C
O
S
M
O
G
R
A
F
I
A

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cosmografia. Estructura del Cosmos

Cuando hablamos de Cosmología nos referimos al Origen y Estructura de la Creación. No sé si la definición se corresponde, pero de serlo tendríamos que admitir que la Cosmología es la evolución final de la Metafísica aristotélica de los principios de la Ciencia. El mismo signo de incógnita sin posibilidad de ser despejada desde la Ciencia, porque el Origen se refiere a un acontecimiento no sujeto a la experiencia física, permanece en la transformación de la Metafísica desde Aristóteles a Einstein. Lógicamente el comportamiento mental del cosmólogo tiende por inercia a imponer su ley sobre el Pasado, haciendo que impere como experiencia física real lo que no pueden pasar de ser visiones sin sustrato científico evidente. Ahora bien, los cosmólogos son libres para dar el paso entre visión y demencia y poniendo por testigo sus cabezas tienen el poder de afirmar que sus recreaciones pictóricas seudomatemáticas sobre el Origen del Universo son expresión material de un Hecho y no sólo una visión retrospectiva de un acontecimiento imposible de ser objeto de la experiencia. Que tras la condena del sentido común por la generación de Einstein esta pérdida arrastrara la cordura a la demencia, arrojara la lógica al cubo de la basura y legitimara el matrimonio entre ciencia y ficción es algo que se veía venir. Basta comparar la evolución de la mente de los herederos de la CSXX con la de la tecnología radiotelescópica para ver que ambos mundos han pasado de ser líneas paralelas a líneas divergentes absolutas. Las columnas sobre las que se fundaron la CSXX -homogeneidad dinámica perfecta, movimiento unidireccionalidad universal, etcétera- han sido minadas y reventadas a la vista de todos por la generación del Hubble, Chandra y Spitzer. Fuera de las derivaciones cibernéticas no queda de pie absolutamente nada de la cosmología einsteiniana.... excepto la negación del cosmólogo y del astrónomo a admitir que su templo ha sido reducido a polvo y su dios se encuentre descabezado entre las ruinas. El hombre es en última instancia quien tiene la última palabra. Aunque claro, para hablar es necesario poseer el don de la palabra, don que se compra y se vende en el mercado de las universidades de acuerdo a valores que nada tienen que ver con los valores de la inteligencia y sí con los intereses de los Estados, al fin y al cabo los verdaderos amos del perro que a la voz de pichi menea el rabo.

Cuando hablamos, pues, de Cosmografía se habla de la distribución de materia en el Cosmos, de las regiones que componen el Universo y cómo se relacionan entre ellas. Y sin embargo en este terreno tampoco podemos ser exactos mientras la diferencia entre Realidad Natural Cosmográfica, externa, e imagen virtual cosmológica, o interna, se halle diluída entre los pliegues de los intereses varios bajo los que se encuentra aplastada la inteligencia libre del profesional de los astros y las galaxias. O lo que es lo mismo, aún abandonada a la abstracción humana la zona cosmográfica será siempre más concisa, estricta y limitada que esa misma abstracción en las manos de la Cosmología. Pues dependiendo de la naturaleza de las gafas ideológicas desde cuyos cristales se contemple el universo el cuadro cosmográfico que tracemos tendrá unas propiedades u otras. Nada raro. Ha sido así desde los albores de las civilizaciones y seguirá siendo así mientras nuestro pensamiento no se base en hechos elaborados sobre el terreno. Terreno que la CSXX quiso establecer, dada la imposibilidad del viaje intergaláctico, a la luz de las matemáticas.

Pero absolvamos a nuestros congéneres del terrible pecado de mala fe y digamos que la necesidad de conocimiento absoluto emana de la propia estructura de la inteligencia humana. Vemos en la Historia de las Naciones que la mente de los pueblos ha tendido a dogmatizar sus visiones subjetivas y esta dogmatización en función de la naturaleza del sistema imperial dominante. Y deducimos de la Memoria de nuestro Mundo que la Potencia básica que gobierna la constitución natural de la inteligencia humana tiene por núcleo duro la realización del Acto de conocimiento de todas las cosas. Y será esta Potencia Ontológica la que haga que el Género Humano devenga un Ser Inteligente cuya Civilización tiene la Omnisciencia por Horizonte.

