James Scott
 

4 - La vida en el mar

"Aprende a navegar del pequeño Nautilus, despliega el fino remo y aprovecha el viento favorable" — pope.

LA VIDA EN LOS ARRECIFES Y EN LA LAGUNA INTERNA

Los que viven en las proximidades de los mares de coral —Mar Rojo, Océano Indico, Mar Caribe y Pacífico austral y occidental— tienen el privilegio de poder observar la vida marina en todo su esplendor. En muchos aspectos, la vida en los continentes parece estar en decadencia; sin embargo, por lo que se refiere a los océanos, la vida es todavía muy floreciente. La gran barrera de arrecifes de Australia (de 1.600 Km. de longitud, por 25-28 Km. de anchura), edificada en su totalidad por Corales y Algas calcáreas, es realmente enorme, con relación a cualquier otra formación de arrecifes pasada o actual. Por otra parte, los arrecifes presentan una gran variedad de vida: desde los pequeños moluscos bivalvos que perforan conductos en la misma roca formada por el coral, pasando por los organismos que forman el arrecife o viven sobre él (corales, algas calcáreas, estrellas y erizos de mar, gasterópodos, pelecípodos, etc.), hasta los peces y el plancton flotante, que indirectamente están relacionados también con el arrecife, por depender de él para su alimento y reproducción y por otros lazos menos visibles.

Es un hecho significativo, que muchos de los llamados "arrecifes de coral" actuales, estén formados por un material que no procede de los Corales. Aproximadamente la mitad del arrecife, con frecuencia, es el producto de las Algas calcáreas; por otra parte, los arrecifes de tiempos pasados, contienen una proporción de coral incluso menor, pudiendo a veces ser los Corales, meros organismos accesorios, que vivían en la superficie del arrecife, como los árboles en la sabana, o incluso no existir verdaderos corales en el arrecife.

Podríamos entonces preguntarnos: ¿qué es, pues, un arrecife? Se ha sugerido que el nombre deriva del antiguo vocablo escandinavo "rif", cadena de rocas o escollos, que posteriormente vino a significar una "barra" resistente situada a flor de agua, con frecuencia formada por los corales. En el contexto de este libro, el término "arrecife" significa cualquier formación rocosa formada "in situ" bajo el agua, por organismos vivos; el término in situ, implica la exclusión de los bancos formados por conchas que han sido acumuladas por el oleaje o por las corrientes.

Con el propósito de ilustrar diversos tipos de arrecifes, tomaremos algunos ejemplos de épocas pretéritas —Silúrico del Canadá, Pérmico de Inglaterra, Jurásico de Alemania— comparándolos con los arrecifes modernos.

La serie de rocas de la formación de Niágara (Canadá), que corresponden al Silúrico, son un excelente ejemplo de formaciones recifales paleozoicas, que también se encuentran en Gran Bretaña, en Suecia y en otros lugares.

Los arrecifes del Niágara, en la región de los grandes lagos, se han desarrollado sobre un fondo marino de aguas someras, y probablemente se iniciaron a partir de pequeñas precipitaciones de carbonato cálcico sobre conchas y otros restos duros, desarrollándose posteriormente para formar sus propias bases sólidas y creciendo así progresivamente. Sin duda, las condiciones marinas fueron favorables para el desarrollo de los Corales en el Silúrico medio, y dejaron de serlo más tarde, cuando desaparecen las formaciones recifales. La primera fase de la construcción de un arrecife, donde puede observarse, parece haber tenido lugar en aguas relativamente profundas, y se inicia por un tipo especial de corales ya extinguidos, los Tabulados. Posteriormente, cuando el arrecife alcanzó el límite donde se deja sentir la acción del oleaje, desempeñan un importante papel, en la construcción del mismo, los Estromatopóridos, que también eran Celentéreos, actualmente extinguidos, y los Corales pasaron a ser menos importantes.

Los Estromatopóridos tienen forma variable; son estructuras calcáreas compactas y duras, del tamaño de un puño, de un balón de fútbol o mayores. Presentan una micro estructura complicada y, evidentemente, albergaron en vida colonias de pólipos, más o menos, como las actuales colonias de corales. Estos Estromatopóridos, junto con otros organismos, forman la estructura inicial, resistente al oleaje, del arrecife, sobre la cual se desarrolló ésta cuando el agua somera y turbulenta, en esta fase intermedia, favoreció su formación. Posteriormente, en la fase final, se completó la formación del arrecife, continuando los Estromatopóridos gran parte del trabajo de construcción, pero sobre el arrecife pululaban una gran cantidad de organismos: Trilobites, Moluscos, Esponjas, y otros menos familiares, que se han conservado fósiles en gran cantidad.

Las calizas recifales del Silúrico medio de Wenlock, en Inglaterra, formadas en condiciones muy parecidas a las de Niágara, contienen los siguientes fósiles:

Phyllum Brachiopoda: representado por multitud de formas; algunas conchas se encuentran en posición de vida, pero la mayoría muestran señales de haber sido arrastradas por las corrientes.

Phyllum Bryozoa: colonias de Briozoos, muy abundantes.

Phyllum Arthropoda: fragmentos de caparazones de Trilobites.

Phyllum Mollusca: son todavía escasos, pero tanto los Pelecipodos como los Gasterópodos se encuentran fósiles, y van siendo más frecuentes a medida que transcurre la era Paleozoica.

Phyllum Echinodermata: los Crinoides son muy abundantes, aunque la mayoría de las veces, sólo se conservan fósiles sus tallos, que son muy comunes en todo el Paleozoico.

Phyllum Porifera: también se encuentran restos de Esponjas, asociados a estos sedimentos.

Phyllum Chordata: los restos de Peces son todavía raros en el Silúrico, pero los Graptolitos son muy abundantes ([18]).

Una vez que los arrecifes han alcanzado su completo desarrollo, constituyen un elemento importante de las formaciones del Silúrico, en aguas someras y turbulentas, como lo atestiguan los abundantes fragmentos de fósiles asociados. Luego los arrecifes desaparecen por completo, siendo sustituidos por "bosques de Crinoides", que se desarrollan sobre los arrecifes sumergidos; ahora encontramos grandes acumulaciones de los tallos de estos Crinoides, formando calizas en las que a veces aparecen ejemplares completos, superpuestos al arrecife. Posteriormente, todo quedó enterrado por sedimentos, y sólo restan los arrecifes, como mudos testigos —a la manera de las colinas formadas por los nidos de Termites sobre la llanura— de la floreciente vida que albergaron.

En Norteamérica, los arrecifes del Silúrico medio presentan una distribución general en forma de gran "V", con el vértice en la parte central de Estados Unidos y los brazos abiertos hacia el Norte, llegando hasta las Islas del Canadá, del Ártico y El Labrador; parece posible que estos arrecifes deban su distribución, a las corrientes marinas de aquella época, que tal vez estaban condicionadas por los vientos dominantes (los cuales, por supuesto, habrían sido completamente diferentes de los vientos actuales).

En Inglaterra, los arrecifes parecen estar relacionados con el Macizo de Midland, que en aquella época era una zona de aguas someras, y con el área de Gales, que correspondía a otra da aguas profundas y, por tanto, poco adecuada para el depósito de calizas recifales. El límite entre estas dos áreas aparece fuertemente fracturado, y el juego de las fallas, con tendencia a formar áreas de fuerte levantamiento y de subsidencia, puede haber afectado considerablemente a la formación de los arrecifes.

