"Una hipótesis
no es verdadera mientras no demuestre ser el reflejo
natural de la realidad respecto a la cual se alza como
espejo delante del universo del Conocimiento".
Esta es una forma de hablar como otra cualquiera. No
fue para nada la del siglo XX. La Ciencia del siglo
XX impuso la voracidad de sus teorías cosmológicas sobre
el principio contrario, o lo que lo mismo aunque no
sea igual: independientemente de la realidad una hipótesis
es verdadera mientras no se demuestre su falsedad. (La
irracionalidad de un argumento analizado -en este caso
la hipótesis cosmológica CSXX- no debe medirse por el
grado de distanciamiento del sujeto respecto al objeto
de su análisis, sino por las consecuencias sobre el
comportamiento de la Sociedad de una hipótesis que pasó
de la potencia al acto violando la necesidad de la demostración
científica. E insisto, la racionalidad de la propuesta
de la CSXXI tiene su argumento en la esclavitud a la
ley del imperio de la ciencia por parte del tribunal
universitario que hubo de juzgar la hipótesis cosmológica
del siglo XX. Aquella misma Ciencia que se alzó frente
a la Iglesia en defensa de la necesidad de un tribunal
universitario, universal, independiente, en cuanto se
hizo con la Academia de los Nobeles la transformó en
Tribunal Supremo de las Universidades y corrompió su
Lógica Interna al liberar a sus miembros de la Duda
que los fundadores ejercieron sobre la Fe. Desde esa
plataforma aquel axioma "una Verdad no es cierta
mientras no se demuestre su correspondencia con la Realidad",
se corrompió y devino en aquel otro "la verdad
científica es cierta independientemente de la imposibilidad
de demostrar su Ciencia". Conscientes Einstein
y colegas de la trampa creada por los que hicieron la
ley, jugaron con ella y no dudaron en levantarse contra
el sentido común, es decir, contra la Razón... en nombre
de...la Razón).
Hay
muchas formas, pues, de enfocar el asunto del Origen
del Universo. Desde los días más antiguos, incluso desde
los días anteriores a aquel Diluvio Protoapocalíptico
por los arqueólogos modernos rescatado de su tumba de
barro, la cuestión del Origen del Universo ha mantenido
el pulso de las civilizaciones en constante desarrollo.
La última hipótesis cosmogónica que conocimos, la última
que impuso su modelo cosmológico a la civilización a
la que pertenecimos se diferenció de la multitud que
la precedieron, y se siguió diferenciando de las que
la acompañaron: por el sustrato científico en cuya plataforma
hincó sus cimientos, levantó sus columnas y reedificó
su Nuevo Templo aquel paganismo tan querido de las civilizaciones
clásicas.
Que
el Absolutismo de la Relatividad pusiera Gravedad donde
los clásicos pusieron un dios u otro, este no es el
asunto. Las cosas no se demuestran por sus palabras
sino por sus hechos; y las causas por sus efectos. Los
efectos del Ateísmo Cosmológico del Siglo XX sobre las
masas, nacionales e internacionales, fueron los clásicos
derivados de las ideologías imperialistas antiguas,
entre las cuales el Imperio Romano consumó -con su fascismo
platónico- la transformación del ser humano en la bestia
perfecta, ésa que Hitler y Stalin quisieron imponer
al resto del mundo en nombre de la Evolución de las
especies, el primero, y en el del Proletariado, el segundo.
Puede
que esta forma de analizar -por sus efectos etológicos
sobre las sociedades en las que el fundamentalismo laico
de la Ciencia hizo apostolado- la legalidad histórica
de la hipótesis cosmológica sobre el Origen del Universo
del siglo XX sea importar al comportamiento de las naciones
un método filogenético en desuso hace tiempo, aunque
su fundador fuera el Nobel Konrad Lorenz. Las verdades
lorenzianas, principios claves de la proyección de la
Etología Animal al Comportamiento Humano, aunque partiendo
desde la misma teoría de la evolución de las especies
según Darwin, rompió, sin situarse en la herejía, con
su maestro desde el momento que estableció la veracidad
del conocimiento en la raiz de la vida. Teoría final
a la que llegó Lorenz partiendo del estudio de las formas
de vidas más elementales. Pero a la que hubiera podido
llegar, ahorrándose mucho camino, de haber alzado como
presupuesto de su investigación la fórmula por antonomasia
divina: Por sus obras los conoceréis.