.Es esta la razón por la que Dios habla del Hombre en cuanto un Ente Inteligente, que creado a su Imagen y Semejanza, para vivir en el Conocimiento de todas las ciencias, forma un Único Ser Vivo, a quien El le diera un Nombre. Quedando patente en aquel Acta de Nacimiento que el Género Humano es el Hombre y el Hombre es el Sujeto de la Plenitud de las Naciones, se entiende que todas las Naciones, con sus Pueblos, somo a ese Ente, el Ser Humano, lo que las ramas a un árbol, o lo que los miembros y los órganos a un cuerpo.

Todos sabemos lo que pasó para que esta entidad universal se rompiera y el trabajo de eras geohistóricas quedase reducido a polvo. Una vez producido el caos paranoide-esquizoide en la base de la guerra civil mundial a cuyo fin nos enfrentamos todavía, con el paso de los tiempos los pueblos, en razón de la naturaleza del cerebro humano, se fueron forjando sucesivas imágenes del Universo, Dios y el Hombre. Seguirle la pista a la estela que las cosmogonías han trazado en las páginas de la Historia es algo que ya han hecho muchos. Y pues que de lo que se trata aquí es de mirar al futuro una vez asumido el Pasado, abriendo nuevos horizontes en lugar de hundir el Presente en disputas dialécticas estériles, la misma línea del tiempo nos lleva a considerar la causa por la que la Cosmología del XX quemó sus huellas cosmogónicas, rompiendo amarras de conexion con su propio Pasado, negando la evidencia clara de haber sido la Cosmogonía la infancia de la Cosmología. Y no es que se pretenda volver a la infancia sino porque la ha habido mirar esa infancia en la Cosmología con objeto de entender los orígenes del comportamiento cosmogonista de la generación de Einstein. Pues se recordará que al igual que los cosmógonos de las primeras edades del Hombre se forjaban un modelo del universo sin conocimiento del universo real, no menos Einstein se hizo un modelo del cosmos sin conocimiento real del cosmos. Y de aquí los imponentes conceptos de Homogeneidades y Uniformidades, propias de un cosmogenista absolutista que imuso la Teoria de la Relatividad entre dpos gueras mudiales, es decir, cuando la inteligencia de las naciones era igual a cero absoluto, y aceptada por las Universidades como palabra de un dios en lo que fue el advenimiento de una religión de la ciencia, fundada en un conocimiento del Cosmos real más propios de una cosmigonía que de una Astronomía profesional. Y sin embargo, estando preñada la Astronomía de la primera parte del XX de parto múltiple -Hubble, Chandra, Spitzer - la ceguera einsteiniana - envuelta en el humo de las matemáticas, y por eso de que es de genio hacer que los burros vuelen, la Academia elevó a los altares de la Ciencia Real lo que no podía ser contrastado -no al menos todavía - con la experiencia.

Pero lo verdaderemente fenomenológico es la fidelidad de la generación de principios del Nuevo Milenio a la estructura fundamental de una Cosmología -Perfecta en su día- sobre la que el Hubble y sus mellizos entonaron el Requiemn in Pace urbe et orbis . ¿A qué se deberá?

Han sido muchos, de hecho, los factores que han intervenido en el desarrollo y evolución de la idea del Hombre respecto al Origen, Formación y Constitución del Universo. Los manuales de Astronomía están llenos de datos, fichas técnicas, memoirs, bíos y demás información sobre la línea evolutiva seguida por la idea del Cosmos desde el alba de los milenios hasta nuestros tiempos. En poco o nada nos aprovecharía a nosotros competir con los expertos en la materia. Replantearnos el tema es más provechoso que discutir con muertos en qué acertaron y en qué erraron. No olvidemos que cualquiera que se ría de cuando nuestros padres viajaban en burro no es más que un burro riéndose de otro burro.

Así pues, Cosmología y Cosmografía son dos ramas distintas a la manera que una cosa es la Geografía y otra cosa es la Geología. Es más, podríamos decir que el cosmólogo es a la Creación lo que el sacerdote al alma y el cosmógrafo lo que el médico al cuerpo. Aunque ambos, el sacerdote y el médico, tengan por objeto el mismo ser: el hombre, la naturaleza del trabajo de ambos tiene dimensiones singulares respectivas, tales que el uno no puede interferir en el terreno del otro sin provocar una tragedia. Y viceversa. Y en fin, que se puede ser geógrafo sin ser geólogo.