En la Isla de Oesel, en el Mar Báltico, los depósitos del Silúrico superior contienen fósiles de Peces: relativamente buenos en las formaciones continentales, y fragmentarios (probablemente transportados), en los sedimentos marinos. Los primeros restos de Peces fósiles, se han encontrado en el Ordovícico de Rusia y de Norteamérica; estos últimos son fragmentarios y parecen haber sido transportados desde regiones próximas del continente. Aparentemente, los Peces, al contrario que el resto de los animales, empezaron poblando las aguas continentales, y posteriormente se desarrollaron en el mar: decimos "aparentemente", porque en realidad, sabemos muy poco de los antecesores de los Peces, y hasta que no los conozcamos mejor, no sabremos si los fósiles de Peces, encontrados hasta ahora, son realmente los más primitivos.

La solución al problema, debe encontrarse en las rocas del Cámbrico, Ordovícico, Silúrico y Devónico. Entre los fósiles de estos períodos, se encuentran en ocasiones restos de unos organismos que, aunque tienen placas de calcita como las de los Equinodermos, por otra serie de caracteres resulta muy difícil encajarlos en ellos. jefferies, en 1967, ha puesto de manifiesto que estas características especiales, pueden compararse con ciertos rasgos anatómicos de los Peces primitivos, y ha propuesto para este grupo, el nombre de Calcicordados (Figura 14), como nuevo sub-phyllum dentro del Phyttum Chordata. De esta manera, los Vertebrados se relacionarían con los Equinodermos, por medio de estos extraños fósiles del Paleozoico inferior; y quizás pudiera ser cierto que los Calcicordados hayan sido los antecesores de los Vertebrados. La Figura 14 nos muestra un ejemplar de Cothurnocystis, como representante de los Calcicordados, con sus placas de calcita y sus hendiduras en forma de "U", junto con una hipotética reconstrucción del animal en vida: si realmente las hendiduras de Cothurnocystis, son homologas de las hendiduras branquiales de los Peces, en tal caso deben tener estos organismos, alguna relación con los Vertebrados. El problema del origen de los Vertebrados está lleno de dificultades, y no es fácil decidir cuál de las formas "primitivas" actuales, como los Balanoglossus, los Anfioxus o los Pterobranquios, está realmente relacionada con las verdaderas formas originarias de los Vertebrados, sin introducir eslabones extinguidos como los Calcicordados o los Graptolitos.

Considerando otro período del Paleozoico, el Pérmico, podemos también estudiar sus formaciones recifales en diversas localidades. El arrecife más extenso que se conoce en este período, es el que ocupa la región de Texas y Nuevo México, donde la interpretación de la discutida geología regional, no fue tarea fácil, debido a la dificultad en la interpretación cronológica de los fósiles. En el otro extremo del mundo, la Isla Timor en Indonesia, se ha hecho famosa por la abundancia de fósiles de los períodos Pérmico y Triásico. La vida en el mar, en esta región, era entonces tan abundante como lo pueda ser ahora, y aún se acrecienta más esta semejanza, por la presencia de materiales volcánicos entre los fósiles.

En el Norte de Europa, durante el Pérmico, existió un brazo de mar que unía Groenlandia con Inglaterra y Alemania, el llamado Mar de Zechstein, que debía ser cálido, a juzgar por las formaciones recifales que se encuentran en Inglaterra, las cuales se continúan, al compás de la regresión marina entonces acaecida, por formaciones salinas que de muestran una intensa evaporación: gran parte de Inglaterra debió tener en esta época carácter desértico, y sus condiciones climáticas debieron ser, en cierto modo, las que imperan actualmente en la región del Golfo de Aden. Por otra parte, se puede observar, por el contenido en fósiles de los arrecifes, que la fauna se fue empobreciendo poco a poco, a medida que se iba secando el Mar de Zechstein: la variedad de organismos disminuye hacia el final de la serie de calizas, quedando sólo los organismos más resistentes, como los Moluscos, con mayor capacidad de adaptación al medio que los Braquiópodos. En la secuencia estratigráfica, se puede observar el cambio sufrido, desde un mar cálido con arrecifes ricos en Braquiópodos, Moluscos, Briozoos, Algas calcáreas, etc., pasando por etapas intermedias, hasta la regresión completa del mar, con formación de lagunas costeras eventuales habitadas sólo por los Invertebrados más resistentes y, finalmente, depósitos salinos y desérticos, sin rastro de vida. Este proceso se repitió varias veces antes de la desaparición completa del Mar de Zechstein.

El estudio de los fósiles contenidos en las canteras y en los farallones de los arrecifes del Jurásico, revela un profundo cambio en las faunas asociadas a los arrecifes. Los Corales son, en este período, más importantes que en el Paleozoico, tanto los constructores del arrecife como los que viven asociados; los Moluscos son más numerosos y los Equínidos más frecuentes; sin embargo, los Crinoides son más escasos. Por supuesto, los Trilobites ya se habían extinguido. Las esponjas también contribuyen, a veces, a enriquecer la fauna de los arrecifes.

En Baviera (Alemania), algunas de estas formaciones del Jurásico superior corresponden a depósitos en la laguna interior del arrecife, formados por calizas "litográficas". Estas calizas deben su nombre al uso que se les daba, para fabricar planchas de imprenta, por la finura de su textura; aún se llama "litografía", en algunas ocasiones, a la técnica de impresión.

La caliza litográfica es famosa por los fósiles magníficamente conservados que contiene en su interior. Pertenecen a organismos que cayeron en las aguas tranquilas de la laguna, y quedaron enterrados en sedimentos que, por esta razón, no han sufrido los efectos de las corrientes o el oleaje ni de la bioturbación. Entre los Celentéreos, lo más notable son las impresiones de medusas, que posiblemente penetraron en la laguna arrastradas por la corriente de marea. Se encuentra también un gusano muy bien conservado, Eunicites, del que no sólo se ha preservado la impresión del cuerpo, sino sus partes blandas y las pequeñas mandíbulas en el extremo correspondiente a la boca. Asimismo, se encuentran filamentos apelotonados, que parecen indicar los excrementos expulsados por gusanos cavícolas, como los que se encuentran actualmente en las playas.

También se encuentran muchos Invertebrados provistos de concha. Entre éstos, tiene especial interés un Belemnoide (un animal extinguido, parecido al calamar), que no sólo ha conservado fósil su concha interna, en forma de proyectil (Figura 8), sino incluso la bolsa de tinta y la impresión de las partes blandas, incluidos los tentáculos: la bolsa de tinta es un órgano característico de estos Cefalópodos, y está tan bien conservado, que su contenido puede ser, una vez humedecido, utilizado de nuevo como auténtica tinta.

Otro grupo notable de Cefalópodos, son los Ammonites; uno de ellos ha dejado la marca de su contorno sobre la caliza, y en su proximidad puede verse la impresión dejada por la base de la concha cuando cayó al fondo de la laguna con el animal dentro, lo cual demuestra que estos cefalópodos nadaban con la concha arrollada hacia arriba y la abertura hacia abajo, tal como ya se suponía por el estudio hidrostático de la concha, con la cámara de habitación hacia abajo y las cámaras de gas hacia arriba para facilitar la flotación. El Nautilus actual, nada en esta misma posición, y al parecer, las conchas de los Ammonites, sólo quedaron descansando sobre uno de sus flancos, después de caer al fondo del mar.