Pero
no seamos fatalistas por deporte ni catastrofistas por
hobby. La misma ley que se le aplica al otro se la debe
aplicar a sí mismo quien por esta regla de oro conduce
su pensamiento. En este caso, la hipótesis de la Creación
de los Cielos como Cinturón Gravitatorio protector de
la Tierra frente a la realidad externa en movimiento,
esta hipótesis no puede seguir su marcha sin superar
antes la prueba de confrontación de su enunciado con
la realidad. Vayamos, pues, al meollo.
Desde
la realidad, no desde la hipótesis presentada, observamos
en el Universo la existencia de dos Fronteras Astrofísicas,
superpuestas la una sobre la otra alrededor de nuestro
Sistema Solar. La Primera Frontera se extiende desde
los quinientos y los mil años luz a la redonda hasta
los diez mil años luz de distancia desde el Sol. Es
la Zona dentro de cuyo campo se mueven los cúmulos abiertos.
(Como todos lo expertos saben, los aficionados no lo
ignoran y los que no saben de qué estamos hablando desconocen,
los cúmulos abiertos son asociaciones de estrellas con
sus nombres individuales, perfectamente definibles).
El número y la cantidad de cúmulos abiertos que componen
este Primer Cinturón Gravitatorio sobrepasan la imaginación.
Los astrónomos no paran de introducir nuevos racimos
en sus catálogos. (La lista que implanto a final de
esta hoja contiene unos cuantos de entre esos cientos
y cientos de sistemas estelares abiertos que le dan
a la Bóveda del Firmamento de los Cielos esas propiedades
estéticas tan famosas, cuya belleza está en la raiz
de la Admiración del Hombre por el Universo, admiración
con la que el ser humano comenzó a distanciarse de las
demás especies de su rama biológica prehistórica, y
sin la cual, como reconoce la propia Ciencia, no hubiera
podido haber Filosofía. En el Astromuseo he reunido
en sus catálogos otros cientos de cúmulos estelares
abiertos. La fuente de información de la que me he servido
es el U3W, y específicamente de los programas NGCIC
y Messier45.com. Obviamente no he pretendido sino despertar
esa admiración por el Universo sin cuya chispa el fuego
de la inteligencia duerme en el mausoleo de un alma
muerta. Desgraciadamente los especialistas usan el Universo
para glorificarse rivalizando entre ellos por la mejor
foto. Haciéndolo así esconden el fuego que enciende
la admiración en sus torres merlinescas, condenando
a todos los demás humanos a oir y callar sobre cosas
de las que únicamente ellos entienden. Pero sigamos).
Decíamos
que el Primer Cinturón Gravitatorio levantado por nuestro
Creador alrededor de nuestro sistema astrofísico solar
se extiende unos diez mil años luz a la redonda. Dentro
de esta región la batalla entre la materia intergaláctica
y los ejércitos estelares de nuestros Cielos dan lugar
a las Nebulosas. (En Nebula Web entraremos en esta contienda,
y despejaremos del horizonte la hipótesis absurda de
ser las Nebulosas criadero de astros. Según vayamos
saltando de región en región iremos desafiando las teorías
anticientíficas que la Cosmología del XX impuso como
norma de Razón. Sin ir más lejos en las escuelas todavía
es obligatorio creer que los planetas son bolas de gases.
Los expertos trabajan con la hipótesis planetaria elemental
y natural debida a la interpolación del que lo por que
se ve deduce lo que se implica. ¡¿Bajo qué método si no
podrían las agencias espaciales dibujar programas de
acceso a los planetas!?...A su tiempo entraremos también
en el hiperfascismo implícito en el sistema del materialismo
cosmológico de la Ciencia del siglo XX). Así pues y
para ir entrando en materia, si el Primer Cinturón Gravitatorio
extiende su estructura astromolecular sobre un perímetro
de diez mil años luz a la redonda, tomando nuestro Sistema
Solar como centro de referencia, el Segundo Cinturón
Gravitatorio extiende su Región desde los diez mil años
luz hasta los cien mil a la redonda, aproximadamente;
es el reino de los cúmulos globulares. (En la hoja que
le sigue cruzaremos la frontera entre ambas regiones
y trataremos de profundizar en la importancia de la
cartografía de nuestro Universo tomando por parámetro
principal esta Segunda Región Astrofísica).
Ingeniería
Astrofísica de Creación
Lo
que todos los sistemas estelares -abiertos y globulares-
tienen en común, independientemente de sus particulares
morfologías y sus magnitudes ópticas, se debe a esta
ley de contención de la materia procedente de las galaxias
desde sus remotos lugares de origen hacia el interior
del Edificio Astrofísico Local. Sin ir más lejos será
como consecuencia de esta Mecánica General que en la
Región del Primer Cinturón Gravitatorio se produzca
ese fenómeno espectacular que llamamos Las Nebulosas.
