Cuando
hablamos de Cosmología nos referimos al Origen y
Estructura de la Creación. No sé si la definición
se corresponde, pero de serlo tendríamos que admitir que
la Cosmología es la evolución final de la Metafísica aristotélica
de los principios de la Ciencia. El mismo signo de incógnita
sin posibilidad de ser despejada desde la Ciencia, porque
el Origen se refiere a un acontecimiento no sujeto a la
experiencia física, permanece en la transformación de la
Metafísica desde Aristóteles a Einstein. Lógicamente el
comportamiento mental del cosmólogo tiende por inercia a
imponer su ley sobre el Pasado, haciendo que impere como
experiencia física real lo que no pueden pasar de ser visiones
sin sustrato científico evidente. Ahora bien, los cosmólogos
son libres para dar el paso entre visión y demencia y poniendo
por testigo sus cabezas tienen el poder de afirmar que sus
recreaciones pictóricas seudomatemáticas sobre el Origen
del Universo son expresión material de un Hecho y no sólo
una visión retrospectiva de un acontecimiento imposible
de ser objeto de la experiencia. Que tras la condena del
sentido común por la generación de Einstein esta pérdida
arrastrara la cordura a la demencia, arrojara la lógica
al cubo de la basura y legitimara el matrimonio entre ciencia
y ficción es algo que se veía venir. Basta comparar la evolución
de la mente de los herederos de la CSXX con la de la tecnología
radiotelescópica para ver que ambos mundos han pasado de
ser líneas paralelas a líneas divergentes absolutas. Las
columnas sobre las que se fundaron la CSXX -homogeneidad
dinámica perfecta, movimiento unidireccionalidad universal,
etcétera- han sido minadas y reventadas a la vista de todos
por la generación del Hubble, Chandra y Spitzer. Fuera de
las derivaciones cibernéticas no queda de pie absolutamente
nada de la cosmología einsteiniana.... excepto la negación
del cosmólogo y del astrónomo a admitir que su templo ha
sido reducido a polvo y su dios se encuentre descabezado
entre las ruinas. El hombre es en última instancia quien
tiene la última palabra. Aunque claro, para hablar es necesario
poseer el don de la palabra, don que se compra y se vende
en el mercado de las universidades de acuerdo a valores
que nada tienen que ver con los valores de la inteligencia
y sí con los intereses de los Estados, al fin y al cabo
los verdaderos amos del perro que a la voz de pichi menea
el rabo.
Cuando
hablamos, pues, de Cosmografía se habla de la distribución
de materia en el Cosmos, de las regiones que componen el
Universo y cómo se relacionan entre ellas. Y sin embargo
en este terreno tampoco podemos ser exactos mientras la
diferencia entre Realidad Natural Cosmográfica, externa,
e imagen virtual cosmológica, o interna, se halle diluída
entre los pliegues de los intereses varios bajo los que
se encuentra aplastada la inteligencia libre del profesional
de los astros y las galaxias. O lo que es lo mismo, aún
abandonada a la abstracción humana la zona cosmográfica
será siempre más concisa, estricta y limitada que esa misma
abstracción en las manos de la Cosmología. Pues dependiendo
de la naturaleza de las gafas ideológicas desde cuyos cristales
se contemple el universo el cuadro cosmográfico que tracemos
tendrá unas propiedades u otras. Nada raro. Ha sido así
desde los albores de las civilizaciones y seguirá siendo
así mientras nuestro pensamiento no se base en hechos elaborados
sobre el terreno. Terreno que la CSXX quiso establecer,
dada la imposibilidad del viaje intergaláctico, a la luz
de las matemáticas.
Pero
absolvamos a nuestros congéneres del terrible pecado de
mala fe y digamos que la necesidad de conocimiento absoluto
emana de la propia estructura de la inteligencia humana.
Vemos en la Historia de las Naciones que la mente de los
pueblos ha tendido a dogmatizar sus visiones subjetivas
y esta dogmatización en función de la naturaleza del sistema imperial
dominante. Y deducimos de la Memoria de nuestro Mundo que
la Potencia básica que gobierna la constitución natural
de la inteligencia humana tiene por núcleo duro la realización
del Acto de conocimiento de todas las cosas. Y será esta
Potencia Ontológica la que haga que el Género Humano devenga
un Ser Inteligente cuya Civilización tiene la Omnisciencia
por Horizonte.
