(Para navegar por la Lista de Cúmulos Abiertos la columna de arriba a la izquierda, o bien seguid la flecha)
La
lista de cúmulos abiertos (OCL, 1.000 y algo)
la he tomado de los catálogos internacionales, de aquí las distancias
aproximadas. De hecho una de esas notas típicas de los astrónomos es
su capacidad para no ponerse de acuerdo en algo tan elemental como convenir
en una distancia única para cada objeto astrofísico. La distancia al
mismo objeto puede variar incluso en cientos de años luz dependiendo
del catálogo que usemos. Por esto no me he preocupado demasiado de las
distancias exactas. ¿A tales distancias qué importa un año luz abajo
o arriba? Se observará que la inmensa mayoría de los sistemas astrofísicos
locales están dentro de la frontera de los 10.000 años luz. Al otro
lados de estos 10.000 años luz quedan siempre los flecos.
Las
cantidades están en parsecs, y en kilo-años-luz (kly) cuando proceda.
Un parsec es igual a 3 años luz y cuarto. Basta cabecear por tres la
cantidad para hacerse la idea del cálculo aproximado.
Un
parsec son 3,262 años luz exactamente. Un año luz es la
distancia que recorre la luz en un año. La luz recorre trescientos
mil kilómetros por segundo. El día tiene 86.400 segundos.
El año tiene 365 días. 86.400
segundos al día x 365 días son unos 31.536 millones de
segundos al año.
Si
la luz recorre unos 300.000 kilómetros al segundo, al día
la luz recorre 86.400 segundos x 300.000 kilómetros, aproximadamente
unos 25.920 millones de kilómetros. Al año la luz recorre
estos 25.920 millones de kilómetros por los 365 días que
tiene el año, lo que hace unos 9 billones y medio de kilómetros,
aproximadamente. Esto es un año luz.
Si
un parsec supone unos treinta billones de kilómetros, a la hora
de hablar de cientos, de miles de parsecs la resta o la suma de unas
decenas o incluso de unn ciento ¡qué diferencia hace! Entre
expertos puede que tenga alguna importancia, pero entre amateurs un
millón de kilómetros más allá o más
acá ¿qué? Después de todo no somos profesionales
a la caza de un premio pulitzer de las estrellas.
Decir
de pasada que sin el trabajo paciente y minucioso de los Galileos de
todos los tiempos difícilmente hubiéramos podido nosotros llegar a admirar
el reflejo de la verdadera estructura del Universo en el espejo de nuestra
Inteligencia. A ellos pues nuestras gracias, porque es la Hora de volver
a maravillarse.