El fósil más famoso de todos los encontrados en la caliza litográfica, es Archaeopteryx, el Ave-Reptil conocido sólo por dos ejemplares encontrados en el mismo yacimiento. Estos extraños animales, con dientes como los Reptiles, pero con plumas como las Aves; sin duda, murieron sobre la laguna o cerca de ella, y se conservaron completos en el cieno del fondo, que ahora encontramos transformado en caliza litográfica. Sobre el significado paleontológico de estos fósiles, véase el Capítulo 2.

Además de estos fósiles, en las calizas litográficas se han encontrado gran número de Insectos (Hemípteros, Himenópteros, Odonatos, Coleópteros, etc.), algunos de gran tamaño, representados por formas parecidas a las actuales. Se han hallado también Crustáceos y Limulus, algunos tan bien conservados, que parece que van a saltar fuera de la roca. La abundancia de fauna es tan grande en este yacimiento, que nos proporciona una visión muy real de la fauna de entonces, en una laguna costera limitada por un arrecife: los Insectos volando sobre la laguna (algunos quizás algo extraños y primitivos, pero perfectamente reconocibles y pertenecientes a los grupos actuales); los Archaeopteryx planeando y deslizándose entre los árboles, helechos arborescentes y plantas del tipo de las Cicadáceas; Crustáceos en las charcas junto a la laguna, Ammonites, Belemnites y Peces Ganoideos con escamas relucientes, nadando en las aguas soleadas, mientras al otro lado del arrecife se extendía el mar germánico. Sin embargo, virtualmente faltaban los Mamíferos y las Aves —salvo los Archaeopteryx—, no había hierba ni flores: un mundo silencioso y monótono alterado sólo por los graznidos de los Reptiles y los colores apagados de la vegetación. Quizás Archaeopterix podría "cantar", aunque con las mandíbulas provistas de dientes, parece poco probable.

Consideremos ahora los arrecifes actuales: sus condiciones, en especial las de los "arrecifes de coral" son muy restringidas: la temperatura del agua varía, por lo general, entre 15 y 29° (aunque toleran eventualmente temperaturas más bajas), y siempre es más idóneo un fondo del mar firme, para su edificación. Otras condiciones requeridas son, corrientes marinas que suministren plancton como alimento para los pólipos constructores del arrecife, y luz intensa, para que puedan vivir las algas unicelulares simbióticas de los pólipos, con su función clorofílica. La necesidad de luz implica, lógicamente, que las profundidades superiores a 50-70 m., son excesivas (por falta de luz), para el desarrollo del arrecife, el cual tiene condiciones óptimas hasta los 30 m. de profundidad. Por otra parte, el agua debe ser clara y de salinidad normal.

Por supuesto, que hay otros muchos Corales no recifales, que pueden vivir a grandes profundidades y en mares cuya temperatura rebase los límites fijados, pero en los arrecifes de coral, por lo general, se cumplen las condiciones enunciadas. Por otra parte, los Corales no son los únicos constructores de arrecifes; las Algas calcáreas también depositan grandes cantidades de caliza, y los Corales pueden quedar relegados a segundo lugar respecto a ellas, o incluso pueden faltar, pero en términos generales, los Corales son los agentes constructores de la mayoría de los arrecifes actuales.

Otros Calentéreos, incluidos por los no especialistas como "corales", son las Gorgonias, las Acroporas, las Tubiporas, etc. La caliza porosa que forma el arrecife, suele ser perforada por innumerables organismos que viven asociados al arrecife: Gusanos, Pelecípodos, Crustáceos, Gasterópodos, Anémonas y erizos de mar, que anidan en los huecos dejando salir sólo sus erizadas espinas que apuntan como flechas hacia cualquiera que roce su sensible cuerpo. Los Crinoides viven aún asociados a los arrecifes, aunque son menos abundantes que en el pasado; los Braquiópodos se han retirado a una existencia más humilde, en aguas menos pobladas, mientras que los Moluscos se han desarrollado enormemente, quizás a expensas de los mismos Braquiópodos. Por supuesto que los Ammonites y Belemnites han desaparecido, pero los Peces aún continúan, y algunos Mamíferos merodean por los alrededores del arrecife.

AMÉRICA CENTRAL, COMO LAZO DE UNIÓN Y BARRERA, PARA LA VIDA MARINA

Podría esperarse una profunda diferencia entre las faunas marinas del Mar Caribe y del Pacífico tropical, pues no parece probable que animales como los Gasterópodos o las Estrellas de mar, hayan emigrado de un lado a otro de Centroamérica (el llamado istmo de Panamá), bien fuese rodeando por el Cabo de Hornos o por el Océano Ártico; tal sería el caso, como si los lagartos hubiesen pasado de la India a China, atravesando la Cordillera del Himalaya.

Sin embargo, los géneros de algunos grupos de animales, incluidos los Crustáceos y los Equinodermos, presentan un alto grado de semejanza a ambos lados, atlántico y pacífico, de Panamá; esta peculiaridad se acentúa más cuando se estudian las especies, comprobándose que el parecido es poco acentuado entre las especies más modernas, y como quiera que no han podido emigrar alrededor de todo el continente suramericano, parece más probable que, la semejanza que presentan los géneros, al Este y al Oeste de Panamá, sea debido a que esta región estuviese cubierta por el mar en el pasado. Los géneros se extenderían a través del istmo inundado, y cuando éste emergió del mar, los géneros quedaron los mismos a ambos lados, aunque se desarrollaron nuevas especies distintas a cada lado del istmo (la formación de nuevas especies, requiere menos tiempo en su evolución, que la formación de géneros nuevos). Resulta significativo que las especies comunes a ambos lados del istmo, sean las más antiguas, tanto como el istmo mismo; y que muchas especies sean gemelas, es decir, que estén íntimamente relacionadas entre sí, como si acabasen de diferenciarse. Estas observaciones, pueden ampliarse también a otros grupos de animales, como los Moluscos y los Peces.

En consecuencia, podemos concluir que Panamá ha estado cubierto por el mar con anterioridad a la época actual; los datos geológicos apoyan esta misma idea, y en definitiva, sabemos que Norte y Suramérica han estado separadas por un mar somero desde el Eoceno hasta el Plioceno superior, y que sólo en época relativamente reciente, han quedado unidas por el Istmo de Panamá. Esto explica la presencia de una fauna aislada y extraña, en Suramérica, durante el Terciario, que fue invadida repentinamente, desde el Norte, en el Plioceno superior. Como suele ocurrir en los casos de invasiones faunísticas, procedentes de áreas geográficas amplias, hacia otras más reducidas (en este caso, Norteamérica pertenece al conjunto Eurasia-África, conectada a través del estrecho de Behring, que con frecuencia formó un istmo durante el Terciario), la mayoría de los supervivientes de este intercambio faunístico, fueron los procedentes del área mayor; en el caso de Panamá, los Tigres-sable, Mastodontes, Mapaches, Caballos, Pécaris, Ratones y Ciervos, invadieron el área desde el Norte, mientras que los Armadillos y Perezosos lo hicieron desde el Sur.

Resulta interesante especular lo que ocurriría si, como bien pudiera suceder, desapareciese el Istmo de Suez, quedando invadido por el mar. La rica y variada fauna marina del Océano Indico, podría entonces invadir libremente el Mediterráneo a través del Mar Rojo, con lo que grandes y brillantemente coloreados Moluscos y Corales, se extenderían hacia el Norte. Por otra parte, el Mediterráneo es casi un lago confinado entre continentes; su fauna es pobre y escasa, comparada con la rica y exótica del extremo Oriente, de forma que, la desaparición del Istmo de Suez, sería causa de la entrada de numerosa fauna nueva en el Mediterráneo, mientras que el intercambio en sentido contrario sería mucho menor.

