad, bueno es que nos divirtamos haciendo una excursión virtual dentro de los 100 millones de años luz a la redonda. Esas galaxias van a estar ahí mientras Dios exista, y, aunque con el Tiempo, acabaremos acostumbrándonos a ellas con el mismo sentido de fijación que nos hacemos a los montes de nuestros pueblos y demás paisajes típicos de nuestro entorno natural, no está de más que apreciemos lo que tendremos saludando desde las distancias sus reflejos en nuestros ojos telescópicos.
Comenzamos, y al azar elijo
NGC 5033 (1944 x 1539) Si fuera mujer ¿qué le dirías?

A una distancia de sobre unos 40 millones de años luz del Centro de Referencia, el Universo Local, y puesto que la vemos por entre las rejas de las Ventanas de nuestra Galaxia, captando destellos de una belleza que a pecho descubierto debe ser para perder la cabeza, sin duda alguna entre sus compañeros, si pudieramos verla, destacaría a la manera que un pico destaca de otro en una sierra nevada. Y ya puestos, se la suele ligar con la 5005, con la que mantiene una relación bastante estrecha...
NGC 5005 (¿No es para apretarse?)

Saltamos ahora a 60 millones de años luz al otro lado de nuestro Universo, y nos paramos ante el Triplete de Grus, compuesto por los NGC: 7582, 7590 y 7599, la relación gravitatoria que mantienen hace de ellos un punto de reunión sin pérdida no importa donde te halles entre los 100 millones a la redonda.
Ojo al Triplete de Grus:(1200 x 813)

Cual todopoderoso bolsillo que se permite el lujo de crearse su propios paisaje, Dios no se detiene ante nada y ha vestido su paraiso astrofísico con monumentos de esta belleza como parar dar media vida por un beso de esta reina de la Noche:

¿Y qué decir de la estrella del Cumulo de Fornax, la idolatrada Venus de las Galaxias, la incomparable NGC 1365 (1600 x 1194 )?

Aqui abajo está NGC 1635 en su salsa (1500 x 1000)

Recordar que estamos dentro de una mega-astromolécula compuesta por cientos y cientos de cúmulos astro-atómicos, y que desde fuera la contemplación de los cuerpos galácticos es limpia, neta y clara, de manera que la excursión de week-end por el Paraiso Galáctico que rodea a nuestro Universo -nuestro es un decir y sólo aceptable en razón de nuestra relación ontológica con el Creador de este Paraiso- y porque los árboles de este Bosque son en sí un monumento en las distancias, una vez de paseo por nuestra cuenta no nos perderíamos jamás y siempre encontraríamos nuestro camino de regreso a nuestro Universo de Origen.

Seguiremos explorando el Paraiso de Galaxias alrededor de nuestro Universo .