La
Segunda Frontera de los Cielos está compuesta por
asociaciones de muchedumbres de estrellas dentro de un
campo gravitatorio común. Este campo gravitatorio
globular contiene en su área el campo electromagnético
producto de la suma de los campos particulares de los
astros que lo componen. En este sentido los cúmulos
globulares son continentes astrofísicos alimentados
por un único campo gravitatorio, a través
del cual se relacionan, mantienen sus energías
y operan como un cuerpo sólido frente a la materia
y la energía cósmicas.
El
número de soles por cúmulo globular es un
enigma. Hay cúmulos con tan sólo unos cuantos
miles de soles y otros con cientos de miles. Yo no he
conocido todavía a nadie que se haya atrevido a
hacer el ridículo dando un número exacto
para cualquiera del par de cien que forman el Cinturón
Externo de nuestros Cielos. ¿Docenas de miles de
estrellas para crear un faro en las costas de nuestro
Universo sería un número aproximado? ¿Qué
son esos indescriptibles focos de luz sino faros iluminando
la oscuridad en las distancias intergalácticas,
hogueras en las fronteras con sus fuegos eternos calentando
las corrientes de vientos cósmicos que penetran
en las constelaciones de nuestros Cielos, hornos en los
que la materia intergaláctica se precipita y se
desintegra, lentes concentradoras de los paquetes de información
cósmica que de otro modo se perderían para
nuestros ojos?
M
10

De
la astrofoto se infiere claramente la necesidad de las
distancias entre estos poderosos ejércitos de soles
y los sistemas constelacionales celestes. La astroiconografía
sin embargo se centra más en la belleza y poderío
de estos miles y cientos de miles de abigarrados soldados
siderales en detrimento de las distancias obligadas que
Dios ha puesto entre ellos. Notemos que el número
local de sistemas astrofísicos crece cada día.
No porque las estrellas se estén multiplicando
sino porque los medios técnicos nos permiten radiografiar
con más detalle las distintas regiones de nuestro
Universo. Pero el número de ejércitos globulares
no varía. Alguna vez salta la liebre y se dice
que se ha descubierto un nuevo enjambre volando alrededor
del universo local. Ahí muere el tema.
Los
cúmulos globulares que componen nuestro Universo-Galaxia
son alrededor de unos 150. Dado que en ellos se centra
la mayor parte de la materia-energía de nuestro
sistema universal la importancia que tienen estos ejércitos
es fundamental a la hora de la computerización
de la distribución de masa en los Cielos. Del perfecto
procesado de estos enjambres dependerá la visión
final de nuestro sistema galáctico. Recordemos
que -a la hora de obtener un retrato robot de la Vía
Láctea- hasta el presente se ha trabajado siempre
con estereotipos basados en la proyección de un
arquetipo galáctico a la morfología de nuestros
Cielos. Hace no mucho un astrónomo procesó
con medios técnicos limitados la base de datos
disponible y el modelo resultante rompió ese arquetipo.
Lógicamente la comunidad científica lo heretizó
y condenó su trabajo a la hoguera. Hoy días
gracias a la revolución tecnológica U3W
hasta un chaval puede procesar los datos y cartografiar
el sistema lácteo. El miedo a la verdad es la fuerza
que tiene encerrado en las mazmorras el modelo real de
nuestro Universo. En la estructura final de ese modelo
la interacción masa astrofísica-campo de
energía (tomando la relación Sol/campo solar
como unidad de medida) ha de tenerse en cuenta a la hora
de articular todo el edificio
M
13 El EsCudo de Hércules
Este
es uno de los escudos gravitatorios sobre cuyo muro debe
pasar la energía cósmica y la materia nebular
intergaláctica por inercia de trayectoria en dirección
a nuestro Sol. La pregunta es inevitable, el diámetro
del campo gravitatorio de M13, tomando por unidad astrofísica
de medida la relación Sol-campo gravitatorio solar
¿qué diámetro tendrá? Vemos
la materia y lo que vemos es impresionante. ¿Cómo
será lo que no vemos?