LA VIDA EN LOS MARES PROFUNDOS

El mar puede dividirse, a grandes rasgos, en tres regiones (Figura 15): la plataforma continental, que se extiende hasta los 200 m. de profundidad, aproximadamente; el talud continental, que llega hasta los 3.000 ó 4.000 m.; y el fondo oceánico, que puede llegar hasta los 10.000 ó 12.000 m. Esta distribución de regiones es debida, a que los bordes de los continentes, tal como se nos aparecen, pocas veces coinciden con sus verdaderos límites, y estos se encuentran en realidad, lejos de la costa, a unos 200 m. de profundidad, descendiendo a continuación el perfil del continente, con relativa rapidez, hasta la zona abisal, una región en que las extensas llanuras, están excavadas por profundas fosas o surcos, y surcadas por elevadas montañas submarinas.

La mayor parte de la vida, está concentrada en la plataforma continental. La luz solar no penetra más allá de los 100 m., en condiciones muy favorables, pues hacia los polos, la turbidez del agua y el pequeño ángulo de incidencia de la luz, disminuyen mucho su penetración; ésta es la región en que se desarrollan las algas y los corales, y también el plancton animal o vegetal puebla esta región, el último por razón de la función clorofílica. La fauna bentónica, que vive en el fondo del mar, está formada por Crustáceos, Moluscos, Equinodermos, etc.; a 200 metros de profundidad, la vida empieza a escasear, y la luz (si aún queda algo), es de un color azul-frío. Más allá de esta profundidad, las corrientes marinas son raras, las temperaturas son bajas, y reina la oscuridad; el fondo del mar es fangoso y blando, muy pocos seres vivos se aventuran en estas profundidades. En las grandes profundidades abisales, a más de 5.000 m., sólo hay fango y limos, y el agua es muy fría; el agua de las regiones polares, debido a su mayor densidad, penetra en estas regiones extendiéndose sobre el fondo oceánico, donde las temperaturas son próximas a los 4°, incluso en las regiones ecuatoriales.

En estas profundidades, la sedimentación suele ser muy lenta; los ríos depositan la mayor parte de los materiales arrastrados, sobre la plataforma continental o en sus proximidades, y aquí sólo se deposita el polvo meteórico y las cenizas volcánicas transportadas por el viento. Los dientes de los tiburones, que caen al fondo, quedan allí sin enterrar durante siglos; también se encuentran nódulos minerales acumulados sobre el fondo oceánico, y los restos de la desintegración de millones de organismos planctónicos, acumulados lentamente. En esta región donde domina la oscuridad, sólo viven a tientas unos cuantos grupos de seres vivos; la mayoría son ciegos, algunos son fosforescentes, su color suele ser blanco o negro, en algunas ocasiones de tonos rojizos y brillantes. Sus tejidos blandos, están mal adaptados para realizar una potente acción muscular; horribles peces con enormes mandíbulas y dientes como agujas, esperan una presa para clavarlos en ella. Se trata de una zona que, aunque va siendo bastante conocida por las exploraciones oceanográficas, es aún geológicamente mal conocida; pocos fósiles pueden realmente atribuirse con seguridad a esta región, y las mismas rocas abisales, son muy poco fosilíferas o no afloran en superficie con frecuencia.

LOS MOLUSCOS

Los Moluscos, como los Vertebrados, han invadido todos los ambientes posibles para ellos; los hay marinos, lacustres, fluviales y terrestres; algunos caracoles pueden sobrevivir en condiciones extremas de sequía, algunas babosas pueden enterrarse en el suelo y ciertos Pelecípodos perforan las rocas calizas. Sin embargo, no hay Moluscos adaptados al vuelo, a menos que se consideren como tales, los "calamares voladores", que se deslizan sobre las olas, en forma análoga a la de los "peces voladores". Probablemente hay más especies de Moluscos, que de cualquier otro grupo de animales, a parte de los Artrópodos. Además, los Moluscos han sido siempre muy apreciados por el hombre: 4.000 conchas de la especie Cypraea maneta se valoraron a un chelín cada una, en al India de la época Victoriana; una sarta de 25 a 40 conchas en forma de colmillo de elefante, de la especie Dentalium indianorum, valían el equivalente al precio de un esclavo, en el Noroeste de Canadá. Asimismo, las conchas se han utilizado para fabricar cuentas, por los Indios, en Norteamérica, y para hacer cuchillos y puntas de anzuelos para pescar, en las Islas del Pacífico. Las ostras del género Pinctada, han proveído de perlas a la humanidad, durante siglos, y también de nácar; Ostraea, la ostra comestible, ha servido de alimento desde la Edad de Piedra.

La Paleontología nos demuestra que, como la mayoría de otros grupos animales, los Moluscos aparecieron en el Cámbrico; que ya estaban diversificados en los principales grupos en el Ordovícico, y que, a partir del Devónico, han estado adaptados a los diversos medios marinos y no marinos.

Si consideramos las tres clases principales de Moluscos (Figura 16), no es fácil encontrar en ellos nada de común: los Gasterópodos tienen una concha que por lo general, está arrollada en espiral helicoidal; los Cefalópodos suelen tener concha interna, aunque en el pasado, dominaron los que tenían concha arrollada en espiral plana, como el Nautilus, en cuyo interior se alojaba el animal; y los Pelecípodos o Bivalvos, tienen, naturalmente, dos conchas.

El estudio de ciertos Moluscos "primitivos" actuales, junto con el estudio embriológico de algunos de ellos, ha sugerido la idea, desde hace mucho tiempo, de que los moluscos primitivos, deben haberse asemejado al "arquetipo" teórico, es decir, a una forma provista de todos los órganos básicos de un Molusco, con una concha única, a manera de capuchón. Tiene por lo tanto, gran interés para los zoólogos, conocer los datos que la Paleontología nos pueda ofrecer sobre los fósiles de Moluscos más antiguos, por su posible coincidencia con este "arquetipo".

Hasta hace poco, no era fácil contestar concretamente a esta cuestión: los Cefalópodos más antiguos conocidos (Cámbrico superior), presentaban ya una concha curvada, con la estructura usual en los Cefalópodos: con tabiques que dividen la concha en cámaras y un sifón que las une entre sí. Los primeros Pelecípedos, de estructura normal, proceden del Cámbrico medio; sin embargo, entre los primitivos Gasterópodos, además de conchas normales, arrolladas en espiral, encontramos otras cónicas rebajadas, del tipo de las "lapas" (Patella), algunas de cuyas formas, llegan hasta la actualidad. Las Patellas actuales, no son, lógicamente, formas primitivas, sino simplemente conchas inicialmente arrolladas en espiral, que luego adoptan la forma "pateliforme". Muchos Gasterópodos fósiles presentan esta misma disposición, con la protoconcha arrollada en espiral, pero ¿y las formas del Cámbrico? ¿eran realmente pre-helicoidales, primitivas? Es curioso que, en el Cámbrico, junto a conchas helicoidales se encuentran numerosas conchas cónicas, pateliformes, y aunque no es fácil determinar la estructura de los órganos del animal que no se han conservado fósiles, el estudio detallado de las impresiones musculares en el interior de la concha, dio como resultado comprobar que, al menos en algunas formas, el cuerpo del gasterópodo estaba en un estado pre-helicoidal, es decir, que no había sufrido aún la torsión característica de estos moluscos.