En cuanto a la ley física que permite la asociación
de un escuadrón de astros bajo la bandera de un único
multicampo gravitatorio individual, es la misma ley
que regula la asociación de cuerpos en todo el Universo.
Pero dejémonos de palabras y presentemos los hechos.
II
El
mapa que sigue abajo redondea las distancias y el
número de soles que forman nuestro vecindario sideral.
He creído conveniente abrir esta lista de cúmulos
estelares abiertos con nuestro propio cúmulo estelar
por la sencilla razón de no hacerlo nadie. En ninguna
de las listas de cúmulos y de los catálogos de sistemas
del universo figura nuestro Sistema Solar como parte
interna de un cúmulo. En Cosmografía me explayé
lo que me permite mi conocimiento al respecto. Permitidme
que traslade a esta página mi propia palabra:
El
mito de la interacción gravitatoria a distancia
infinita parece que funciona para las galaxias exclusivamente,
de manera que por esa ley cuerpos alejados millones
de años luz se atraen y se rechazan sin ninguna
barrera que coarte sus abrazos y sus desprecios,
pero, el Sol, ésa estrella miserablemente pequeñita
e indigna de la grandeza del genio de nuestros merlines,
el Sol: estando a escasos años luz de sus vecinos
no parece que obedezca ni se sujete a ley alguna,
de aquí el mito de la soledad galáctica de nuestro
Sistema Solar, a la deriva solitaria por el mar
de las estrellas cual buque pirata que no corta
el mar sino vuela...

No
parece sino que buscando la unificación de los campos
los expertos le han cogido tanto gusto a la búsqueda
que se niegan a cerrarla manteniendo la electrodinámica
de campos y el campo gravitatorio lo más alejado posible
el uno del otro, -¿a fin de seguir dando vueltas y
vueltas por el mundo de los sueños?-Ahora bien, el
comportamiento de la energía y la materia extrasolar
se ajusta perfectamente a la física del comportamiento
de la materia y la energía en un sistema artificial
creador de movimiento por conducción electromagnética.
¿No es suficiente prueba esta relación para unificar
las fuerzas e introducir en la ecuación del movimiento
sistemológico el factor electrodinámico? "Se
atraen a larga distancia y se repelen a corta distancia
siguiendo el juego de la naturaleza de los campos
eléctricos respectivos". Esta es la conclusión
que espera ver la luz del día. En este juego electrodinámico
tiene el cosmos entero su escudo protector contra
la concentración de masa en un punto.

Por
lo que tenemos delante deducimos el juego de lo que
está lejos. La estabilidad de los sistemas siderales
que nos rodean es constante y rompen la teoría
básica de la cosmología clásica,
esa teoría muerta pero reinando desde su tumba, acorde
a la cual el movimiento general del sistema estelar
solar que hemos visto en el dibujo de arriba, o bien
el movimiento del sistema estelar de la foto que acabamos
de pasar, debieran seguir la ley de la concentración
de masa gravitatoria dada la distancia microcósmica
a la que se encuentran sus puntos astrofísicos. Yo no
sé hasta qué punto la locura y el genio del siglo XX,
como en ese maniqueismo antihumano que haciéndose evolución
hizo convivir el Bien y el Mal en la misma cama; no
sé, digo, hasta qué punto el genio y el loco en el científico
del siglo XX se dieron la mano para reirse a carcajadas
de aquellas masas de su tiempo que, despreciando la
Puerta de la Fe, corrieron a agolparse a la de la Razón
para pedir la Utopia de la construcción del reino de los
cielos en la Tierra que la Iglesia fue incapaz de darles.
No
puedo decir matemáticamente hasta qué punto la locura
y la genialidad de los sabios de la edad atómica parieron
causas para sumarles a las causas que ya hacían su camino
al campo de la más grande y terrorífica guerra jamás
vivida por la Humanidad, la II Guerra Mundial. El hecho
es que la contemplación de las familias estelares del
universo a la luz de las leyes básicas de la física,
contemplación que por tener en sus manos los medios
tecnológicos que se les negaba a la inmensa mayoría
de los ojos del género humano no se les podía escapar;
y porque no se les podía escapar hubieran debido levantarse para rechazar la falsedad rotunda y absoluta
del sistema cosmológico inventado por ciegos como Einstein,
un ignorante desde el punto de vista de la Astronomía
más elemental, desde cuya ignorancia y porque era un
ignorante aplicó su genio a una realidad astrofísica
de la cual no conocía absolutamente nada. Que semejantes
ciegos construyeran una visión de un universo que no
veían no podia conducir a las naciones más que a la
locura de elevar la muerte del sentido común a la categoria
de dios del Templo de los Nobel. Como, en efecto, asi
fue.
