
Galaxia Enana Virgo, El Supercúmulo Virgo |
Esta es toda la foto que ponen a nuestro servicio quienes tienen medios visuales todopoderosos gracias a los cuales pueden trazar a la perfección los límites del cosmos. Maravillla para la admiración, la que engendra ciencia, esta galaxia enana se encuentra a escasos 30.000 años luz de nosotros, y es tan grande que no la han descubierto hasta ayer mismo. Lo dicho, con la galaxia enana de Virgo se cumple lo que vengo diciendo sobre nuestros merlines de turno: son incapaces de ver lo que tienen delante de las narices y sin embargo su omnisciencia es tan perfecta y consumada que se atreven a dogmatizar sobre los nanosegundos que lleva existiendo el universo entero. El dilema alrededor del Supercúmulo Virgo tiene que ver con su formación de acordeón desplegado. Normalmente los cúmulos globulares presentan la forma clásica de un poderoso escudo. No todos. Tenemos cúmulos cuya concentración central se desparrama hacia afuera, como si se estuviera abriendo en abanico o el acordeón de estrellas se estuviera abriendo. El caso del Supercluster Virgo es el del abanico abierto por completo, y el del acordeón extendido hasta su máxima capacidad. Esta es la razón por la que ha sido imposible definir suss fronteras y concluir que en realidad Virgo es un supercluster. Los ortodoxos merlinescos, siempre dados a la fantasía tipo cine horror, cuya mentalidad peliculera prefiere ver en las galaxias seres caníbales, juran que el Supercúmulo Virgo es una galaxia que ha sido devorada por la nuesta. (Lo cual, bien pensado, justifica la tendencia al canibalismo humano de nuestros congéneres). Y después de predicar tal se fueron a la cama y desde entonces, y pues que están durmiendo, ni uno sólo de los genios enchufados a nuestros telescopios ha sido capaz de ofrecernos una imagen real de la famosa Galaxia Enana Virgo, devorada por la galaxia caníbal Vía Láctea muchos, muchos miles de siglos atrás. El problema con el Supercúmulo Virgo reside en que no se mueve siguiendo el patrón local lácteo. Como en esa rueda de locos donde en la que todos los pobres siguen el curso de la corriente marcada por el hospital y de pronto un enfermo se rebela y empieza a andar contra corriente, nuestro Supercúmulo Virgo es un acordeón loco cantando una polska cuando en el programa pone "tango". Tal vez sea en base a esta locura de nuestro Supercúmulo que sus adoradores han abandonado su culto y desterrado de su agenda su rito. La pinturita de arriba, desgraciadamente, es todo lo que nos han dejado para rezarle a un santo que no prosperó en la devoción de sus fabricantes. Veamos nosotros cómo desde la CSXXI le encontramos su lugar en nuestro templo al rey de los Cúmulos. Lo primero que hay que hacer es despejar la visión falsa impuesta por la CSXX sobre la naturaleza del Movimiento Cosmológico. Empezemos diciendo que un movimiento relativo es aquel que pinta un punto fijo en la distancia con independencia de la trayectoria del cuerpo. Esto es así porque la trayectoria es cerrada y el punto final se produce en el punto de origen. El movimiento de un boomerang es el mejor ejemplo al caso. Visto desde la distancia y supuesto que el boomerang siguiera la serie un observador a lo lejos vería un punto fijo en el horizonte de acontecimientos. Cuando miramos las estrellas su movimiento se ajusta a esta regla universal. Movimiento absoluto es aquél que procede de la extrapolación de la dirección seguida por un fragmento de la trayectoria completa del cuerpo tomado. La falsedad del movimiento absoluto procede de la lógica y no tiene que ver nada con la física. Un idiota que viera correr a un atleta y su campo visual no abarcase más que un seis por ciento de la pista donde el atleta corre, por su propia idiotez tendería a hacer un dibujo total de la pista tomando como base absoluta el fragmento observado. Si el fragmento fuese una de las curvas el dibujo se correspondería a una esfera, si una sección de un lateral una línea recta. Se llama movimiento absoluto a este tipo de desarrollo de una trayectoria observada a partir de una porción de su total por en cuanto el idiota absolutiza su lógica y heretiza cualquier crítica al particular desde la física o la lógica. La CSXX ocultó su absolutismo bajo la capa de un nombre modernísimo: Relatividad. A este problema de impotencia esquizoide de la CSXX se le sumó una omnipotencia cerebral elevada al cuadrado para picturizar a tiempo real un cosmos que se nos descubre exclusivamente en su Pasado, cuando en realidad sólo un astrónomo ejerciendo de medium es capaz de afirmar que las galaxias que invocan con sus fotos existen aún en el Presente. Pero la omnipotencia sin la omniscienia es inoperativa o no está completa y nadie que se precie de ser infalible puede dejar de articular su cuerpo haciendo suyos ambos dos brazos de un verdadero dios. Perfectos por fin, al alba del siglo XXI pueden confesar delante de todo el universo que son capaces de ver sucesos que acontecieron 400 millones de años atrás "a tiempo real". Jajajajaja. Es evidente que para emitir un notición basura con las características de todo un fraude deben existir razones suficientes que justifiquen tal escándalo contra la inteligencia humana. Y qué mayor excusa que desviar la atención del público en general sobre la verdadera naturaleza del trabajo que realizan las Agencias Espaciales y sus complejos astronómicos. O tal vez se deba el notición basura a la propia naturaleza de los merlines de turno. El caso es que hay otra explicación más real sobre la estructura del Supercúmulo Virgo. Explicación que se puede aplicar también a sus hermanos Sagitario y Can Mayor. Primero hay que despojarse de la materia y centrarse en el espíritu, en este caso: la energía. Cosa ciertamente muy difícil de hacer para quienes tienen en la materia su ídolo. La explicación física es tan lógica que apenas bastan unas palabras para comprender el movimiento de acordeón de la familia de Virgo. Borramos la materia, dejamos el campo, lo sujetamos a las leyes gravitatorias y lo que tenemos es un campo abierto en base a las fuerzas de los campos inmediatos que los rodean. Ahora le sumamos al campo la materia y observamos que el repliegue del campo sobre sí mismo se produce en relación a la masa que se concentra en su interior. Mientras más masa el repliegue es tanto más rápido e intenso, hasta llegar a pintar en el espacio la foto de un cúmulo globular clásico. Otra vez jugamos con la energía y situamos campos a su alrededor de manera que obliguen a abrir su diámetro en razón de las fuerzas gravitatorias en juego: siempre suponiendo que sean lo suficientemente fuertes para vencer la tendencia concentradora que la masa astrofísica integrada impone a las dimensiones físicas de todo campo. Ciertamente quienes tienen la última palabra no son los astrofísicos sino los físicos atómicos. Los astrofísicos se dedican exclusivamente a la materia; los físicos atómicos a la energía. Que éstos últimos se hayan inhibido en el tema ha hecho posible hasta hoy la transmutación de la Astronomía en una carpa de circo y la transfiguración de nuestros astrónomos en los payasos estrellas.
|