Estos deben ser, por lo tanto, los Moluscos realmente primitivos, y en vista de su estructura especial, han sido incluidos en una nueva Clase, la de los Monoplacóforos. Como confirmación de esto, se han encontrado ciertas conchas de las referidas, que muestran un adelgazamiento en su línea media, y también se ha encontrado una secuencia de conchas, en la que por progresiva acentuación de este carácter, se pasa de la condición univalva a la de los bivalvos. Sólo falta encontrar alguna forma intermedia que sirva de enlace entre los Monoplacóforos y los Cefalópodos primitivos, y tendremos un cuadro muy completo de los Moluscos, con los Monoplacóforos que vienen a ocupar el lugar del "arquetipo" entre los fósiles.

Por eso, fue una sorpresa cuando se encontró un Monoplacóforo vivo en una fosa oceánica, cerca de las costas de México, en 1957. El hallazgo de Neopilina corresponde sin duda a un "fósil viviente": tiene concha pateliforme, y en toda su anatomía no se observa ningún indicio de torsión. Aún hubo más sorpresas cuando se estudió con detalle su anatomía: las investigaciones iniciales pusieron de manifiesto la repetición de algunos órganos, por ejemplo, tenía 5 pares de branquias. Esta repetición de órganos no es rara en los moluscos, pero teniendo en cuenta la situación primitiva de Neopilina, esta disposición segmentaria de ciertos órganos, dio base a pensar si tal estructura no sería indicio de un estado evolutivo "anélido/artrópodo" anterior. Los zoólogos siempre han discutido el origen de los Moluscos; sería por tanto muy interesante, poder enlazar, mediante una serie de fósiles, los Artrópodos con los Moluscos, pero incluso entre los materiales más antiguos del Cámbrico, los restos fósiles de ambos Phyllum muestran características que ya los diferencian claramente. Sin embargo, suele ocurrir a menudo, que los fósiles más antiguos, no son precisamente las formas más primitivas, aunque puede establecerse una cierta relación entre ellas.

Una vez que aparecieron los Moluscos, se les presentaron seis posibilidades distintas de vida; podían vivir sobre el fondo del mar (o de un lago), excavar en el fondo, arrastrarse por su superficie, nadar, flotar dejándose arrastrar por las corrientes o salir del agua pasando a tierra firme.

CEFALÓPODOS

Los Cefalópodos se han desarrollado en el mar, y en su mayoría escogieron la natación, de manera que, las demás formas de vida han quedado reservadas a los Gasterópodos y Pelecípodos. Quizás no sea correcto decir que son "nadadores", pero lo cierto es que su concha, cónica y dividida en cámaras llenas de aire, ya sea recta o curvada o arrollada, está asociada por lo general, a un hábito principalmente nadador. En la mayoría de los grupos antiguos, la concha es externa y el animal se aloja en la última cámara de la concha. Durante su desarrollo, en sucesivas etapas, se van formando nuevos tabiques que forman nuevas cámaras de gas, alojándose siempre el animal en la última cámara.

Una característica importante de los Cefalópolos, es la existencia de un tubo endurecido o sifón, que va desde la última cámara al ápice (o parte inicial) de la concha, atravesando todas las cámaras intermedias. Este órgano, que se adapta como un cable al interior de la concha, parece que sirve, entre otras cosas, para regular la presión interna del gas dentro de las cámaras. Sólo un único género de estos antiguos Cefalópodos, sobrevive en la actualidad; se trata del famoso Nautilus (Figura 17), que habita en el Suroeste del Pacífico. Se ha observado que el Nautilus, pasa gran parte del día sobre el fondo del mar, pero que durante la noche asciende, nadando con el cuerpo hacia abajo y la concha hacia arriba, en la forma tradicional de los Cefalópodos, manteniendo su gran concha en posición estable por estar llena de gas; en contra de lo que se creía, el Nautilus no nada ni navega por la superficie del mar.

Aunque la mayoría de los Cefalópodos antiguos, tenían concha del tipo de la del Nautilus y su misma forma de vida, a finales del Paleozoico empezaron a aparecen formas totalmente diferentes, los Dibranquiales, que son los más abundantes en la actualidad. Los más característicos fueron los Belemnites, muy abundantes en los mares mesozoicos, cuyos esqueletos internos en forma de "proyectil" (Figura 8), llegan a ser tan abundantes en los sedimentos, que la roca formada no es más que una masa compacta de "belemnites" (este término se emplea lo mismo para la parte conservada de su esqueleto, que para el animal completo).

Del estudio de la evolución de los Belemnoideos, se deduce que proceden de los Nautiloideos (probablemente en el Carbonífero), por un proceso mediante el cual, estos cefalópodos fueron recubriendo su propia concha con los tejidos blandos de su cuerpo; un órgano residual de esta evolución, lo podemos ver en las pequeñas cámaras vestigiales del esqueleto de los Belemnites, que se suelen conservar en el interior de la parte ensanchada de su concha, y que ésta era interna, se puede reconocer por las impresiones que, sus partes blandas, han dejado sobre el Belemnites. Del estudio de los Cefalópodos actuales, se deduce que, el esqueleto interno, permite al animal una mayor libertad de movimientos en el agua, sin la incómoda concha externa del Nautilus.

Ciertos calamares pueden salir del agua, saltando como los peces voladores y pueden recorrer, a veces, varios metros antes de volver a caer en el mar de nuevo: muchos calamares son predadores, persiguiendo sus presas como los peces. El pulpo tiende a ser más sedentario y prefiere esperar su presa acechando en su cueva en vez de nadar y atraparlas, pero su velocidad de desplazamiento, una vez en movimiento, es muy notable. En los pulpos, la concha ha sufrido un proceso de reducción, hasta llegar a desaparecer por completo. Otra característica especial, dentro del mismo grupo de los pulpos, la presenta el Argonauta, que aunque no tiene verdadera concha, la hembra puede segregar una frágil concha, a manera de "cáscara de huevo", para proteger la puesta, que a primera vista le da el aspecto de un Ammonites, si bien, esta concha se ha formado de manera completamente diferente a la de los Ammonites.

Los otros Cefalópodos son los Nautiloideos y los Ammonoideos, que incluyen el ya mencionado Nautilus. Los Ammonoideos constituyen un grupo extinguido de Cefalópodos que, durante la época de su desarrollo, desde el Devónico hasta finales del Cretácico, llenaron materialmente los sedimentos, de conchas de forma espiral, los llamados "Ammonites" (Figura 18), que debido a su enorme proliferación, fácil reconocimiento y escasa dispersión de las especies, constituyen excelentes "fósiles de zona", es decir, que a partir del estudio de los Ammonites que contenga una roca, es posible deducir con precisión su edad geológica. Claro que muchas rocas, no contienen Ammonites: es posible que no se formasen en el mar, o que sus conchas se hayan destruido por las aguas de infiltración, o que no hubiese Ammonites en aquel lugar, en el momento de su formación; pero en conjunto, los Ammonoideos, siendo, como eran, animales buenos nadadores de vida libre, se suelen encontrar fósiles con gran frecuencia, y están ampliamente distribuidos. El descubrimiento de un Ammonites constituye una experiencia inolvidable; a parte de la emoción producida por tratarse de un grupo de animales extinguidos, estas conchas presentan una gran belleza estructural, en la perfección matemática de su arrollamiento espiral.