Salvan
su genio sus eminencias de la Academia diciendo que
el centro hacia el que cae la materia de todo sistema
estelar está situado en una región exterior
al sistema sideral mismo, punto exterior al exterior
de todas las cosas y sin embargo en el centro de todas
ellas que llaman el núcleo del problema. Traducido
el lenguaje de la cosmología relativista a la dialéctca
racional tal es la conclusión final a la que llega,
conclusión teosófica hasta la médula que prueba que
la Cosmologa del Siglo XX fue la Religión de la Ciencia,
de donde se ve, igualmente, que el ser humano, aún negando
a Dios, necesita de un dios, en este caso un ídolo construido
no de madera o piedra sino de números y letras. "La
Verdad ¿qué es eso?".
NGC
2362

La
verdad la tiene la naturaleza eléctrica del campo
sideral. Aquí es donde se halla el famoso misterio
de la unificación cuántica de los campos.
Los campos no sólo se atraen a distancia sino
que igualmente se repelen a distancia (en este terreno
el dominio lo tienen las leyes de los campos electromagnéticos).
Sobre estas leyes y por ellas, leyes que les son naturales
a la materia y a la energía fundamentales del
universo, está montado todo el sistema cósmico.
Las galaxias no sólo colisionan, se dividen y
se multiplicam sino que, además, se rechazan
a distancia. Las galaxias en general, y los sistemas
estelares en especial se sirven del campo eléctrico
resultante de la suma de los campos que lo integran
para crearse un escudo de protección contra la
destrucción por concentración. Gracias
a esta ley cosmológica la Creación mantiene
su crecimiento y expansión ad eternum et
ad infinitum.
Las
fotos, cada una un discurso que vale por un mllón de
palabras, hablan con toda la sabiduría que la fuerza
de la ignorancia de los enemigos de la Creación, aunque
Nobeles y dioses de la edad atómica, quisieron enterrar
con el discurso de sus bombas. Es verdad que la Ciencia,
como Pilatos en la muerte de Jesucristo, se lavó
las manos y quedó limpia de cualquier implicación en
el nacimiento del Nazismo. Y sin embargo su cosmología
lo implica, el discurso del materialismo cientifico,
en cualquiera de sus formas, lo cultiva y, aunque se
transforme según las conveniencias, sigue produciendo
su fruto. La prueba es que a cinco décadas de la I Guerra
Atómica el fascismo ideológico científico, caldo de
cultivo del nazismo hipercerebral en el núcleo de la
Globalización del Nuevo Orden Mundial, está latiendo
y batiendo sistemas para llevarnos a todos a su imperio
mediante una II Guerra Atómica, tan lejos de nosotros,
ciertamente, como lejos estuvo la I Guerra Atómica de
la mal llamada I Guerra Mundial.
¡Que la belleza
irresistible de estos soldados estelares defendiendo
las fronteras de la Tierra a las órdenes de su Creador
os abra los ojos! Contempladlos en formación, no abandonan
sus lugares, no se repliegan ante las avalanchas de
estrellas fugaces, ni ante el ataque arrollador de nebulosas
huracanadas, ni tiemblan ante la avalancha de corrientes
gravitatorias que soplan desde las galaxias. ¿Dónde está esa fuerza que todo lo penetra y sólo ella es impenetrable
y a todos los cuerpos del cosmos sujeta a su voluntad
y a todos los conduce a la destrucción infernal? Contempladlos.
NGC
2232

...Un
poco más de cerca.

¿Cuántos
milenios llevan en sus lugares en el Firmamento de los
Cielos? Y sin embargo no se han movido ni uno solo de
ellos una milla a la izquierda o la derecha de donde
estuvieron en los días más remotos que se recuerde.
De acuerdo a la ley de la gravedad hubieran debido hacerlo
y debieran seguir haciéndolo hacia un centro común.
No estoy hablando de Relatividad, ni General ni Especial,
sino de Fisica Elemental. Obviamente los divinos Nobeles
viven en un universo cuántico entre las paredes de cuya
dimensón virtual las leyes de las Física Natural han
sido abrogadas e impera el caos de la voluntad de quienes
crean universos a la carta. ¿No
habeis leido por casualidad un Diccionario de Astronomía?