Digamos entonces que la necesidad de abrir el estudio de la Creación a sus dimensiones cosmográficas, dejando de lado las cuestiones de siempre, referidas a la Dinámica, Mecánica y Metafísica, se debe al progreso de nuestro conocimiento sobre nuestro universo y su posición en el reino de las galaxias. Tengamos en cuenta que cuando, por ejemplo, Newton proyectó su pensamiento al universo el conocimiento real de su época sobre el cosmos era grande en comparación a los tiempos precopérnicos, pero nulo en comparación al volumen de información con el que nosotros trabajamos actualmente.

Comparado el volumen de información a nuestro servicio con el volumen del que dispuso Newton y a pesar de su genio -hablando cosmográficamente siempre- el genio de Newton al lado de nuestro conocimiento cosmográfico actual sería el de un niño prodigio sin conocimiento real de la materia sobre la que en su genialidad pueril y precisamente por su ingenuidad inconsciente nos estaría haciendo alucinar.

El caso de Einstein se parece más al del adolescente todopoderoso y omnipotente que contra viento y marea derrama su genio sobre todos los que le rodean sin atenerse a los principios de la misma Ciencia que defiende. A pesar de haberse erigido en el prototipo del sabio del siglo XX sus ideas y sus trabajos cosmológicos partían de un conocimiento cosmográfico sin valor técnico en nuestros días; es decir, Einstein teorizó cosmológicamente sobre una realidad de la que no tenía conocimiento cosmográfico exacto. Ahora bien, no es la Cosmología la que impone su Cosmografía, sino la Cosmografía la que integra su propia Cosmología. En líneas generales la Cosmología del siglo XX fue una descripción cosmográfica de un Universo del que no se tenían noticias reales sobre sus dimensiones generales.

Quien sabe lo que significa esta palabra: HUBBLE, entiende lo que digo. A quien no la ha escuchado nunca de poco puede servirle la reflexión sobre su existencia. Es más, tan tétrico es el exceso como el defecto.

Sin ofender a nadie ni querer meterle el dedo en el ojo a cualquiera de los campeones de la NASA, nuestros merlines se arrastran a los pies del Hubble a la manera que algunos delante de su dios. Contra lo que ven y a pesar de haber desterrado en privado la cosmografía einsteiniana, en público siguen manteniendo la imposible Uniformidad Dinámica del Cosmos establecida por Einstein.

Superando el triple salto mortal tejen el manto de Penélope con el hilo del nudo gordiano del que se sirviera el héroe para matar al Minotauro. Pues habiendo el Hubble echado abajo el edificio de la CSXX ellos no quieren darse por enterado y, contra la lógica, se han consagrado a la reconstrucción de las ruinas del que en su día fuera el sistema cosmográfico más avanzado. Recordemos hechos.

Aunque brillante su exposición sobre Cosmología, la ignorancia de Einstein sobre la Verdadera Cosmografía transforma su hipótesis en un ejercicio de ciencia ficción aplicado a la ideología salvaje del siglo que viera brillar su luz entre las tinieblas de las dos guerras mundiales. Principio cosmológico perfecto, movimiento cosmológico perfecto... a nuestros ojos son conceptos sin sustancia que sirvieron de abono para alimentar el árbol de la Guerra, pero sin realidad de ninguna clase a la hora de hacer de las dos ciencias, Cosmología y Cosmografía, las dos caras de una misma moneda. Hoy en día aquel movimiento general perfecto en una dirección exclusiva sólo lo firmaría un demente. Y con todo se llamaba Einstein. Recordemos hechos.

Hace no mucho tiempo el mundo se acababa antes de llegar a América. Nadie se podía explicar cómo de pronto el océano se cortaba, daba paso a un abismo y ahí se acababa la historia. Nadie se preguntaba tampoco por qué el mar no se vaciaba nunca. Se suponía que inmediatamente después venía el infinito, al que se saltaba desde el océano a la manera que uno se lanza al cielo con un ala delta desde una altura cualquiera. Para suplir la ignorancia sobre el universo y sus dimensiones reales se echaba mano del recurso y uso de las palabras sagradas de todos los tiempos. Grosso modo esta que veis es la imagen que se tuvo de la Tierra durante milenios enteros.