.Es
esta la razón por la que Dios habla del Hombre en cuanto
un Ente Inteligente, que creado a su Imagen y Semejanza,
para vivir en el Conocimiento de todas las ciencias,
forma un Único Ser Vivo, a quien El le diera un Nombre.
Quedando patente en aquel Acta de Nacimiento que el Género
Humano es el Hombre y el Hombre es el Sujeto de la Plenitud
de las Naciones, se entiende que todas las Naciones, con
sus Pueblos, somo a ese Ente, el Ser Humano, lo que las
ramas a un árbol, o lo que los miembros y los órganos a
un cuerpo.
Todos
sabemos lo que pasó para que esta entidad universal se rompiera
y el trabajo de eras geohistóricas quedase reducido a polvo.
Una vez producido el caos paranoide-esquizoide en la base
de la guerra civil mundial a cuyo fin nos enfrentamos todavía,
con el paso de los tiempos los pueblos, en razón de la naturaleza
del cerebro humano, se fueron forjando sucesivas imágenes
del Universo, Dios y el Hombre. Seguirle la pista a la estela
que las cosmogonías han trazado en las páginas de la Historia
es algo que ya han hecho muchos. Y pues que de lo que se
trata aquí es de mirar al futuro una vez asumido el Pasado,
abriendo nuevos horizontes en lugar de hundir el Presente
en disputas dialécticas estériles, la misma línea del tiempo nos lleva a considerar la causa por la que la Cosmología del XX quemó sus huellas cosmogónicas, rompiendo amarras de conexion con su propio Pasado, negando la evidencia clara de haber sido la Cosmogonía la infancia de la Cosmología. Y no es que se pretenda volver a la infancia sino porque la ha habido mirar esa infancia en la Cosmología con objeto de entender los orígenes del comportamiento cosmogonista de la generación de Einstein. Pues se recordará que al igual que los cosmógonos de las primeras edades del Hombre se forjaban un modelo del universo sin conocimiento del universo real, no menos Einstein se hizo un modelo del cosmos sin conocimiento real del cosmos. Y de aquí los imponentes conceptos de Homogeneidades y Uniformidades, propias de un cosmogenista absolutista que imuso la Teoria de la Relatividad entre dpos gueras mudiales, es decir, cuando la inteligencia de las naciones era igual a cero absoluto, y aceptada por las Universidades como palabra de un dios en lo que fue el advenimiento de una religión de la ciencia, fundada en un conocimiento del Cosmos real más propios de una cosmigonía que de una Astronomía profesional. Y sin embargo, estando preñada la Astronomía de la primera parte del XX de parto múltiple -Hubble, Chandra, Spitzer - la ceguera einsteiniana - envuelta en el humo de las matemáticas, y por eso de que es de genio hacer que los burros vuelen, la Academia elevó a los altares de la Ciencia Real lo que no podía ser contrastado -no al menos todavía - con la experiencia.
Pero lo verdaderemente fenomenológico es la fidelidad de la generación de principios del Nuevo Milenio a la estructura fundamental de una Cosmología -Perfecta en su día- sobre la que el Hubble y sus mellizos entonaron el Requiemn in Pace urbe et orbis . ¿A qué se deberá?
Han
sido muchos, de hecho, los factores que han intervenido
en el desarrollo y evolución de la idea del Hombre respecto
al Origen, Formación y Constitución del Universo. Los manuales
de Astronomía están llenos de datos, fichas técnicas, memoirs,
bíos y demás información sobre la línea evolutiva seguida
por la idea del Cosmos desde el alba de los milenios hasta
nuestros tiempos. En
poco o nada nos aprovecharía a nosotros competir con los
expertos en la materia. Replantearnos el tema es más provechoso
que discutir con muertos en qué acertaron y en qué erraron.
No olvidemos que cualquiera que se ría de cuando nuestros
padres viajaban en burro no es más que un burro riéndose
de otro burro.
Así
pues, Cosmología y Cosmografía son dos ramas distintas a
la manera que una cosa es la Geografía y otra cosa
es la Geología. Es más, podríamos decir que el cosmólogo
es a la Creación lo que el sacerdote al alma y el cosmógrafo
lo que el médico al cuerpo. Aunque ambos, el sacerdote y
el médico, tengan por objeto el mismo ser: el hombre, la
naturaleza del trabajo de ambos tiene dimensiones singulares
respectivas, tales que el uno no puede interferir en el
terreno del otro sin provocar una tragedia. Y viceversa.