Dejemos
la timidez de lado. A la vista salta que la Creación
de nuestro Universo es de principio a fin una obra de
ingeniería astrofísica cuyas proporciones,
dimensiones, belleza, grandeza, elegancia, inteligencia,
desarrollo y puesta a punto hacen que todas las palabras
sean pocas y este poco insuficiente. Gracias a Dios la
astroiconografía viene a salvarnos regalándonos
un millón de palabras por foto. Se ve de su discurso
-como podréis comprobar enseguida si no lo habéis
hecho ya- que las dimensiones matemáticas y las
propiedades físicas de nuestros Cielos han sido
establecidas por Dios desde y gracias a un conocimiento
físico-matemático perfecto de la región
del Cosmos que nuestro Universo ocupa. Los antiguos se
espantaron cuando comprendieron que el universo era finito
y se asustaron de la finitud más que de la infinitud
que a sus padres les pareció lo más normal
del mundo. Dios y el Infinito, lógico. Dios y el
finito, horror. ¡Cosas de la ignorancia! El proverbio
dice "aunque la mona se vista de seda...", más
o menos lo que le pasa a la ignorancia... aunque se vista
de sabiduría ignorancia se queda... Dios podía
crear algo infinito pero no un universo finito, y siendo
finito el universo se deduce que no existe Dios... La
lógica del siglo XX... Un patio de locos... Yo
soy el más grande, yo soy el más fuerte...
Ven al campo Abel... Dios ha muerto, viva Einstein...
Al final el invento de la ciencia era un totem religioso,
el universo de los bramanes, la religión traducida
a ciencia, la serpiente que se muerde la cola, el globo
se hinfla, el globo se deshinfla, el dios supremo respira,
el dios supremo expira... ¿Pruebas? Ninguna. ¿Demostración
de la hipótesis CSXX mediante la experiencia y
los hechos? No había lugar. ¡Cómo
podía ser científica una hipótesis
que no precisaba de la ciencia sino para imponer su demencia!
Demencia fue desterrar el sentido común y relativizar
la ley, la verdad, la moral, el ser, el bien y el mal.
¿En base a qué, entonces, seguir utilizando
una hipótesis de trabajo falsa para desde su falsedad
interpretar la naturaleza del universo?
En
la página de los sistemas siderales abiertos dejé
el viaje cosmográfico envarado a los 250 años
luz. A partir de ahí comienza la fenomenología
nebular propiamente dicha. Este dibujo siguiente abarca
los 5.000 años luz. El campo de batalla está
abierto. Las corrientes del dibujo son engañosas.
Pretenden representar la distribución de masa en
nuestro universo, pero no lo consiguen. Yo le quitaría
esas corrientes en espiral que sólo existen en
la cabeza de los sabios y le haría más caso
al siguiente dibujo de la región donde la batalla
entre las estrellas y las tinieblas nebulares es más
extensa.

El
mundo de los cúmulos globulares parte desde esta
frontera y extiende su campo hasta los cien mil años
luz. En la nebulaweb entré en profundidad en el tema de esta batalla
entre las estrellas y las tinieblas nebulares, así
que centrémonos en estos ejércitos a cuyos
soldados, semejantes a un peaje de carretera, deben las
corrientes nebulares intergalácticas rendir cuenta.
Tomando
por punto de partida la cantidad de tiempo que la Evolución
de la vida desde el Barro al Hombre necesitaba para alcanzar
su meta, Dios calculó las dimensiones de nuestros
Cielos de acuerdo a las propiedades y comportamiento de
los cuerpos cósmicos del entorno. Esta cantidad
de tiempo que la Vida pone sobre la mesa fue la medida
desde la que Dios calculó las dimensiones y propiedades
de nuestros Cielos, y las dimensiones y propiedades de
la Tierra, naturalmente. Pero este presupuesto discutible
en tanto que causa y razón aparente viene a abrirse
y dejar paso a la revolución biohistórica
que tuvo lugar antes de la Creación de nuestro
Universo-Galaxia y le afectó a la estructura de
la relación entre El Creador y sus criaturas, respecto
a las cuales, deviniendo Padre, la Naturaleza de la Piedra
Angular sobre la que descansa el edificio de esta Relación
Especial fue puesta en duda precisamente por los hijos
de Dios, respuesta a cuya presión fue la apertura
del Acto Creador a toda su Casa, asunto tocado en la Tercera
Parte de la Historia Divina y que derivó finalmente
en la participación de esos hijos en la Formación
de nuestro Mundo, participación que acabó
conduciendo al Primer Hombre a la Caída. En fin,
esta es la leche con la que Jesús y sus Discípulos
amamantaron a los primeros cristianos, así que
no voy a insistir en ello, al menos no en este lugar.