Poco a poco el universo empezó a ser descubierto. Digamos que el descubrimiento del Universo y de la Tierra han corrido parejos. El descubrimiento de la naturaleza Planetaria de la Tierra por los Españoles -aunque la teoría ya tuviera legalidad dentro de un reducido círculo de sabios- revolucionó la velocidad del pensamiento de la Civilización, aceleró el discurso de su Ciencia, y, mucho antes de encontrar la Sociedad fuerzas para oponerse al imparable regreso esquizoide de la Humanidad al paganismo moderno, de la noche a la mañana el ser humano pasó de ser el centro del universo a ser un cero a la izquierda cuya existencia le importaba nada de nada al cosmos.

Curiosa distorsión del Ser, pues, la que al ritmo de las florituras del Renacimiento trajo de la mano el Mundo Moderno.

Estas dos imágenes que vienen a continuación muestran una amplia panorámica de la región cósmica (El Grupo Local) a la que pertenece nuestro Universo y entre cuyas fronteras nuestro Universo ha sido creado. Ninguna de las dos ofrece una perspectiva acorde a la estructura de los universos de nuestro vecindario. La cuestión de todos modos, aunque la palabra Cosmografía tenga que ver más con cartografía que con la ciencia del origen y formación de las galaxias, el problema de fondo está en el método de extrapolación comparativo empleado por la CSXX. Quiero decir, seguimos estancados en el "centrismo" y damos por hecho absoluto y perfecto que nuestro Universo Lácteo es el Centro del grupo Local. Desde esta imagen arquetípica antropocéntrica ordenamos la cartografía de la Región Local, como se ve en la primera imagen, sin sopesar la correspondencia masa-gravedad a que se sujeta la relación entre los cuerpos, de la que podría deducirse, reduciendo Andromeda a masa-gravedad, ser Andromeda el verdadero centro del Grupo Local. Y pues que el movimiento rectilíneo intergravitatorio es una entelequia deberíamos incluso hablar de nuestro Grupo Lácteo como parte de un sistema orbital configurado alrededor de Andromeda. Obviamente para esto tendríamos que levantar unas Tablas del Vecindario General siguiendo el mismo proceso que hemos seguido a la hora de cartografiar el Barrio poligaláctico Lácteo. Pero que bueno, cuando los Astrónomos se dediquen a ello, y dejen de buscar marcianitos en el mundo comunista-capitalista, seguro que por fin tendremos un Modelo Cartográfico Real de la Región Local, y hasta sea posible que lo tengamos en tres dimensiones y la pinturita de la derecha extienda alrededor de Andromeda un Complejo de Sistemas Satélites semejante a continentes en las Aguas sobre las que "al principio el espiritu de Dios se cirniera sobre su superficie" según está escrito, y bla bla bla.

El problema actual de una Cosmografía a la deriva por los profundos océanos cósmicos, y que no encuentra su camino de regreso a su región de Origen, o todo simplemente se halla más cómoda en las profundidades cósmicas, se debate en ningún foro y se encuentra en ninguna parte. Aunque el Cosmos Perfecto de Einstein y su generación se ha hundido y estrellado como castillo en el aire que fuera, la obligada sujeción de la Astronomía a los Observatorios, y estando éstos en manos privadas, y porque no tienen libertad para dedicarse a la Astronomía Pura, nos ha dejaqdo por legado y herencia una visión patética de la Verdadera Configuración del Cosmos y de nuestro Universo en el Espacio-Tiempo Cosmológico tal que, siguiendo los pasos de las antiguas Cosmógonías, la patentización de unas imágenes arquetípicas ha reducido toda la Cuestión Cosmográfica a conceptos para-religiosos contra los que levantar palabra es herejía y hacerse acreedor de la debida anatematizacióin del cuerpo de tales Observatorios, sobre lo cual algunos Savonarolas los ha habido a finales del XX, y si a nivel de masas sus quemas han pasado desapercibidas, el humo aún se huele en el ambiente. Las visiones del Cosmos según el XX, en definitiva, sólo convencen a los que están convencidos. Y a pesar de simular, y porque simulan las galaxias del Grupo Local ser una copia de un modelo comológico standard - ni más ni menos que la imagen arquetípica para parvulitos e inteligencias no desarrolladas que suele implantarse como programa de reconocimiento de la Realidad Cósmica en las escuelas - los universos-galaxias vecinos rechazan esta imagen subliminal idiotípica y se ajustan a la ley de la Creación la Materia hasta el infinito. El Grupo Local, dentro de este Cosmos expansión constante que se nos ha descubierto, y contra cuyo conocimiento a nivel mundial la Astronomía está haciendo milagros para impedir que se llegue al Conocimiento de la Falacia de la Relatividad del XX, responde a la Configuración del Espacio y el Tiempo en el Origen del Cosmos como Creación sujeta a una Mecánica de Crecimiento ad infinitum de sus Fronteras.