Y en fin, que se puede ser geógrafo sin ser geólogo.
Digamos
entonces que la necesidad de abrir el estudio de la Creación
a sus dimensiones cosmográficas, dejando de lado las cuestiones
de siempre, referidas a la Dinámica, Mecánica y Metafísica,
se debe al progreso de nuestro conocimiento sobre nuestro
universo y su posición en el reino de las galaxias. Tengamos
en cuenta que cuando, por ejemplo, Newton proyectó su pensamiento
al universo el conocimiento real de su época sobre el cosmos
era grande en comparación a los tiempos precopérnicos, pero
nulo en comparación al volumen de información con el que
nosotros trabajamos actualmente.
Comparado
el volumen de información a nuestro servicio con el volumen
del que dispuso Newton y a pesar de su genio -hablando cosmográficamente
siempre- el genio de Newton al lado de nuestro conocimiento
cosmográfico actual sería el de un niño prodigio sin conocimiento
real de la materia sobre la que en su genialidad pueril
y precisamente por su ingenuidad inconsciente nos estaría
haciendo alucinar.
El
caso de Einstein se parece más al del adolescente todopoderoso
y omnipotente que contra viento y marea derrama su genio
sobre todos los que le rodean sin atenerse a los principios
de la misma Ciencia que defiende. A pesar de haberse erigido
en el prototipo del sabio del siglo XX sus ideas y sus trabajos
cosmológicos partían de un conocimiento cosmográfico sin
valor técnico en nuestros días; es decir, Einstein teorizó
cosmológicamente sobre una realidad de la que no tenía conocimiento
cosmográfico exacto. Ahora bien, no es la Cosmología la
que impone su Cosmografía, sino la Cosmografía la que integra
su propia Cosmología. En líneas generales la Cosmología
del siglo XX fue una descripción cosmográfica de un Universo
del que no se tenían noticias reales sobre sus dimensiones
generales.
Quien
sabe lo que significa esta palabra: HUBBLE, entiende lo
que digo. A quien no la ha escuchado nunca de poco puede
servirle la reflexión sobre su existencia. Es más, tan tétrico
es el exceso como el defecto.
Sin
ofender a nadie ni querer meterle el dedo en el ojo a cualquiera
de los campeones de la NASA, nuestros merlines se arrastran
a los pies del Hubble a la manera que algunos delante de
su dios. Contra lo que ven y a pesar de haber desterrado
en privado la cosmografía einsteiniana, en público siguen
manteniendo la imposible Uniformidad Dinámica del Cosmos
establecida por Einstein.
Superando
el triple salto mortal tejen el manto de Penélope con el
hilo del nudo gordiano del que se sirviera el héroe para
matar al Minotauro. Pues habiendo el Hubble echado abajo
el edificio de la CSXX ellos no quieren darse por enterado
y, contra la lógica, se han consagrado a la reconstrucción
de las ruinas del que en su día fuera el sistema cosmográfico
más avanzado. Recordemos hechos.
Aunque brillante su exposición
sobre Cosmología, la ignorancia de Einstein sobre la Verdadera
Cosmografía transforma su hipótesis en un ejercicio de ciencia
ficción aplicado a la ideología salvaje del siglo que viera
brillar su luz entre las tinieblas de las dos guerras mundiales.
Principio cosmológico perfecto, movimiento cosmológico perfecto...
a nuestros ojos son conceptos sin sustancia que sirvieron
de abono para alimentar el árbol de la Guerra, pero sin
realidad de ninguna clase a la hora de hacer de las dos
ciencias, Cosmología y Cosmografía, las dos caras de una
misma moneda. Hoy en día aquel movimiento general perfecto
en una dirección exclusiva sólo lo firmaría un demente.
Y con todo se llamaba Einstein. Recordemos hechos.
Hace
no mucho tiempo el mundo se acababa antes de llegar a América.
Nadie se podía explicar cómo de pronto el océano
se cortaba, daba paso a un abismo y ahí se acababa
la historia. Nadie
se preguntaba tampoco por qué el mar no se vaciaba
nunca. Se suponía que inmediatamente después
venía el infinito, al que se saltaba desde el océano
a la manera que uno se lanza al cielo con un ala delta desde
una altura cualquiera. Para suplir la ignorancia sobre el
universo y sus dimensiones reales se echaba mano del recurso
y uso de las palabras sagradas de todos los tiempos. Grosso
modo esta que veis es la imagen que se tuvo de la Tierra durante
milenios enteros.