Con frecuencia, los Ammonites alcanzan gran tamaño, y algunas veces se encuentran ejemplares del tamaño de una rueda de carro. El autor de este libro, durante una estancia en la Isla de Wight (Inglaterra), con unos compañeros, encontró un ejemplar conservado en arenisca ferruginosa, que pesaba más de 100 Kg. y medía unos 45 cm. de diámetro. El trabajo necesario para conseguir elevar el fósil hasta lo alto del farallón del que se había desprendido, no fue menor que el que costó convencer a la tripulación del Ferry, de que tal objeto podía pasar como "equipaje de mano" (y por lo tanto, más barato), en vez de facturarlo como "carga" (que habría necesitado un elevado sobreprecio). Sin embargo, este ejemplar, resulta pequeño en comparación con algunos del Cretácico superior, del género Pachydiscus, que pueden alcanzar hasta 2,5 m. de diámetro.

Algunos Ammonites triásicos y cretácicos, presentan curiosas formas de arrollamiento en sus conchas: son los llamados "heteromorfos" (de forma distinta), y parecen estar peor dotados a la natación. Los estudios realizados en un recipiente de agua, con modelos de conchas, convenientemente lastradas para simular las condiciones del animal vivo, parecen indicar que estos Ammonites "heteromorfos" estaban mejor adaptados a la vida epibentónica, como los Gasterópodos, o quizás flotando, como las medusas, de acuerdo con la relación peso/capacidad de movimiento.

PELECIPODOS (BIVALVOS)

Los Pelecípodos o Bivalvos (del latín, "dos puertas"), son animales subacuáticos, generalmente epibentónicos, que se arrastren sobre el fondo, respirando el oxígeno disuelto en el agua y alimentándose de las partículas microscópicas que ésta lleva en suspensión, que son retenidas por las branquias, y expulsan luego el agua sobrante. Aunque todos sean acuáticos, esto no quiere decir que hayan de ser todos marinos; algunos son dulce-acuícolas. La forma de la concha es muy variable, según las especies, y aunque a veces sufre una cierta regresión, nunca se llega a perder por completo, como en ciertos Cefalópodos (en el pulpo) o en algunos Gasterópodos (babosas). Estos moluscos, están adaptados a tres formas principales de vida (véase la Figura 9 y el texto que la acompaña). La adaptabilidad de la concha de estos moluscos, se observa claramente en Tridacna, la "almeja gigante", que ha abandonado la posición normal de estos animales (con la charnela hacia arriba y abierta hacia abajo), debido a que, a diferencia de la mayoría de los Pelecípodos, además de alimentarse de partículas microscópicas retenidas por las branquias, se alimenta de hidratos de carbono sintentizados por algas simbiontes, que se alojan en la parte del manto situada en la región dorsal del animal. De esta forma, Tridacna precisa abrir sus valvas hacia arriba, para que penetre la luz solar imprescindible para la fotosíntesis del alga simbionte, pero ha sido sólo la concha la que ha efectuado el giro de 180°, quedando el cuerpo del molusco en posición normal, de tal manera que la movilidad de la concha con relación a las partes blandas del cuerpo del animal, es realmente muy notable.

Se cuentan muchas historias de personas, a las que estas enormes "almejas" atraparon un pie, quedando allí cogidas hasta que se ahogaron o hasta que el molusco, a fuerza de mover la concha, excitado por la presencia de un cuerpo extraño, termina por seccionar el pie entre los bordes de las dos valvas. Según nos cuenta darwin: "Permanecimos mucho tiempo en la laguna (en el Laggon de Keeling), examinando los campos de coral y las almejas gigantes, en las que, si alguien metiese la mano, no sería capaz de sacarla mientras el animal estuviese vivo."

Pectén, es una forma muy familiar, con aspecto de cenicero, y ha sido tomada como símbolo por la Shell Oil Company (uno de sus fundadores era coleccionista de conchas, de las que ha tomado el nombre y el emblema); constituye un raro ejemplo de un Bivalvo que puede "nadar": al encontrarse amenazado por una estrella de mar u otro animal marino, puede cerrar bruscamente las dos valvas y desplazarse "nadando a reacción" un cierto trecho, para escapar del peligro, aunque el animal prefiere permanecer tranquilo, sobre el fondo del mar, tumbado sobre la valva más convexa. Tanto Pectén como Lima, son muy notables por sus órganos sensibles a la luz.

Brechites es un extraño tipo de Pelecípodo, que vive constantemente metido dentro del conducto perforado por él mismo en las rocas calcáreas. Ciertas especies de Ephippodonta tienen sus valvas constantemente abiertas 180°, envueltas por los tejidos blandos de su cuerpo, viviendo adosadas a la pared de la cueva habitada por cierto Crustáceo australiano, donde están perfectamente protegidas.

Los Pelecípodos fósiles han sido ampliamente estudiados, debido a su aspecto atractivo, pero sólo recientemente han adquirido mayor importancia como indicadores paleoecológicos y para determinar las condiciones de sedimentación. Con ciertas excepciones, no son buenos fósiles de zona. A veces pueden formar verdaderos "bancos" o capas de conchas fosilizadas, como ocurre en Dorset (Inglaterra), donde hay un "banco de Ostreidos" de más de 3 m. de espesor, que puede ser detectado durante más de 10 km.; en realidad se trata de una masa compacta de ostras fósiles, y estratos de este tipo, son corrientes en todo el mundo.

GASTERÓPODOS

Los Gasterópodos, bien conocidos en todas partes por los "caracoles de jardín", comprenden un número de especies mucho mayor que los Pelecípodos o los Cefalópodos, y tal vez sorprenda saber, que hay muchos más caracoles en el mar que sobre la tierra. No han llegado a ser realmente numerosos, hasta la Era Terciaria, y es raro que formen lumaquelas (capas masivas de conchas), pero en muchas formaciones del Terciario, presentan una asombrosa variedad de especies. Análogamente a los Pelecípodos, también los Gasterópodos se encuentran a veces en sedimentos de agua dulce, y también —cosa que no ocurre con los Pelecípodos— pueden encontrarse en formaciones estrictamente continentales, junto con Reptiles, Mamíferos y otros animales que pueblen la superficie terrestre.

La transición del medio acuático al terrestre, es un proceso interesante por sí mismo y merece especial mención. Los Gasterópodos, como la mayoría de los animales, se han originado en el mar. La temperatura constante, la abundancia de alimento y el ambiente acuático, son tres factores vitales para que se desarrolle la vida primitiva; sin embargo, las branquias de los Gasterópodos, pueden adaptarse a funcionar en agua dulce o incluso en el aire, llegando a formar, en este último caso, una especie de pulmón rudimentario. Es curioso que, mientras muchos Gasterópodos marinos se han adaptado a vivir en las aguas dulces, la transición al medio aéreo no ha tenido que realizarse necesariamente a partir del medio dulceacuícola, y en ocasiones, se ha producido por una migración directamente desde el mar. Ciertos Gasterópodos, incluidos los que normalmente viven en el mar, pueden resistir durante varias horas expuestos al aire libre y al sol, durante la bajamar, lo cual supone, en realidad, un paso en la evolución de estos animales hacia la vida en un ambiente puramente terrestre. Ampullarius es un Gasterópodo realmente "anfibio", pues, puede respirar indistintamente en el aire o en el agua. Algunos Gasterópodos continentales han llegado a tener adaptaciones extremas, y viven en ambientes desérticos, donde sólo pueden sobrevivir los camellos y el hombre; así, ciertas especies de Helix, viven en el desierto de Argelia, donde las temperaturas pueden alcanzar los 43°. Por otra parte, Bithynia durante la primavera, se encuentra en los lagos de los Pirineos, mientras que Limnaea peregra geisericola, prefiere el agua de los géiseres de Islandia.