El choque entre la Tecnología y la Cosmología Académica es un circo donde los payasos son los discípulos de Einstein, pero que teniendo los clowns de los Observatorios Astronómicos el Poder sobre las Universidades se somete a la teoría de la Idiotizaciñon de las masas tan necesaria para la Implantación de un Nuevo Orden Mundial Polìtico-Científico, y de aquí que estando en ruinas todo el edificio de la Relatividad los sumos pontífices de la Academia mantengan su religión contra la Realidad, imponiendo desde la Infancia la visión de un Ciosmos no sujeto a la Cosmografía sino a la Cosmología, es decir, a una religión de la Ciencia. Pero no es la Cosmología, como dije antes, la que se sujeta a la Cosmología, sino la Cosmografía lo que le es natura a la Astronomía, resolviéndose la Cosmología como la suplantación de la Cosmografía y, en consecuencia, como una Teoría anticosmográfica que pretende y ha pretendido basar el Modelo del Universo no en la Realidad sino en un juego de Imaginación Matemático ¿La cosmología: Qué es eso?

Digamos que la reducción ad maiorem Ciencia gloriam del problema de la unificación de las dos dimensiones del espacio en una teoría cuántica, sui géneris, desterró de la inteligencia un punto de estudio básico, o sea, el salto de la materia elemental de una dimensión a la otra. Vemos y observamos la fase final, la transformación de la materia astrofísica en energía cósmica, pero la transformación desde la energía cósmica a la materia astrofísica es un viaje jamás emprendido por los especialistas en el tema en razón del pánico que les produce llegar al final del túnel, donde, según Einstein y cía, los esperaba Dios. Y sin embargo en las leyes fundamentales de la mecánica cuántica están todos los principios elementales desde los que recrear la senda que conduce a la Creación ad eternum et ad infinitum.

Dos cosas son fundamentales, en consecuencia, para entender el Universo en el Tiempo y el Espacio, dos cosas sin las cuales es imposible la existencia continua del Cosmos. La primera es la liberación del límite de la velocidad de la luz, y la segunda la proyección de la física de partículas a un medio vacío, perfecto, en el que la ley de la transformación diferencial de energías cinéticas en masa procede hasta el infinito. Cumplidas estas dos condiciones la transformación de la energía en masa da origen a las galaxias.

Será y es gracias a estas dos razones que los límites de la Creación están en continuo y constante expansión. El impacto Hubble sobre la Cosmografía procede de este hecho alucinante: El Cosmos no tiene límites estáticos, el cosmos no se ajusta a la CSXX, el cosmos está en crecimiento continuo.

Hay por tanto que romper el concepto de energía cósmica, liberar su verdadera naturaleza de la cabeza cuadrada de los einsteines del siglo XX. La física de partículas ya ha probado que la multiplicación de la naturaleza fundamental tiende al infinito. También que la relación entre un campo de energía y la materia fundamental se establece de acuerdo a leyes físicas. ¿Qué se espera para sacar las conclusiones pertinentes? ¿O acaso el miedo a caer en la herejía y ser enviado a la hoguera por la Religión de los Nobeles ha convertido a los héroes de ayer en los cobardes de hoy? ¿Qué pasó con los campeones de la Duda? ¿Ya no dudan de sí mismos? ¿También han alcanzado ya la infalibilidad, por fin? Una vez que el Hubble y la revolución radiotelescópica de finales del XX ha pinchado el globo einsteiniano ¿qué queda sino el infinito?