Un universo para él, un universo para ella, un universo
para la mesa seis, otro para la mesa quince...Como en
Gastronomía, en Cosmologia se aplaude la nueva receta
y toda la sabiduría de los Nobeles consiste en inventarse
nuevos platos. Pero explicar cómo se mantienen dos estrellas
en sus lugares durante millones de siglos es algo que
no les interesa porque es cosa de chiquillos. Y bueno,
uno está escribiendo esto.
En
la Lista de Cúmulos Estelates Abiertos que os paso podréis
juzgar por vosotros mismos la razón de lo que escribo.
En
la tabla que sigue tenéis las distancias dentro del
sistema sideral solar. Comparad las distancias a las
que se relacionan los cuerpos cósmicos y responderos
si a las distancias microscópicas solares de no necesitar
corrección la teoría de la gravedad, clásica como cuántica,
podrían mantenerse estas distancias los miles de años
que los astrónomos llevan comprobando que lo hacen.
No sólo no hay una tendencia hacia un centro, es que
tampoco existe una tendencia hacia un punto concreto
en el exterior. La malla electromagnética resultante
se puede comparar a una red molecular cristalina. Las
partículas se mueven pero la región de movimiento local
es fija para cada una.
| Proxima
Centauri =4.22 al |
Alpha
Centauri A,B =4.39 al |
| Barnard's
Star =5.94 al |
Wolf
359 =7.80 al |
| Lalande
21185 =8.31 al |
Sirius
A,B =8.60 al |
| Luyten
726-8 A,B=8.73al |
Ross
154 =9.69 al |
Ross
248 =10.33 al |
Epsilon
Eridani =10.50 al |
| Lacaille
9352 =10.73 al |
Ross
128 =10.89 al |
| Luyten
789-6 A,B,C =11.1al |
Procyon
A,B=11.41al |
| 61
Cygni A,B =11.41 al |
Struve
2398 A,B =11.6 al |
| Groombridge
34 A,B =11.64 al |
Giclas
51-15=11.8 al |
| Epsilon
Indi A,B,C =11.83 al |
Tau
Ceti =11.90 al |
| Luyten
372-58 =12.1 al |
Luyten
725-32 =12.1 al |
| Luyten's
Star =12.39 al |
|
En
la lista se observa que una estrella tiene diferentes
letras. Se trata de sus compañeras de sistema.
La cuestión es ¿se mueve el Sol dentro
de este grupo formando con ellas un cúmulo abierto
en el interior de cuyo sistema se ubica como perla dentro
de la ostra? ¿Cómo se explica que dos
cuerpos situados en el infinito se atraigan y dos cuerpos
situados a escasos años luz se ignoren? La respuesta
rompe la mente de nuestros merlines del cosmos. Yo los
quiero mucho pero les pasa lo que a esos alpinistas
que enamorados del superpaisaje de altura ignoran la
belleza del mundo a sus pies. Una nueva ecuación correctora de la ley gravitatoria
universal ha de demostrar que el Sol forma parte de
un cúmulo estelar abierto en el seno de cuyo
campo gravitatorio conjunto se mueve y se relaciona
con el Universo.
En
la imagen que viene a continuación vamos a dar
un giro hacia el sur. Y lo que es más importante
hemos salido del sistema sideral solar. Nos moveremos
a un par de cientos de años luz de distancia.
Las estrellas que computa este dibujo pertenecen a sistemas
siderales distintos. Desde estos horizontes nuestro
maravilloso sistema sideral solar se pierde en la inmensidad
y seguramente se dibujará en el horizonte a imagen
y semejanza de los sistemas abiertos a los que la lista
que os sirvo os abre las puertas. Pinchais en el Número
NGC o similar y ya está. Echadle un ojo al dibujo.
Tened en mente que si el radio a la redonda dentro del
que se ubican los sistemas siderales va desde estos
200-300 a los diez mil años luz, este dibujo
nos ofrece la panorámica de la cara interna del
muro astrofísico que no rodea y nos protege de
las corrientes nebulares que, avalanzándose sobre
nuestro Universo a imagen y semejanza de ciclones y
huracanes, de pasarnos por encima acabarían con
la vida en la Tierra en cuestión de segundos
astrofísicos. Cuando sigais por vuestra propia
cuenta el viaje pensad siempre en la razón metafísica
que, como la savia al árbol, recorre el cuerpo
de los sistemas de nuestro universo.

Y
entramos en materia.