Al contrario de lo que podría pensarse, los ríos y los lagos no constituyen barreras para los Gasterópodos dulceacuícolas o terrestres: las corrientes permiten la dispersión de los primeros, mientras las plantas flotantes o las épocas de sequía, permiten a los segundos hacer lo mismo. Helix aspersa, el caracol de huerta común, tiene una distribución geográfica mundial, aunque fue llevado por el hombre fuera de Europa.

Otra curiosa pieza de la anatomía de los Gasterópodos, es el opérenlo, una pieza calcárea que, a modo de tapadera, situada en la parte posterior del gasterópodo, encaja perfectamente y permite cerrar la abertura de la concha, como una pequeña puerta, cuando el animal se retrae en el interior de la concha. Cabría esperar que el opérenlo fuese característico de los Gasterópodos terrestres, que tienen que invernar o estivar, durante ciertas épocas del año, para aislarse así de las condiciones ambientales adversas; sin embargo, es muy raro encontrarlo entre los Gasterópodos Pulmonados, siendo en cambio característico de otros grupos de Gasterópodos marinos; incluso cuando existe el opérenlo, no suele encajar exactamente en la abertura de la concha. Algunos Pulmonados, en cambio, segregan una fuerte membrana o "epifragma", que les sirve para cerrar la concha, como el opérculo. La Isla de Jamaica, se caracteriza por ser uno de los pocos lugares, en que el número de Gasterópodos terrestres operculados, excede al número de Pulmonados.

El estudio de los Gasterópodos se ha fomentado mucho por la natural belleza de sus conchas helicoidales, y en las últimas décadas también se ha desarrollado la investigación sobre estos moluscos, con objeto de obtener algún resultado práctico, aunque en general, cunda el desaliento, al comprobar su relativamente escaso valor estratigráfico, es decir, que pocas veces son útiles para determinar la edad geológica de una roca, y por otra parte, la extraordinaria proliferación de especies, dificulta enormemente los resultados.

OTROS FÓSILES MARINOS DE INTERÉS

El encabezamiento de este apartado, es más bien optimista, en el sentido de que ya llevamos muchas páginas dedicadas al estudio de "diversos fósiles marinos", sin llegar siquiera a describirlos, pero ciertamente, en este complejo material paleontológico, es posible escoger algunos ejemplos significativos.

Los Insectos fósiles son raros en los sedimentos, porque su sistema de respiración traqueal, tan efectivo en el medio aéreo, les impide, en general, vivir en el agua; los escarabajos acuáticos, por ejemplo, tienen que llevar consigo una reserva de aire, pues en otro caso se ahogarían, y tienen que salir periódicamente a renovarla, del mismo modo que las ballenas. Sin embargo, hay otros muchos Artrópodos, que viven en el mar y que se encuentran fosilizados en los sedimentos. Los Trilobites constituyen un famoso grupo, ya extinguido, limitado exclusivamente al Paleozoico; los cangrejos y las langostas, se encuentran fósiles desde el Mesozoico, mientras los pequeños Ostrácodos, abarcan desde el Paleozoico hasta la actualidad.

Los Ostrácodos constituyen un grupo muy interesante, debido a que, no sólo son eminentemente útiles al paleontólogo, sino que también son un buen ejemplo de las dificultades de entendimiento entre palaeontólogos y zoólogos. Son de pequeño tamaño, normalmente no pasan de 1 mm., con aspecto de quisquilla o de camarón, poseen una concha bivalva de aspecto parecido a la de un Pelecípodo en vías de desarrollo. En condiciones favorables, aparecen en normes cantidades y todos son exclusivamente acuáticos, viviendo por lo general próximos al fondo del mar o del lago, donde encuentran su alimento. Cuando mueren, sus conchas quedan enterradas por millones en los sedimentos, y de esta manera, pasan a ser "microfósiles", en el sentido de que se necesita un microscopio para estudiarlos correctamente, si bien se pueden ver a simple vista, los de mayor tamaño. Poseen tres ventajas fundamentales, que les confieren especial interés para el paleontólogo:

1, suelen ser muy numerosos, fáciles de encontrar, y pueden estudiarse estadísticamente;

2, por lo general, son buenos indicadores de las condiciones del medio ambiente donde vivieron;

3, también pueden ser útiles para determinar la edad geológica de los sedimentos donde se encuentran.

De hecho, ya existe el término "ostracodólogo", para designar al especialista en estos crustáceos, pero se presenta una gran dificultad, por el hecho de que sólo fosilice la concha, ya que los zoólogos prefieren clasificarlos atendiendo a los caracteres de sus partes blandas, mientras que los paleontólogos tienen que utilizar las características de las conchas. Para todo trabajo paleontológico, es necesario utilizar una clasificación de fósiles, fácil de comprender y de aplicar. Así, cuando se trata de interpretar un ambiente, a partir de ciertos Ostrácodos que están íntimamente relacionados con un tipo actual, es preferible que el especialista en Ostrácodos actuales, tenga el mismo criterio de clasificación que el paleontólogo; de no ser así, será difícil que lleguen a un acuerdo sobre formas que de hecho son algo diferentes. Sin embargo, ya se viene prestando la debida atención a este problema, y las dificultades van siendo superadas.

Los Foraminíferos son otro grupo de microfósiles que presentan las mismas ventajas de los Ostrácodos, y que ha sido estudiado aún con mayor intensidad que éstos, debido a su gran utilidad para resolver problemas en la geología del petróleo. Durante muchos años, estos pequeños organismos unicelulares, de esqueletos asombrosamente complicados, y que ocasionalmente son lo suficientemente grandes para poderse ver a simple vista, han sido el objeto de una intensiva investigación, llevada a cabo mediante los importantes recursos de las Sociedades petrolíferas. Los Foraminíferos son, en su mayoría, marinos o de aguas salobres; muchos de ellos viven en el fondo del mar, pero algunos, especialmente desde el Cretácico, han pasado a la vida planctónica, formando los "cienos de foraminíferos", un tipo especial de sedimentos compuesto en gran parte por los esqueletos de millones de estos organismos, y que después de compactados, forman las calizas y las margas. La "creta" del Noroeste de Europa, famosa por formar los blancos acantilados de Dover, y la tierra de cultivo de los viñedos de la Campaña, es una roca de edad cretácica formada por la acumulación de estos microfósiles, en su mayor parte.

Los Foraminíferos son sensibles a los cambios de temperatura, por lo cual pueden utilizarse como indicadores de temperatura y profundidad del mar (las aguas más profundas, en general, son más frías). Además, tienen gran importancia como indicadores ambientales en mares antiguos: arrecifes, líneas de costa, etc., donde se formaron sedimentos que pueden contener o ser fuente del petróleo.

Los Equinodermos constituyen un amplio e importante grupo de fósiles: Asteroideos (estrellas de mar), Equínidos (erizos de mar) y Crinoides (lirios de mar), están ampliamente representados, sobre todo los dos últimos, como fósiles. Las "estrellas de mar", tienen especial interés por sus características predadoras; son el principal enemigo de la mayoría de los Pelecípodos de pequeño tamaño, por su habilidad para abrir las conchas, por el método de mantener en tensión sus músculos aductores durante mucho tiempo.