Poco
a poco el universo empezó a ser descubierto. Digamos
que el descubrimiento del Universo y de la Tierra han corrido
parejos. El descubrimiento de la naturaleza Planetaria de
la Tierra por los Españoles -aunque la teoría ya tuviera
legalidad dentro de un reducido círculo de sabios- revolucionó
la velocidad del pensamiento de la Civilización, aceleró
el discurso de su Ciencia, y, mucho antes de encontrar la
Sociedad fuerzas para oponerse al imparable regreso esquizoide
de la Humanidad al paganismo moderno, de la noche a la mañana
el ser humano pasó de ser el centro del universo a
ser un cero a la izquierda cuya existencia le importaba nada
de nada al cosmos.
Curiosa
distorsión del Ser, pues, la que al ritmo de las florituras
del Renacimiento trajo de la mano el Mundo Moderno.
Estas
dos imágenes que vienen a continuación muestran una amplia
panorámica de la región cósmica (El Grupo Local) a la que pertenece
nuestro Universo y entre cuyas fronteras nuestro Universo ha sido creado. Ninguna de las dos ofrece
una perspectiva acorde a la estructura de los universos de
nuestro vecindario. La cuestión de todos modos, aunque
la palabra Cosmografía tenga que ver más con
cartografía que con la ciencia del origen y formación
de las galaxias, el problema de fondo está en el método
de extrapolación comparativo empleado por la CSXX. Quiero decir, seguimos estancados en el "centrismo" y damos por hecho absoluto y perfecto que nuestro Universo Lácteo es el Centro del grupo Local. Desde esta imagen arquetípica antropocéntrica ordenamos la cartografía de la Región Local, como se ve en la primera imagen, sin sopesar la correspondencia masa-gravedad a que se sujeta la relación entre los cuerpos, de la que podría deducirse, reduciendo Andromeda a masa-gravedad, ser Andromeda el verdadero centro del Grupo Local. Y pues que el movimiento rectilíneo intergravitatorio es una entelequia deberíamos incluso hablar de nuestro Grupo Lácteo como parte de un sistema orbital configurado alrededor de Andromeda. Obviamente para esto tendríamos que levantar unas Tablas del Vecindario General siguiendo el mismo proceso que hemos seguido a la hora de cartografiar el Barrio poligaláctico Lácteo. Pero que bueno, cuando los Astrónomos se dediquen a ello, y dejen de buscar marcianitos en el mundo comunista-capitalista, seguro que por fin tendremos un Modelo Cartográfico Real de la Región Local, y hasta sea posible que lo tengamos en tres dimensiones y la pinturita de la derecha extienda alrededor de Andromeda un Complejo de Sistemas Satélites semejante a continentes en las Aguas sobre las que "al principio el espiritu de Dios se cirniera sobre su superficie" según está escrito, y bla bla bla.
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El problema actual de una Cosmografía a la deriva por los profundos océanos cósmicos, y que no encuentra su camino de regreso a su región de Origen, o todo simplemente se halla más cómoda en las profundidades cósmicas, se debate en ningún foro y se encuentra en ninguna parte. Aunque el Cosmos Perfecto de Einstein y su generación se ha hundido y estrellado como castillo en el aire que fuera, la obligada sujeción de la Astronomía a los Observatorios, y estando éstos en manos privadas, y porque no tienen libertad para dedicarse a la Astronomía Pura, nos ha dejaqdo por legado y herencia una visión patética de la Verdadera Configuración del Cosmos y de nuestro Universo en el Espacio-Tiempo Cosmológico tal que, siguiendo los pasos de las antiguas Cosmógonías, la patentización de unas imágenes arquetípicas ha reducido toda la Cuestión Cosmográfica a conceptos para-religiosos contra los que levantar palabra es herejía y hacerse acreedor de la debida anatematizacióin del cuerpo de tales Observatorios, sobre lo cual algunos Savonarolas los ha habido a finales del XX, y si a nivel de masas sus quemas han pasado desapercibidas, el humo aún se huele en el ambiente. Las visiones del Cosmos según el XX, en definitiva, sólo convencen a los que están convencidos. Y a
pesar de simular, y porque simulan las galaxias del Grupo Local ser una copia
de un modelo comológico standard - ni más ni menos que la imagen arquetípica
para parvulitos e inteligencias no desarrolladas que suele
implantarse como programa de reconocimiento de la Realidad
Cósmica en las escuelas - los universos-galaxias vecinos rechazan
esta imagen subliminal idiotípica y se ajustan a la ley de
la Creación la Materia hasta el infinito. El Grupo
Local, dentro de este Cosmos expansión constante que se nos ha descubierto, y contra cuyo conocimiento a nivel mundial la Astronomía está haciendo milagros para impedir que se llegue al Conocimiento de la Falacia de la Relatividad del XX, responde a la Configuración
del Espacio y el Tiempo en el Origen del Cosmos como Creación sujeta a una Mecánica de Crecimiento ad infinitum de sus Fronteras.