Lo importante es que una vez sujeta la Creación
de nuestro Universo-Galaxia a una Razón Divina
la Historia de la Creación de nuestro Universo
devino parte de la proyección de esa respuesta
de Dios a su Casa. Verdad Futura en la raiz de la singularidad
que la Creación de nuestro Universo puso sobre
la mesa y dio pie al Cuarto Día de la Creación
según el Génesis. Me explico; más
que nada porque es un punto que no toqué en la
Introducción a la CSXXI y aparqué para otro
momento, momento que ha llegado de la manera más
sutil pero necesaria que pudiera imaginar por mí
mismo. Y comienzo.
Recordemos
que la Duda sobre la Naturaleza Divina de su Hijo presionó
al Creador de este Cosmos y lo condujo a buscar la forma
de acabar con esa Duda y cerrar dicha vía, que
siguiendo por ella acabaría por enfrentar al Creador
con sus criaturas, con los consiguientes efectos destructivos
imaginables.
En
efecto, la Duda es fullera y acaba mordiéndose
la cola, devorándose a sí misma una vez
que lo ha devorado todo. Conociendo Dios este final quiso
desde el principio sentar las bases de la imposibilidad
de un Tiempo volviéndose sobre sí mismo
para destruir todas las cosas mediante la Contemplación
en vivo del Todopoder y la Omnipitencia de la Palabra
de su Hijo, a cuya Voz se pliega el Universo entero, diciendo: “Haya en el firmamento de los
cielos lumbreras para separar el día de la noche
y servir de señales a estaciones, días y
años; y luzcan en el firmamento de los cielos,
para alumbrar la tierra”, extender
sobre los Cielos la Estética Multiconstelacional
a que estamos acostumbrados desde el alba de nuestro Mundo.
No olvidemos que un campo gravitatorio compartido tiende
a concentrar todos los cuerpos estelógicos en su
centro. Es el caso de los cúmulos globulares. Este
comportamiento en dirección a un centro de gravedad
unificado es la reacción natural de todos los cuerpos
estelógicos al campo universal dentro de cuya área
coexisten. Basta aplicar la ley gravitatoria para cerrar
cualquier discusión subjetiva; no voy a entrar
por ese agujero pues. Quiere decir esto que independientemente
de su origen todo sistema astrofísico que comparte
un mismo campo gravitatorio universal acaba por transformarse
en un cúmulo globular amorfo cuya cohesión
depende exclusivamente de las fuerzas electrodinámicas
clásicas. La única forma de que un sistema
universal local cerrado mantenga su morfologìa
estructural original se basa en un reabastecimiento constante
de su nivel de energía total.
Es
decir, todo sistema estelógico cerrado abandonado
a sí mismo tiende a reducir su diámetro
por consumo de su campo de energía. Siguiendo esta
mecánica estelógica el final de un sistema
globular es la concentración supermasiva y finalmente
la reacción en cadena expansiva dictada por la
naturaleza electro y termodinámica resultante tras
la pérdida de la fuerza fuerte gravitatoria de
cohesión universal. Expansión que se traduce
en el desgajamiento de su masa en distintos cúmulos
más pequeños, algo que se puede ver en activo
en nuestro Universo Local.
Regresamos
pues al Momento cuando después de haber abandonado
a sus propias fuerzas el sistema celeste y haber introducido
la Tierra en el Sistema Solar, la lógica astrofísica
había producido un firmamento amorfo con tendencia
hacia la concentración globular. Dirección
universal que se acelera a medida que la concentración
es más densa toda vez que la temperatura global
provoca en los cuerpos estelógicos una aceleración
de su ritmo de transformación de la gravedad en
luz. Es en este momento que Dios va a poner sobre la mesa
la Prueba de la Veracidad Divina de su Primogénito,
quien, con su sola palabra, produce el reabastecimiento
de la densidad original del campo gravitatorio de nuestro
Universo, y le suma a su Fuerza Creadora el Genio del
artista que además de ordenar viste al Firmamento
de los Cielos, para lo que hace gala de una Ingeniería
Astrofísica de Creación que aplasta con
su paso y peso la Duda de quien duda de la Palabra de
Dios, a saber: "El Padre es Dios, y el Hijo es Dios".