Los Equínidos son pequeños organismos con el cuerpo erizado de espinas, cuya agudeza es bien conocida por los pies de los bañistas en los mares cálidos, mientras que los Crinoides son pacíficos organismos, con aspecto de plantas, que con frecuencia pasan su vida arraigados al fondo del mar.

Las características de los Equinodermos, que los individualizan como Phyllum independiente de los demás, en el mundo animal, son, su simetría penta-radiada (a diferencia de los animales activos, que tienen simetría bilateral), su esqueleto formado por placas calcáreas, cada una formada por un cristal único de calcita, su hábitat exclusivamente marino, etc. Es curioso, sin embargo, que algunos Equinodermos exclusivamente paleozoicos, sean menos característicos, y que, de hecho, la proliferación de nuevos grupos (algunos abortivos), en aquella época, nos haya dado algunas sorpresas. Por ejemplo, los Calcicordados (véase la Figura 14 y el texto correspondiente), incluyen formas análogas a los Equinodermos, exclusivamente paleozoicos, cuyas partes blandas, reconstruidas por las impresiones dejadas en el esqueleto, han dado lugar recientemente a una interpretación más acorde con la anatomía de los Cordados, a pesar de su apariencia general que los aproxima mejor a los Equinodermos. ¿Fueron realmente, los Calcicordados, el anillo de unión entre nuestro propio Phyllum y los Equinodermos? Bien podría haber sido así. La Figura 14 nos presenta algunas características de estos Calcicordados, de acuerdo con los modernos puntos de vista; pueden parecemos muy distintos de los peces, pero no hay que olvidar, que ciertos organismos actuales, enteramente parecidos a gusanos, presentan suficientes analogías anatómicas con los Vertebrados, como para poder incluirlos en el Phyllum Chordata, a pesar de que para cualquier pescador, no pasarían de ser simples "gusanos".

En el otro extremo de la escala animal, tan lejos de los Cordados como es posible, sin descender a los organismos unicelulares, encontramos los Poríferos o esponjas. La mayoría de las esponjas son marinas; la "esponja de baño" común (que ahora se va sustituyendo por otras artificiales), corresponde a un tipo que no fosiliza, pero muchas esponjas contienen una trama de finas espículas de calcita o de sílice, en sus tejidos, y ciertos tipos, incluso presentan estas espículas unidas en una red esquelética rígida, aunque ésta no tenga siempre la misma forma definida que el esqueleto de otros animales. Las esponjas, tienden a ser de modesto tamaño en nuestras latitudes, pero en otras regiones, suelen ser más grandes, adoptan formas variadas de vasija y están vivamente coloreadas; se encuentran a diversas profundidades, pero son más abundantes sobre la plataforma continental de los mares cálidos. Su valor paleontológico es más bien escaso, pero es frecuente que su presencia tenga efectos secundarios: la formación de nódulos de sílex o pedernal, puede estar relacionada con la abundancia de esponjas silíceas en el mar, cuando se formaron los sedimentos, pues las espículas, por ser tan finas, se disuelven fácilmente (de la misma forma que los granos de azúcar se disuelven en el agua con más facilidad que un bloque de mayor tamaño), y seguidamente se precipita la sílice formando nódulos.

Los Braquiópodos, son considerados por los Biólogos como un "grupo menor" de animales, pero desde el punto de vista paleontológico, casi ocurre lo contrario, pues en las rocas paleozoicas y, hasta cierto punto, también en las del Mesozoico, estas conchas bivalvas son muy abundantes. Sin embargo, sólo son "bivalvos" en apariencia, porque desde el punto de vista zoológico y paleontológico, su verdadera naturaleza es completamente distinta a los verdaderos Moluscos Bivalvos, y aunque las distinciones zoológicas, impresionen poco al recolector de fósiles, sí debe apreciar el característico "foramen peduncular" (Figura 21), que es un orificio situado en el vértice de una de las valvas, por donde sale al exterior el pedúnculo musculoso que sirve para fijar al Braquiópodo al fondo del mar, en forma análoga al "biso" de ciertos Pelecípodos. No todos los Braquiópodos poseen este "foramen"; el mundo animal elude constantemente las definiciones precisas.

LOS CORALES, Y SU INFORMACIÓN SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LA TIERRA

Ya hemos hablado de la naturaleza y de la historia de los grandes arrecifes marinos, y de la parte que en ellos juegan los Corales; pero para completar su conocimiento, hay que mencionar los corales solitarios, y a la información obtenida por el estudio de las bandas de crecimiento de los corales.

Los corales solitarios, están mucho más extendidos que los arrecifes de coral: mientras estos últimos sólo prosperan en los mares cálidos, tropicales y a escasa profundidad (véase la página 70), los primeros pueden encontrarse a otras latitudes y profundidades, y a distintas temperaturas. Se han encontrado corales que viven más allá de las costas de Noruega, por encima de los 69° de latitud Norte, y también se han extraído corales de los fondos abisales, donde reina la oscuridad más absoluta.

La mayoría de los corales modernos, requieren una base firme para sustentar sus pesados esqueletos, y tienden a evitar los fondos marinos cenagosos. Sin embargo, algunos corales han adoptado ingeniosas formas de supervivencia en tales fondos: la Calcedla del Devónico medio, que tiene forma de "zapatilla" (del latín calceolus, zapatilla), vivía tumbada horizontalmente, sobre el mullido fondo del mar.

La observación de la concha de cualquier Molusco, Gasterópodo o Pelecípodo, nos revela la existencia de líneas de crecimiento, concéntricas, dispuestas alrededor del punto donde se inicia el desarrollo de la concha. Si el animal ha pasado por un período de crisis, o de escasez de alimento o de condiciones adversas, las líneas de crecimiento aparecen muy apretadas; por el contrario, cuando están normalmente espaciadas, denotan condiciones óptimas para su desarrollo, aunque existen otros factores que condicionan la formación de la concha. Estas observaciones, sirven para reconstruir, en cierta forma, las condiciones ambientales en las que se ha desarrollado el molusco, a partir de las líneas de crecimiento de su concha.

Esta circunstancia, también ha sido observada en los corales, puesto que, en su exterior, también presentan líneas de crecimiento, y la historia del coral, puede interpretarse mediante el estudio de su epiteca, que es la capa calcárea que recubre exteriormente el polipero. Los corales se alimentan normalmente de plancton, y se comprende que, al menos en parte, sus fluctuaciones en el océano, estén relacionadas con las fases de la luna, ya que probablemente, la luz de la luna, es un factor importante en este proceso. En las líneas de crecimiento de la epiteca, se observan ciclos de crecimiento diario, mensual y anual, y un estudio detallado de estos ciclos, pueden darnos la clave para determinar la edad del coral. Lo más notable de todo esto, es que estos principios, se han aplicado a los corales fósiles, y, por ejemplo, encontramos en los corales del Devónico ciclos anuales que tienden a tener 400 días en vez de 365, lo cual significaría que, en aquella época, el día tenía sólo 22 horas. En otros términos, parece que la Tierra se ha ido retrasando en su movimiento de rotación; como la cumbre que se desgasta lentamente por acción del viento, la Tierra ha debido retrasarse por la fricción de las mareas, que constantemente fluyen sobre las costas en todo el mundo.

 
Introducción a la PALEONTOLOGÍA