El choque entre la Tecnología y la Cosmología Académica es un circo donde los payasos son los discípulos de Einstein, pero que teniendo los clowns de los Observatorios Astronómicos el Poder sobre las Universidades se somete a la teoría de la Idiotizaciñon de las masas tan necesaria para la Implantación de un Nuevo Orden Mundial Polìtico-Científico, y de aquí que estando en ruinas todo el edificio de la Relatividad los sumos pontífices de la Academia mantengan su religión contra la Realidad, imponiendo desde la Infancia la visión de un Ciosmos no sujeto a la Cosmografía sino a la Cosmología, es decir, a una religión de la Ciencia. Pero no es la Cosmología, como dije antes, la que se sujeta a la Cosmología, sino la Cosmografía lo que le es natura a la Astronomía, resolviéndose la Cosmología como la suplantación de la Cosmografía y, en consecuencia, como una Teoría anticosmográfica que pretende y ha pretendido basar el Modelo del Universo no en la Realidad sino en un juego de Imaginación Matemático ¿La cosmología: Qué es eso?
Digamos
que la reducción ad maiorem Ciencia gloriam del problema
de la unificación de las dos dimensiones del espacio
en una teoría cuántica, sui géneris,
desterró de la inteligencia un punto de estudio básico,
o sea, el salto de la materia elemental de una dimensión
a la otra. Vemos y observamos la fase final, la transformación
de la materia astrofísica en energía cósmica,
pero la transformación desde la energía cósmica
a la materia astrofísica es un viaje jamás emprendido
por los especialistas en el tema en razón del pánico
que les produce llegar al final del túnel, donde, según
Einstein y cía, los esperaba Dios. Y sin embargo en
las leyes fundamentales de la mecánica cuántica
están todos los principios elementales desde los que
recrear la senda que conduce a la Creación ad eternum
et ad infinitum.
Dos
cosas son fundamentales, en consecuencia, para entender el
Universo en el Tiempo y el Espacio, dos cosas sin las cuales
es imposible la existencia continua del Cosmos. La primera
es la liberación del límite de la velocidad
de la luz, y la segunda la proyección de la física
de partículas a un medio vacío, perfecto, en el que la ley de la transformación diferencial de energías cinéticas en masa procede hasta el infinito. Cumplidas
estas dos condiciones la transformación de la energía
en masa da origen a las galaxias.
Será
y es gracias a estas dos razones que los límites de
la Creación están en continuo y constante expansión.
El impacto Hubble sobre la Cosmografía procede de este
hecho alucinante: El Cosmos no tiene límites estáticos,
el cosmos no se ajusta a la CSXX, el cosmos está en
crecimiento continuo.
Hay
por tanto que romper el concepto de energía cósmica,
liberar su verdadera naturaleza de la cabeza cuadrada de los
einsteines del siglo XX. La física de partículas
ya ha probado que la multiplicación de la naturaleza
fundamental tiende al infinito. También que la relación
entre un campo de energía y la materia fundamental
se establece de acuerdo a leyes físicas. ¿Qué
se espera para sacar las conclusiones pertinentes? ¿O
acaso el miedo a caer en la herejía y ser enviado a
la hoguera por la Religión de los Nobeles ha convertido a los
héroes de ayer en los cobardes de hoy? ¿Qué
pasó con los campeones de la Duda? ¿Ya no dudan
de sí mismos? ¿También han alcanzado
ya la infalibilidad, por fin? Una vez que el Hubble y la revolución
radiotelescópica de finales del XX ha pinchado el globo
einsteiniano ¿qué queda sino el infinito?