Tengo que decir que la mayoría de los mapas que he trasplantado a esta sección proceden de la anzwers.org/freeuniverse. Esta de abajo en concreto representa un mapa de la Región Local, en donde se ve el Galacto-centrismo en que nos hallamos anclados todavia, y que esperamos vencer en este Siglo. Se observa, de todos modos, el desplazamiento de masa alrededor de Andrómeda, lo que a ojo da cuenta de la existencia de un Campo Gravitatorio Individualizado lo suficientemene poderosoo para hacer gravitar a su alrededor toda esa materia satélite. Pero como ya hemos visto, en otras áreas del conocimiento, que a los fanáticos de lo que sea los ojos no les sirven para nada, los de quienes ponen los suyos en la ventana de los telescopios, a ésos, los suyos les sirven para menos todavía, y a pesar de esta imagen siguen anclados en el Galactocentrismo, negándose a dejar la teta y proceder a lo que por la edad les pide el cuerpo. El desplazamiento Lácteo provoca que los límites de la Región Local acaben donde debieran empezar, a este lado de Andrómeda, la que deviniendo el Centro GravitatorioUniversal propone la necesidad de abrir la Región Local a una Nueva Configuración Cosmográfica. La apertura del diámetro del Grupo Local espera su Hora pues.

Hablando del origen del Grupo Local hay que decir que es el mismo que el de nuestro Universo Lácteo, es decir, el campo cósmico. Como ya introduje a Dios en el Origen de los Cielos y la Tierra ahora sólo tenemos que extender el campo de su Acción Ceadora y relacionar Cosmos y Universo diciendo que el Cosmos es el campo de materia prima del que el Creador de nuestro Universo extrae toda la materia que necesita para sus Obras, ésas sobre las que su Hijo dijera que "su Padre hará mayores qué ésta", hablando de nuestro Universo. Comparadas las galaxias a grandes cordilleras uno de los frutos de su nacimiento y crecimiento son ríos de estrellas que van de las unas a las otras en lo que nuestros expertos merlines llaman interacción gravitatoria a distancia. Dios juega con esos ríos y crea océanos. ¿No son verdaderos continentes estelares sobre Aguas Gravitatorias - entre los que nuestro Universo es uno más, especial por ser el nuestro- los que forman nuestra Región Local? ¿No son hermosos uno por uno? ¿Entendeis ahora porqué se escribió:..."pero el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las Aguas"?

En la foto siguiente este macrouniverso nuestro mira a los horizontes cósmicos con la alegría del que contempla desde la ventana de su casa la lluvia y la tormenta. Abajo algunos fotolinks.

La foto que sigue es un arquetipo de la mentalidad de la Cosmología del Siglo XX. Rota su verdad, tirada por los suelos su teoría a raiz de la revolución radiotelescópica, para compensar la frustración sólo les queda el arte. La imagen de nuestros Cielos acorde al modelo galáctico CSXX es una fantasía que los más potentes ordenadores han eliminado de sus pantallas, pero que, por comodidad, los expertos mantienen siguiendo el lema más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, en este caso: una mentira reconocida que una verdad por afirmar.

Este de abajo es el cosmomapa por excelencia. Hasta la fecha es la imagen cartográfica de la Creación. En la dirección que os dí arriba encontraréis más información sobre los supercúmulos de galaxias. Por las páginas interiores de esta cosmografía también los encontrareis. Si hablais inglés no os hacen falta, si no lo hablais os pueden servir de algo.

Al pie de la barra de navegación (arriba) está el universo y el cosmos según se abre desde nuestro sistema sideral hasta las murallas externas de la Creación a unos 14 billones de años luz. Podéis entrar por la puerta que mejor os caiga, desde esa sala podréis seguir el viaje a vuestro gusto. En el futuro completaré la información natural a cada mapa según me lo permita la vida; también podéis hacerlo vosotros por vuestra cuenta y, bueno, si me enviais un e mail e intercambiamos fotos y datos me parecerá genial, o si creáis vuestra propia cosmoweb y me enviais su dirección para que la visite y si nos os importa le haga un link desde esta... Mi e mail es el de siempre

cristo.raul@biblioteca-tercer-milenio.com