Galaxia enana Can Mayor
Depende del modelo de universo con el que se trabaje la estructura astrofísica de los cielos y las partes que la componen cuadran o no cuadran. A escasos 25,000 años luz del Sol la existencia de una galaxia en el seno de una Vía Láctea cuyo tronco extiende sus ramas a unos 100.000 años luz del Sol, considerar que una agrupación masiva de estrellas a una distancia del tronco constelacional de unos escasos 42,000 años luz pueda ser una galaxia es un ejercicio de bravura sin límites. De aquí que para solventar la imposibilidad de la cuadratura cúbica de un círculo sin centro nuestros merlines todopoderosos y omniscientes se hayan inventado la hipótesis de una galaxia remanente de la que se fueron desgajando algunos de los cúmulos globulares lácteos, tales como el M79 (NGC 1904),el NGC 1851, el NGC 2298, y el NGC 2808. El caso es que la ley cosmológica de la concentración de masa por la gravedad a distancia supone una violación de semejante hipótesis descentrifugadora por acción de la fuerza gravitatoria de la galaxia mayor hacia la que deriva la galaxia menor. De haber formado parte el M79 (NGC 1904), el NGC 1851, el NGC 2298 y el NGC 2808 del cuerpo de la galaxia entrante la ley se opone al desmembramiento de su masa y propone la deriva hacia el núcleo de la galaxia receptora en razón de la velocidad de crucero de la galaxia que se aproxima. Cómo solventan esta violación de la ley de acción de la gravedad a distancia es la cuestión a la que le dan la espalda mediante la invocación al dibujo artístico.
Cuando la realidad, si realidad hay alguna, es que CMD tiene todas las pintas de ser un cúmulo globular , que puede ser considerado atípico, sui géneris, pero siempre parte del cuerpo de la Vía Láctea. El hecho de contar con una población estelógica de unos mil millones de astros es, en definitiva, el punto de apoyo del que se sirven para desalojar de su sitio entre la familia de los cúmulos globulares a la galaxia Enana de Canis Mayor, que propiamente debería ser llamado: el Supercúmulo Globular Canis Mayor. Pero increíblemente y aunque parezca una estupidez soberana, este supercúmulo no fue descubierto hasta el 2003, curiosamente, por ser, siendo un supercúmulo, una galaxia enana. Y es que su forma elíptica es tan atípica dentro de la familia de la estelogía globular que nadie se decidió a creerse que semejante asociación fuera un individuo completo.
El hecho es que CMD presupone un fenómeno de ingeniería astrofísica tan inaccesible a la comprensión del ser humano que ante la imposibilidad de comprender su funcionalidad interna se prefiere la máscara de la omnisciencia producto de la fantasía. Lo raro es que nuestros merlines no hayan visto marcianos todavía. Quiero decir, el radio dentro del que se mueve este cúmulo "OVNI", 42.000 años luz -siendo el radio total de nuestro Universo de 50.000- es la zona que hace frontera con el Espacio General Local, de manera que actúa, se puede decir, barriendo la zona externa de nuestros Cielos mediante la puesta en marcha de un poderoso campo de atracción frente a cuerpos cósmicos no identificados y corrientes de energía cósmica cayendo en tromba sobre nuestro Universo. El hecho de haber sido asociado con otros cúmulos globulares de menor cuerpo físico y la hipótesis del desgajamiento puede interpretarse desde este otro terreno. Existe, en efecto, una interasociación entre universos vecinos tal que en razón de las variaciones de sus densidades gravitatorias dan paso a un flujo de materia desde unos a otros. Frente a cuya dinámica la Estelogía Globular actúa haciendo las veces de Muralla protectora mediante la Mecánica de absorción de estos ríos estelógicos. Obviamente dependiendo de las gafas delante de los ojos el mundo se verá de una forma o de otra. Con las nuevas gafas que la nueva escuela astrofísica está trabajando la imagen arquetípica de la Vía Láctea se está cayendo en pedazos y ahora resulta que en realidad nuestro universo se parece más a este otro:
El fenómeno de estar el Supercúmulo Canis Mayor orbitando sobre lo que sería una trayectoria atómica discontinua -creando el famoso Anillo de Monoceros- rompe el esquema de esa imagen arquetípica prehistórica más parecida a una especie de octópodo de los océanos cósmicos que a una Bóveda Constelacional perfectamente matematizada desde todos los ángulos que se la mire. La puesta en marcha de la foto congelada en la reina trasera del cerebro del siglo XX sobre lo que es una galaxia espiral se resuelve tridimiensionalmente en una dinámica de fluido corriendo la cuesta abajo de una escalera de caracol. En este movimiento el Anillo de Monoceros es matemáticamente imposible. Imposibilidad que ahora empieza a resolverse ajustando la imagen al tipo ESO 510, que en pintura espectral vendría a colgar en la pared de una escuela primaria este cuadro sencillo...
...y sin embargo dibujado por los medios tecnológicos más sofisticados existentes al servicio de algunos de los cerebros más brillantes de este principio del Nuevo Milenio. Desde esta imagen sí se comprende la existencia del Anillo de Monoceros y se interpreta el crecimiento galáctico desde la dinámica de asociación y traspaso de masa en respuesta a las variaciones de los campos universales respectivos. El Supercúmulo Canis Mayor sería uno de los elementos masivos de esta Mecánica de Interasociación Estelógica. Lo cual no sería tan sorprendente si en lugar de ver la Vía Láctea como una vaca con patas de pulpo la viéramos tal como vemos los Universos de Magallanes, es decir un Megacúmulo Estelógico formado por una asociación de cúmulos, abiertos y globulares, compartiendo un mismo campo gravitatorio. Pues, sin duda ninguna, de contemplar el mundo desde un punto interno del Universo Mayor de Magallanes la sorpresa que nos llevaríamos al descubrir una bóveda constelacional propia sería aún mayor.
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