Entra
aquí el problema de por qué aún habiendo
visto aquella Prueba de Fuerza e Inteligencia permaneció
entre los hijos de Dios la Duda. Problema que no es
de este tema y creo entender que la Santa Madre Iglesia
Católica y Apostólica ya ha expuesto, a
su manera, en mil ocasiones. De la Duda se pasó
a la elección entre la Verdad y la Mentira. La
Verdad ya había sido puesta en escena. La esperanza
de Dios era que quedase olvidado el episodio sobre la
veracidad de su Unigénito. Pero no fue así
y hubo Declaración de Guerra contra el Espíritu
Santo, es decir, contra el espíritu de la Justicia
de Dios. Dicho lo cual, y dejando este asunto para otra
parte, regreso al caso de la creación de las estrellas
en formaciones globulares.
Hay
mucho que decir y todavía más que hablar
sobre estos poderosos escudos astrofísicos celestes
que se enfrentan a las corrientes de materia cósmica
que las galaxias levantan y se avalanzan sobre nuestra
Región Local en forma de vientos y tormentas. Bajo
sus vientos huracanados encuentra su fin todo sistema
estelar simple o múltiple desarraigado de la estructura
astrofísica local. La creación de las Novas
y las Supernovas tiene en este encuentro tormentoso su
origen físico. En un apartado más adelante
abriré un espacio en esta Astromanía para
el Origen de las Novas y Supernovas a la luz de la CSXXI.
Nosotros
vemos los efectos pero no vemos sus causas. Como en el
mundo del ser vemos la carne pero no el espíritu,
en el mundo del ente universal vemos los cuerpos pero
no la energía que los mueve. Acostumbrados a la
belleza de las cosas no penetramos en el interior de sus
verdades, y prefirimos mantenernos en la idea de lo superficial
a viajar por el interior de las fuerzas que mueven desde
fuera del espectro de los sentidos todo lo que maravilla
a nuestra inteligencia.
Si
no hubiera habido peligro de interrupción cataclísmica
de la Evolución de la Vida sobre la Tierra las
dimensiones de los Cielos se hubieran ajustado a las dimensiones
de lo que comúnmente llamamos la Bóveda
Celeste. Porque había peligro de destrucción
del proceso de creación de vida a su imagen y semejanza: "creó Dios las estrellas para separar
la luz de las tinieblas".
En
los días de Moisés la inteligencia humana
apenas si levantaba la cabeza del polvo. A lo máximo
que su conocimiento llegaba era a quedarse embobada mirando
la Bóveda Celeste. Es decir, no veían más
allá de sus narices. También las bestias
observan las maravillas de la Bóveda Celeste, viven
gracias a ellas, y sin embargo ninguna especie logró
mirar más allá. Tanto más impresionante
el Jeroglífico del Génesis en razón
de la fecha que fue compuesto. Que yo diga "al
principio creó Dios las estrellas para separar
la luz de las tinieblas", yo, un hombre criado
en la frontera de los Milenios, no tendría por
qué sonar a declaración especial una vez
que mis ojos han penetrado en el más allá
y se han deleitado viendo el movimiento de las galaxias
en el océano del Cosmos. Pero que esta declaración
la ofreciera un hombre cuyos ojos jamás se deleitaron
con las visiones del Hubble es un huevo de oro de otro
filón.
La
Estructura de los Cielos encuentra en esta Declaración
del Génesis su norma, su impronta, su esencia,
su todo. Alrededor del Sol, "el cuerpo de la ostra",
las estrellas de la Bóveda Celeste. En el seno
de esta Ostra la perla, la Tierra. Alrededor del Cuerpo
estelar Solar la Primera Frontera, el Cinturón
de los Cúmulos Abiertos. Alrededor de esta Frontera
una Segunda, el Cinturón de los Cúmulos
Globulares. Si el Grupo Local Solar extiende su diámetro
sobre los cien años luz y la Primera Frontera desde
los Mil a los Diez Mil, la Segunda abre su horizonte hasta
los Cien mil.
Mas
antes de seguir avanzando en la estructura de esta Frontera
Globular vamos a identificar a sus miembros, conocer su
distribución y ver sus cuerpos. Después
de este paseo regresaré al tema.