Tengo que
decir que la mayoría de los mapas que he trasplantado
a esta sección proceden de la
anzwers.org/freeuniverse. Esta de abajo en concreto representa un mapa de la Región Local, en donde se ve el Galacto-centrismo en que nos hallamos anclados todavia, y que esperamos vencer en este Siglo. Se observa, de todos modos, el desplazamiento de masa alrededor de Andrómeda, lo que a ojo da cuenta de la existencia de un Campo Gravitatorio Individualizado lo suficientemene poderosoo para hacer gravitar a su alrededor toda esa materia satélite. Pero como ya hemos visto, en otras áreas del conocimiento, que a los fanáticos de lo que sea los ojos no les sirven para nada, los de quienes ponen los suyos en la ventana de los telescopios, a ésos, los suyos les sirven para menos todavía, y a pesar de esta imagen siguen anclados en el Galactocentrismo, negándose a dejar la teta y proceder a lo que por la edad les pide el cuerpo. El desplazamiento Lácteo provoca que los límites de la Región Local acaben donde debieran empezar, a este lado de Andrómeda, la que deviniendo el Centro GravitatorioUniversal propone la necesidad de abrir la Región Local a una Nueva Configuración Cosmográfica. La apertura del diámetro del Grupo Local espera su Hora pues.

Hablando del origen del Grupo Local
hay que decir que es el mismo que el de nuestro Universo Lácteo, es decir, el campo cósmico.
Como ya introduje a Dios en el Origen de los Cielos y la Tierra ahora sólo tenemos que extender el campo de su Acción Ceadora y relacionar Cosmos y Universo diciendo que el Cosmos es el campo de materia prima
del que el Creador de nuestro Universo extrae toda la materia que necesita para sus Obras, ésas sobre las que su Hijo dijera que "su Padre hará mayores qué ésta", hablando de nuestro Universo. Comparadas las galaxias a grandes
cordilleras uno de los frutos de su nacimiento y crecimiento
son ríos de estrellas que van de las unas a las otras
en lo que nuestros expertos merlines llaman interacción
gravitatoria a distancia. Dios juega con esos ríos
y crea océanos. ¿No son verdaderos continentes
estelares sobre Aguas Gravitatorias - entre los que nuestro Universo es uno más,
especial por ser el nuestro- los que forman nuestra Región
Local? ¿No son hermosos uno por uno? ¿Entendeis
ahora porqué se escribió:..."pero el
espíritu de Dios se cernía sobre la superficie
de las Aguas"?
En la foto
siguiente este macrouniverso nuestro mira a los horizontes
cósmicos con la alegría del que contempla desde
la ventana de su casa la lluvia y la tormenta. Abajo algunos
fotolinks.

La
foto que sigue es un arquetipo de la mentalidad de la Cosmología
del Siglo XX. Rota su verdad, tirada por los suelos su teoría
a raiz de la revolución radiotelescópica, para
compensar la frustración sólo les queda el arte.
La imagen de nuestros Cielos acorde al modelo galáctico
CSXX es una fantasía que los más potentes ordenadores
han eliminado de sus pantallas, pero que, por comodidad, los
expertos mantienen siguiendo el lema más vale lo malo
conocido que lo bueno por conocer, en este caso: una mentira
reconocida que una verdad por afirmar.
Este
de abajo es el cosmomapa por excelencia. Hasta la fecha es
la imagen cartográfica de la Creación. En la
dirección que os dí arriba encontraréis
más información sobre los supercúmulos
de galaxias. Por las páginas interiores de esta cosmografía
también los encontrareis. Si hablais inglés
no os hacen falta, si no lo hablais os pueden servir de algo.

Al
pie de la barra de navegación (arriba) está
el universo y el cosmos según se abre desde nuestro
sistema sideral hasta las murallas externas de la Creación
a unos 14 billones de años luz. Podéis entrar
por la puerta que mejor os caiga, desde esa sala podréis
seguir el viaje a vuestro gusto. En el futuro completaré
la información natural a cada mapa según me
lo permita la vida; también podéis hacerlo vosotros
por vuestra cuenta y, bueno, si me enviais un e mail e intercambiamos
fotos y datos me parecerá genial, o si creáis
vuestra propia cosmoweb y me enviais su dirección para
que la visite y si nos os importa le haga un link desde esta...
Mi e mail es el de siempre
cristo.raul@biblioteca-tercer-milenio.com |